La comunicación comunitaria se reivindica como herramienta clave frente a la exclusión social en el congreso de la semFYC
Durante la primera mesa del 35º Congreso de Comunicación y Salud en Valladolid, se ha puesto el foco en el papel de la comunicación comunitaria en población en riesgo de exclusión social, subrayando su potencial para reducir desigualdades y fortalecer la cohesión social.
La sesión ha contado con la participación de Marta Martínez Martínez, enfermera especialista en Familiar y Comunitaria en el C.S. La Palomera (León), y Pedro Prieto Zambrano, enfermero especialista en el C.S. Obispo Paulo (Mérida) e impulsor del proyecto de salud comunitaria Pajarillos Saludable.
Antes de la mesa, ambos ponentes han avanzado algunas de las claves de su intervención, centradas en entender la comunicación como un elemento capaz de “convertirse en una barrera o en un puente”. En palabras de Pedro Prieto y Marta Martínez, “cuando no comprendemos o cuando damos por supuesto, generamos distancia”, defendiendo la necesidad de apostar por el diálogo especialmente cuando se trabaja con grupos específicos y contextos de vulnerabilidad.
Durante la mesa, se ha destacado la necesidad de impulsar estrategias comunicativas que rompan estigmas asociados a diferentes colectivos y etnias minoritarias. En este sentido, se ha puesto en valor la importancia de visibilizar no solo las problemáticas, sino también las historias, capacidades y soluciones que han surgido desde las propias comunidades.
Asimismo, se ha abordado la relevancia de fomentar procesos de comunicación inclusivos que conecten a personas de distintas edades, nacionalidades, culturas y creencias. Según se ha expuesto, estos procesos han contribuido a generar espacios de encuentro que han favorecido la participación comunitaria y han reforzado los lazos sociales.
A lo largo de la sesión se han abordado algunos de los principales retos relacionados con la comunicación y la atención sanitaria en colectivos vulnerables, entre ellos las personas mayores y el colectivo LGTBIQ.
La atención a personas mayores
En relación con la atención a personas mayores, la mesa también ha puesto el acento en los fallos de comunicación que pueden generar exclusión dentro del sistema sanitario. Entre ellos, los ponentes han señalado “accesos que excluyen”, el uso de un “lenguaje que no se entiende”, la toma de “decisiones sin la persona” y la falta de identificación de necesidades que “ni siquiera preguntamos”.
Como herramientas para mejorar la atención y la comunicación con las personas mayores, especialmente aquellas con dificultades funcionales o barreras de acceso, se ha defendido la importancia de adaptar la comunicación a la realidad de cada paciente. Los ponentes han incidido en la necesidad de explorar antes de juzgar, ajustar las vías de acceso —telefónicas, presenciales o mediante apoyos— y entender que muchas veces “no es falta de adherencia, sino barreras”.

También se ha abordado la necesidad de mejorar el manejo de barreras sensoriales, apostando por hablar de frente, vocalizar sin gritar y confirmar la correcta audición o comprensión. “Más alto no es más claro”, han recordado durante la exposición.
Además, se ha reivindicado el valor de una comunicación clara y adaptada a la alfabetización en salud de cada persona, utilizando un lenguaje sencillo, evitando tecnicismos y transmitiendo una idea cada vez. Según han señalado, esta forma de comunicación ha constituido “la base de la seguridad del paciente”.
Personas del colectivo LGTBIQ+
La mesa también ha abordado la atención a personas del colectivo LGTBIQ+, insistiendo en la necesidad de generar espacios seguros, libres de prejuicios y basados en el respeto a la diversidad. Marta y Pedro han compartido y comentado situaciones reales vividas por pacientes del colectivo, utilizando estos casos para reflexionar sobre las barreras, discriminaciones y dificultades que todavía persisten en el acceso y la atención sanitaria.
En este contexto, se han presentado datos relacionados con la discriminación, la seguridad y la inclusión de las personas LGTBIQ+, poniendo el foco en la necesidad de construir entornos sanitarios más seguros y respetuosos. También se ha insistido en que muchas personas continúan evitando expresar abiertamente su identidad o su orientación por miedo al rechazo o a experiencias negativas previas.

Marta Martínez ha advertido además sobre el papel de los profesionales sanitarios en el acceso al sistema y a determinados recursos asistenciales. “Nos convertimos en guardianes de la puerta, somos los que decidimos que esa persona pase de nivel, por lo tanto, debemos estar alerta”, ha señalado, apelando a la responsabilidad de los profesionales para evitar sesgos, prejuicios o actitudes discriminatorias.
En la misma línea, Martínez ha defendido que los profesionales sanitarios tienen la capacidad de generar entornos de confianza en cada consulta. “No podemos reparar toda esa LGTBIfobia, pero sí podemos decidir si la interacción que tiene con nosotros se convierte en un lugar seguro”, ha afirmado.
Durante la ponencia también se han compartido herramientas prácticas para mejorar la atención sanitaria al colectivo LGTBIQ+. Entre ellas, los ponentes han defendido la importancia de “nombrar” correctamente a las personas, preguntando “¿cómo prefieres que te llame?”, respetando nombres y pronombres y evitando situaciones incómodas en espacios comunes como las salas de espera.
Asimismo, se ha incidido en la necesidad de “no suponer”, apostando por el uso de lenguaje neutro y por preguntar antes de interpretar determinadas realidades personales o familiares. También se ha recomendado a los profesionales “informarse si no saben” y evitar cuestionar identidades.