lo que se cuece

“Las mejores experiencias, proyectos e ideas relacionadas con la medicina de familia de todo el país”. El Comité Organizador no podría haber encontrado una mejor definición para nuestro Congreso, que ya está a la vuelta de la esquina.

Un congreso centrado en el congresista, del que todos formaremos parte, no sólo en Valladolid y Salamanca sino también a través de la “red”, porque este año algunas de las actividades celebradas allí serán retransmitidas en directo a través de la web, el mundo real transformado en directo virtual.

Momento importante para los médicos de familia, que asistiremos expectantes al devenir de este otoño y comprobar cómo se las gastan nuestros políticos (nunca mejor dicho). En tiempos de escasez y fuga de profesionales, de contratos por día, de jornada asistencial “pura y dura”, es obligado recordar los compromisos adquiridos meses atrás y su puesta en marcha urgente.

Cuatro días por delante. El Congreso sale a nuestro encuentro. Nos distanciamos por unos días de nuestra cotidianidad, de nuestras “neuras”. Momento de encuentro para hablar y debatir sobre lo nuestro. De ponernos al día. Días de intercambio y de reflexión serena o encendida. De mirarnos hacia dentro y recordar, una vez más, porqué estamos aquí. Informar, asistir, formar, comunicar, escuchar, acompañar, cuidar, ayudar a decidir, normalizar los problemas de salud, gestionar la equidad, compromiso ético, solidaridad, promover, etc., son valores que impregnan toda nuestra organización y también nuestros congresos médicos. Valores que no cotizan en bolsa, que no están a la venta.

Y gritarlo hacia fuera.

Últimamente me he tropezado con compañer@s que describen de forma diferente la vivencia actual de su profesión. Muchos de ellos, paradójicamente, la resumen en dos frases “Haga lo que haga no pierdo de vista la consulta, disfruto muchísimo en ella”, “Cuando mi entorno se pone feo, lo que mantiene mi equilibrio son mis pacientes”.

Pues eso.

¡Nos vemos en Valladolid Salamanca!