La deprescripción se consolida como una herramienta clave para una práctica clínica más segura
La Revista Clínica de Medicina de Familia publica el artículo “Uso racional de fármacos como buena práctica clínica. Deprescribir como actividad de prevención cuaternaria”, firmado por los médicos y médicas de familia Óscar Esteban-Jiménez, María Aránzazu Murciano-Antón, Isabel Barrio-Díez y Eloísa Rogero-Blanco, integrantes del Grupo de Trabajo de Utilización de Fármacos de la semFYC.
Lee el artículo íntegro aquí.
La polifarmacia, el envejecimiento de la población y la creciente complejidad de los tratamientos farmacológicos han convertido el uso racional de los medicamentos en uno de los grandes retos de la práctica clínica. En este contexto, esta editorial revisa la evidencia disponible y reflexiona sobre el papel de la deprescripción como herramienta clave para una atención más segura y centrada en la persona.
Los autores recuerdan que el uso racional de los medicamentos, definido por la OMS, implica que cada paciente reciba el tratamiento adecuado a sus necesidades clínicas, en la dosis correcta y durante el tiempo necesario. En Atención Primaria, donde se realizan la mayoría de las prescripciones, este enfoque requiere integrar evidencia científica, juicio clínico y preferencias del paciente para evitar tratamientos innecesarios o potencialmente perjudiciales.
Uno de los conceptos centrales del artículo es la deprescripción, entendida como el proceso sistemático de identificar y retirar aquellos medicamentos cuyo balance entre beneficios y riesgos ha dejado de ser favorable. Lejos de significar una renuncia terapéutica, la deprescripción forma parte de la prevención cuaternaria, orientada a evitar el daño derivado de la sobreutilización de intervenciones sanitarias y a mejorar la calidad de vida de las personas.
Entre los principales puntos clave que recoge la publicación destacan:
- La polifarmacia y la prescripción inapropiada constituyen un importante problema de salud pública.
- La deprescripción cuenta con respaldo científico y no aumenta la mortalidad.
- Puede reducir caídas, reacciones adversas y deterioro funcional.
- Es especialmente relevante en pacientes frágiles y polimedicados.
- La toma de decisiones compartida resulta esencial durante todo el proceso.
El artículo también revisa herramientas ampliamente utilizadas para identificar tratamientos potencialmente inapropiados, como los criterios STOPP/START, Beers o LESS-CHRON, además de abordar fenómenos como la cascada terapéutica y las limitaciones de los ensayos clínicos para determinados grupos de pacientes. Asimismo, analiza las barreras que dificultan la deprescripción y los factores que pueden favorecerla, desde el trabajo multidisciplinar hasta una mejor comunicación con los pacientes.
La principal conclusión es clara: uso racional y deprescripción son dos caras de una misma estrategia para avanzar hacia una medicina más segura, eficiente y humana. Una lectura recomendable para quienes deseen profundizar en uno de los debates más relevantes para el presente y el futuro de la Atención Primaria.