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#HemosLeído - “Mujeres invisibles para la medicina”

#HemosLeído - “Mujeres invisibles para la medicina”

Fecha de publicación: 29 de marzo de 2022

Ante la curiosidad de la persona lectora se desgrana en este libro una precisa vivisección de los principales problemas de salud que atraviesan a las mujeres. Adentrarse entre las páginas de este ensayo es como volver a las prácticas de anatomía; momento aquel en el que entendimos mejor los cuerpos que estudiábamos al ir desvelando capa a capa su estructura. El libro se divide en tres partes, cada una de las cuales nos parece que la autora escribe desde una posición diferente. 

 

 

Las agresiones a la salud de las mujeres 

 

 

 

 

En el primer apartado (titulado “las agresiones a la salud de las mujeres”) podemos leer a una Carme Valls como sujeto social que presencia y padece en primera persona del plural las agresiones a la salud de las mujeres. Una violencia cuya punta del iceberg se sustenta en toda una base de creencias, roles y simbolismos que afecta por igual pero no de la misma forma a las mujeres según su edad. Disecciona el cuerpo de las mujeres, al que define como campo de batalla, en el que se concentran todo tipo de agresiones: desde las más evidentes -como los feminicidios, la mutilación genital, el tráfico internacional de mujeres y niñas o la prostitución- hasta las más invisibilizadas -como los trastornos de la conducta alimentaria, la psicologización de sus problemas de salud o la doble jornada; por mencionar algunas de muchas-. 

 

 

 

 

En esta primera parte la autora también se adentra en los dos aspectos a los que se ve reducida en muchas ocasiones la salud de las mujeres: la sexualidad y la maternidad. Sin embargo, y pese a que la salud de más de la mitad de la población se vea reducida a su capacidad reproductiva en la aplastante mayoría de los planes de estudios de los grados sanitarios y de los planes formativos de la formación sanitaria especializada, Carme Valls reivindica que es necesario reemplazar la actual perspectiva medicalizadora por un abordaje integral y respetuoso, basado en la evidencia. Detalla cómo, por ejemplo, la falta de deseo, la disfunción orgásmica o la dispareunia se ven directamente afectadas por factores psicosociales (cuyas raíces se hunden directamente en la opresión sistemática que sufren las mujeres en la sociedad machista que habitamos), pero también por factores biológicos (una multitud de enfermedades y de fármacos que afectan a la función sexual y cuyos efectos son ignorados o minusvalorados por la mayoría de las profesionales). Por no hablar de cómo afecta al desarrollo de la sexualidad la demonización del deseo de la mujer en contraposición al del hombre (tenemos una amplia ristra de calificativos para la mujer que disfruta de su sexualidad de forma plena, y no tantos para sus iguales varones que así lo hacen). De esta manera, opina la autora, es casi imposible alcanzar un deseo sexual pleno. 

 

 

 

 

Acaba este primer apartado analizando desde una perspectiva crítica el envejecimiento y la menopausia, aportando en todo momento datos y evidencias que ponen en entredicho el paradigma dominante en la comunidad científica que ha acabado por medicalizar la última etapa de la vida de las mujeres. 

 

 

 

 

La invisible salud de las mujeres 

 

 

 

 

En el segundo apartado (titulado “la invisible salud de las mujeres”) podemos leer a una Carme Valls como sujeto profesional, médica de formación (aunque no abandona dicha perspectiva en ningún punto del libro). Uno de sus grandes aciertos es que no entiende el análisis científico si no es desde la perspectiva de género, que define de la siguiente forma: 

 

 

 

 

“No solo se han de analizar los datos de salud separados por sexo para saber qué problemas afectan a mujeres y hombres de forma diferente, sino que la variable de género significa también analizar de forma crítica cuáles son las diferencias y desigualdades entre mujeres y hombres que son consecuencia de las relaciones de subordinación, dominio y poder”. 

 

 

 

 

Un apunte muy interesante es el que hace sobre los sesgos de género, no sólo en los que incurren multitud de ensayos clínicos (que no apliquen la necesaria perspectiva de género), sino también en los que incurrimos las y los profesionales al abordar e interpretar los síntomas que nos relatan nuestras y nuestros pacientes de forma diferente en base a su sexo. Y, como a lo largo de todo el libro, apoya sus opiniones en la evidencia. De hecho, aporta estudios que desvelan que es mucho más probable diagnosticar como una somatización a los síntomas inespecíficos que narran las mujeres (y que en realidad esconden una enfermedad cardiovascular) que a los que exponen los hombres. 

 

 

 

 

A lo largo de toda esta segunda parte, Carme Valls reclama además la necesidad de que estudiemos más a fondo y dediquemos más tiempo, recursos y esfuerzos a entender la “morbilidad diferencial” que define como “el conjunto de enfermedades, motivos de consulta o factores de riesgo que merecen una atención específica hacia las mujeres, ya sea porque se trata de problemas que sólo se pueden presentar en ellas o porque son mucho más frecuentes en el sexo femenino”. Atención especial merece a tal respecto la menstruación. La autora recuerda que una menstruación especialmente dolorosa y abundante no debe ser considerada como “normal” y que su detección nos obliga a llevar a cabo estudios complementarios que pudieran detectar alguna alteración fisiopatológica. 

 

 

 

 

Como no podía ser de otra forma, la autora no se olvida del calvario del dolor crónico; enfermedad predominante en las mujeres y que también se ve influenciada por numerosos factores psicosociales no abordados de forma integral en consulta y cuyo origen podemos encontrarlo en la opresión social que sufren las mujeres por su sexo: discriminación, violencia, baja autoestima, trabajos repetitivos y monótonos, doble jornada, asunción del rol de cuidados no remunerados en la familia… Pero también por factores biológicos minusvalorados que pueden suponer una causa tratable de dicho dolor: reumatismos, déficit de vitamina D, anemias tratadas de forma subóptima, hipotiroidismos subclínicos sin tratar 

 

 

 

 

Salud para disfrutar sin dependencias 

 

 

 

 

Acaba el libro con una última parte titulada “salud para disfrutar sin dependencias”, donde podemos leer a una Carme Valls como agente social de cambio, en la que ofrece soluciones y alternativas al modelo que se practica de forma mayoritaria y que reduce la salud de las mujeres a su salud reproductiva, haciendo un alegato a la verdadera promoción de la salud. Aporta lo que nos ha parecido una magnífica definición de lo que es para ella “Promoción de la salud”: 

 

 

 

 

 

 

 

Promover la salud no es establecer un conjunto de normas coercitivas que disminuyan la libertad, sino dar una serie de recursos para que los seres humanos, actuando con una mayor libertad, sean dueños de su futuro en cada momento y puedan decidir el grado de implicación biológica, psicológica y social que tienen con su entorno, su propia vida y su propio cuerpo


 

 

 

 

 

 

 

La autora no entiende, además, la promoción de la salud si no es desde una perspectiva de género y medioambiental. De hecho, incide a lo largo de todo el libro de forma insistente en la relación tan directa y probada que existe entre medio ambiente y salud, centrándose en cómo los disruptores endocrinos generados por la producción industrial generan alteraciones en la menstruación o la fertilidad y en su relación con algunos tipos de cáncer. 

 

 

 

 

Conclusiones 

 

 

 

 

Una de las fortalezas del análisis de Carme Valls es la valentía de estar dispuesta a observar y entender la ciencia (la quintaesencia de la objetividad hoy día) desde el relativismo cultural. Contextualizar la producción científica en un marco social en el que las mujeres siguen siendo invisibilizadas ayuda a poner en entredicho la aparentemente indiscutible medicina basada en la evidencia. Su activismo se ha forjado desde y hacia la ciencia. A lo largo del libro revisa la evidencia científica disponible hasta la fecha sobre la salud de las mujeres con la mirada crítica que debería definir a la verdadera científica. Y es gracias a esta mirada que encuentra en la literatura incongruencias, fallos y vacíos que promueven la invisibilidad de las mujeres para la medicina. 

 

 

 

 

En definitiva, tenemos ante nosotras un texto al que todo el mundo debería asomarse, independientemente de su formación académica. Porque, además de poseer una increíble capacidad de análisis para un tema tan complejo, sabe hacerlo desde un lenguaje accesible a la vez a personas más y menos entendidas. Un libro que no nos dejará indiferentes y que nos invita a la reflexión (y nos incita a la acción) sobre la comunidad científica y sobre nuestras prácticas en la consulta. 

 


 



Óscar Cobos Cano

Centro de Salud La Carlota, Córdoba.



Valls Llobet, C. (2019) Mujeres invisibles para la medicina. Capitan Swing.



Artículo publicado por el Grupo de Trabajo en Inequidades/Salud Internacional de la semFYC