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La investigación en Atención Primaria necesita estructuras sólidas para ganar impacto, tema central de ‘Revista Clínica de Medicina de Familia

La investigación en Atención Primaria necesita estructuras sólidas para ganar impacto, tema central de ‘Revista Clínica de Medicina de Familia

Revista Clínica de Medicina de Familia publica, en su último número, el editorial “Estructuras que potencian la investigación en Atención Primaria”, firmado por Pilar Gayoso-Diz, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). El texto plantea una reflexión estratégica: sin estructuras de apoyo sólidas y coordinadas, la investigación en Atención Primaria (AP) difícilmente podrá desplegar todo su potencial. 

Tiempo de lectura: 2 minutos
Fecha de publicación: 24 de febrero de 2026

El editorial parte de un desafío de gran alcance para el sistema sanitario: “responder a la expectativa de vida saludable, preservando la autonomía y la calidad percibida”, afrontando las necesidades de salud poblacionales e individuales de forma “precisa, ética, sostenible y eficiente”. En este contexto, la autora sitúa a la Atención Primaria como “eje vertebrador de la atención sanitaria, individual y poblacional”, no solo por su papel asistencial, sino también por su capacidad para generar conocimiento aplicado a la realidad cotidiana de las personas y comunidades. 

La longitudinalidad de la atención, la integración del entorno familiar y comunitario y la adaptación a las características demográficas y sociales de cada territorio convierten al primer nivel asistencial en un entorno privilegiado para investigar sobre cronicidad, envejecimiento, promoción de la salud o implementación de estrategias sanitarias. Sin embargo, Gayoso-Diz advierte que la dispersión geográfica de los equipos, la elevada presión asistencial, la heterogeneidad organizativa y el escaso reconocimiento de la actividad investigadora en la carrera profesional siguen actuando como freno. 

Lo anterior favorece, a menudo, “conocimiento fragmentado, en ocasiones redundante, con bajo impacto respecto al esfuerzo requerido”. A ello se suma la falta de trayectorias clínico-investigadoras consolidadas y la insuficiente compatibilidad entre asistencia e investigación, factores que pueden derivar en desmotivación y en la pérdida de talento joven. 

Frente a este escenario, el artículo propone reforzar líneas de investigación estables, con continuidad y coherencia metodológica, que permitan generar aportaciones sucesivas y consistentes sobre problemas relevantes de salud. Estas líneas no solo consolidan a los grupos como referentes en su ámbito, sino que facilitan la incorporación de residentes y jóvenes profesionales en contextos de aprendizaje estructurado. 

Redes y estructuras consolidadas  

La autora subraya el papel estratégico de las estructuras de apoyo a la I+D+I, como las plataformas del ISCIII, las Redes de Investigación Cooperativa (RICORS) —entre ellas la Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Prevención y Promoción de la Salud (RICAPPS)— y los Institutos de Investigación Sanitaria (IIS). El “Mapa de I+D en AP” muestra “una relación directa entre la existencia de estructuras de apoyo y la actividad desarrollada por las/los investigadores”, explica, lo que evidencia que contar con soporte metodológico, técnico y administrativo no es accesorio, sino determinante para mejorar la competitividad y el impacto científico. 

En síntesis, el artículo defiende la necesidad de “consolidar entornos estructurados de soporte a la I+D+I”, incorporando de forma transversal la participación ciudadana y la perspectiva de género, y garantizando equidad en el acceso a recursos en todo el territorio. Solo así, concluye el editorial, la Atención Primaria podrá consolidarse plenamente como entorno activo de investigación y contribuir, desde el conocimiento, a mejorar los resultados de salud de la ciudadanía.