El 35º Congreso de la semFYC: Un lugar de encuentro

Hace pocos días se cumplía un mes desde el cierre del 35º Congreso de la semFYC que tuvo lugar en la ciudad de Gijón. El análisis de todo congreso se antoja complicado, ya que tiene tantas versiones como participantes, y cualquier intento de condensación o de disección limitado a los números puede resultar crudo e incompleto.

Este mes nos ha servido para volver a una rutina con más espacio en la bandeja de entrada y una autonomía de móvil que hace innecesarias las baterías supletorias o un enchufe cada 100 metros. Pero más allá de las evidentes ventajas tecnológicas, esta breve distancia temporal nos ha permitido un cambio de perspectiva y valorar mejor una irrepetible experiencia personal y científica-organizativa.

Siempre hemos considerado que la organización de un congreso, más allá del propio evento, se nos presentaba como una gran oportunidad y un gran mar de dudas. Una oportunidad de conocernos mejor, y las dudas de formar un gran grupo de buenas personas, de cómo sería trabajar codo con codo y de cómo saldríamos parados de la prueba. En este momento, pasado el congreso, la única duda es que nuevas oportunidades nos brindarán ese grupo de buenas personas, que hoy son algo más que un grupo.

Cuando nos han pedido hablar sobre una actividad del congreso, una experiencia a destacar… una experiencia en positivo, el proceso cerebral ha sufrido un cortocircuito. Al desgranar una a una las actividades que tuvieron lugar antes y durante el congreso se nos hacía cada vez más complicado el seleccionar una entre todas: Los viajes de estos narradores en coche a Madrid entre una tormenta de nieve, los monitores ESVAP formando niños en un colegio, los participantes de las actividades de los talleres (Gymkana, arritmias, casos clínicos, Web 3.0,…) haciendo cola para encontrar el último hueco, el Dr. Martín Zurro recordando lo largo que ha sido este camino, la mesa del PACAP llena hasta la bandera y recordando que también somos comunitarios, la Gestión Clínica y sus verdades encima de la mesa, el Dr. Albert Planes sentado en una butaca, los 25 años del PAPPS, gente corriendo de un sitio para otro, todos juntos en contra de la precariedad laboral, un grupo de residentes extranjeros rotando con nosotros, fallos del directo y personas dándolo todo para arreglarlo… Es muy complicado hacer una selección sin perder algo.

Tras este ejercicio de dar la vuelta a este calcetín que ha sido el congreso, a todas estas ideas agolpadas, a las experiencias y a los ensayo-error/ensayo-acierto, tenemos más presente que nunca que el Congreso de la semFYC sigue siendo un lugar de encuentro, de intercambio, una forma de medirnos como sociedad y una manera necesaria para conocer y compartir nuestro estado de ánimo. El Congreso de la semFYC es importante en su conjunto, una experiencia que debe estar sujeta a cambios, pero que sigue siendo una experiencia positiva.

 
Oscar Veiras

Presidente del Comité Organizador 35º Congreso de la semFYC