La comunicación clínica en la universidad como eje clave para la formación de futuros y futuras profesionales sanitarios
Durante la primera tarde del 35º Congreso de Comunicación y Salud de la semFYC, ha tenido lugar la Mesa 2: “Docencia e investigación: comunicando en y con la Universidad”, en la que se ha puesto de relieve el papel fundamental de la formación en comunicación clínica desde las etapas iniciales del grado.
La sesión ha contado con la participación de Cristina Bachiller Martín, estudiante de 6º de Medicina en la Facultad de Medicina de Valladolid; Roger Ruiz Moral, doctor en Medicina y Filosofía y catedrático de Medicina; Rosa Magallón Botaya, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y catedrática de Medicina; y Verónica Casado Vicente, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, presidenta de la AMFE y catedrática de Medicina de Familia, quien ha ejercido como moderadora de la mesa.
Durante la sesión, se ha destacado la evidencia existente sobre el impacto de la formación en comunicación clínica en la mejora de la competencia profesional y en la calidad de la relación entre profesionales sanitarios y pacientes. A este respecto, se ha subrayado que un entrenamiento estructurado en estas habilidades ha contribuido a una mayor seguridad clínica y a una atención más humanizada.
Del mismo modo, se ha reivindicado el papel de la universidad como espacio clave para el desarrollo de estas competencias, poniendo el foco en la necesidad de integrar la comunicación como un elemento estratégico dentro del currículo formativo de los grados en ciencias de la salud. En este marco, Verónica Casado ha defendido que la Medicina Familiar y Comunitaria “tiene que ser nuclear en la formación de grado” y ha asegurado que su presencia en la universidad permite ofrecer “una mirada mucho más holística y global, centrada en la persona”.
Al inicio de la mesa, Casado también ha recordado que uno de los principios fundamentales de la semFYC ha sido impulsar la mejora de la Medicina Familiar y Comunitaria como profesión, especialidad y disciplina académica. Igualmente, ha señalado que reforzar la presencia de la Medicina de Familia en la universidad contribuye tanto a mejorar la formación del estudiantado como a fortalecer el sistema sanitario y el atractivo vocacional de la especialidad. “Si tenemos mejores médicos y médicas de familia, tendremos también mejores indicadores de salud”, ha subrayado.
A lo largo del encuentro, Verónica Casado ha ido planteando distintas cuestiones a los ponentes sobre el papel de la comunicación clínica en la universidad, la formación práctica y los desafíos docentes actuales.
En su intervención, Rosa Magallón ha defendido que “los médicos y médicas de familia debemos liderar la comunicación, porque somos los que tenemos una visión holística e integral de los pacientes”. Además, ha incidido en la necesidad de avanzar en la estructura docente universitaria para consolidar esta formación, apostando por “una asignatura específica de comunicación, de al menos seis créditos”, complementada con un enfoque transversal en el resto de materias del grado. “Si damos comunicación en tercero y luego no vuelve a aparecer en asignaturas clínicas, el aprendizaje se diluye”, ha advertido.
Magallón también ha señalado que uno de los grandes retos de la Medicina Familiar y Comunitaria pasa por reforzar su presencia en el ámbito académico. “Uno de los elementos clave es entrar en la universidad, reivindicar y revolucionar para tener más presencia”, ha afirmado, defendiendo el papel estratégico de la especialidad dentro de la formación de los futuros profesionales sanitarios.
Por su parte, Roger Ruiz Moral ha reflexionado sobre la importancia de incorporar los aspectos humanos a la práctica clínica y ha afirmado que “no nos vale explicar, debemos comprender, y para eso está la comunicación”. En su intervención, ha defendido la necesidad de avanzar hacia “una medicina basada en la persona”, señalando que el modelo exclusivamente positivista resulta insuficiente para abordar la complejidad de la experiencia humana en salud. “La vida es una amalgama de conocimientos, deseos, dependencias y sentimientos”, ha apuntado, reivindicando el valor de las vivencias y de la comprensión narrativa en la relación clínica.
De igual forma, Ruiz Moral ha asegurado que la Medicina Familiar y Comunitaria debe aportar a la enseñanza universitaria “la transmisión de valores” y ha defendido la necesidad de “potenciar métodos de enseñanza que refuercen la comunicación”, situando esta dimensión humana como uno de los pilares fundamentales de la formación sanitaria.
La perspectiva del estudiantado ha llegado de la mano de Cristina Bachiller Martín, quien ha presentado un análisis realizado con estudiantes de Medicina sobre la formación en comunicación clínica. Entre los resultados expuestos, ha destacado que el 100% del alumnado considera que una buena comunicación reduce conflictos y mejora los resultados clínicos, mientras que el 96% ya realiza prácticas con contacto directo con pacientes. El estudio también ha reflejado que los estudiantes demandan una formación más práctica y menos centrada exclusivamente en contenidos teóricos.
En esta línea, Bachiller ha señalado que las prácticas clínicas reales, la simulación con actores y el feedback estructurado de los tutores han sido las metodologías mejor valoradas por el alumnado, frente a las clases teóricas tradicionales, consideradas las menos útiles. Además, ha reclamado un “nuevo contrato de mentoría” basado en una participación más activa del estudiante en las consultas, la exposición acompañada a situaciones complejas y una retroalimentación más estructurada tras la práctica clínica.
La estudiante también ha defendido el papel de la Medicina Familiar y Comunitaria dentro del grado de Medicina y ha considerado que esta formación “debe ser impartida por médicos y médicas familia”. “La consulta es la mayor carga del médico de familia y es donde se exponen muchas realidades, se ven muchísimos tipos de paciente y creo que deben desarrollarse habilidades de comunicación muy diversas y muy ricas”, ha explicado. Por ello, ha añadido que estos profesionales son “los ideales para transmitirnos estas habilidades”.