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"Visión integral y holística en la Universidad: Medicina Familiar y Comunitaria"

Un artículo de la presidenta de la semFYC, Remedios Martín.

Fecha de publicación: 26 de febrero de 2024

—    Medicina de familia, ¿dices? ¿Y de qué órgano se ocupan?

Es una demanda creciente año tras año: necesitamos reforzar la presencia de la medicina Familiar y Comunitaria en las Facultades de toda España. Y, afortunadamente, los datos del Observatorio de la Academia de Medicina Familiar y Comunitaria de España (AMFE) confirman que la presencia de la especialidad en las Universidades progresa adecuadamente. Sucede aquí algo parecido a lo que décadas atrás vivimos con la especialidad en sí misma: nos hemos ido cargando de evidencias que demuestran la mejora en la salud general de la población que implica tener una Medicina Familiar fuerte. Lo mismo sucederá con la universidad: la presencia de la medicina Familiar y Comunitaria en el temario de los estudios de Grado, mejorará la capacitación de nuestros médicos. 

Pero el camino que hay que seguir sigue siendo largo por el hecho de que la tradición y el siempre ha sido así es tozudo y, lamentablemente, la enseñanza médica en la universidad se ha inclinado hacia una perspectiva fragmentada y especializada, dejando de lado la visión integral y holística que caracteriza a la Medicina Familiar. 

El necesario conocimiento de la especialidad entre los estudiantes

Y esto ha dado lugar a un enorme contrasentido que en los próximos meses resonará en los medios, las redes y muchos comentarios entre colegas. La próxima lección de plazas MIR sacará a la luz la realidad de que, a pesar de que el Sistema Nacional de Salud requiere un mayor número de médicos de familia que de otras especialidades, la formación universitaria no ha asegurado el conocimiento adecuado en esta disciplina.

No nos eligen por qué no nos conocen, decía Salvador Tranche a menudo. Es necesario que la Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC) y la Atención Primaria (AP) se integren de manera central en la universidad. Salvador, como en tantas ocasiones estaba muy cargado de razones, pues el prestigio académico y la formación de vocaciones comienzan en las universidades, por lo que la presencia y la inversión en salud que representa la Medicina Familiar y Comunitaria y la Atención Primaria son fundamentales, y así debiera ser reconocido en las universidades, donde la  relevancia del contenido educativo debe orientarse a las necesidades de la sociedad y el mercado laboral.

No nos eligen por qué no nos conocen, decía Salvador Tranche a menudo.

Las universidades y los programas educativos deben adaptarse a las necesidades cambiantes de la sociedad y la economía, preparando a los estudiantes para los desafíos y oportunidades actuales y futuros. A pesar de algunos avances en este sentido desde la implementación del plan de Bolonia, el número de médicos de familia sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades del sistema sanitario español. Comparado con el contexto europeo y mundial, la presencia de la Medicina Familiar en las universidades españolas es significativamente menor, todavía. Esperamos progresos en este sentido.

Desde la entrada en vigor del plan de Bolonia se han incorporado tímidamente algunos cambios, tal y como reflejamos en el Primer informe del Observatorio de la Academia de Medicina Familiar y Comunitaria de España (AMFE) en la universidad española, 2023.  Sin embargo, a pesar de haberse producido algunos avances en los últimos años, la plantilla de médicos y médicas de familia es todavía muy inferior a la que corresponde a la importancia de la MFyC en el sistema sanitario español.

Si comparamos nuestro entorno universitario con el entorno europeo, en la práctica totalidad de las facultades de Europa, y en un elevado número a nivel mundial, existen departamentos de Medicina Familiar, siendo en algunos de ellos nucleares en la formación de grado. El profesorado de médicos y médicas de familia a escala internacional está muy presente en las universidades; mientras que en nuestro país, aunque ha mejorado desde el 2015, estamos muy lejos de lo que sucede en el entorno internacional, y de lo que es necesario en nuestro entorno.

La Academia de Medicina Familiar y Comunitaria de España (AMFE) ha propuesto una serie de recomendaciones, incluyendo la implantación de asignaturas obligatorias de MFyC, prácticas tuteladas en centros de salud, y la inclusión de la MFyC en la enseñanza de asignaturas preclínicas y clínicas, entre otras medidas. Estas acciones buscan fortalecer la formación en Medicina Familiar y garantizar su papel central en la educación médica universitaria.

Las 12 recomendaciones de la AMFE

Desde AMFE (Academia de Medicina Familiar y Comunitaria) de la semFYC (Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria), se han elaborado 12 recomendaciones, que se resumen en la siguiente lista, y que cierran el artículo publicado:

  1. Es necesario implantar una asignatura obligatoria de MFyC con al menos 6 créditos ECTS en todas las facultades de Medicina públicas y privadas.
  2. Asegurar prácticas tuteladas de MFyC en todos los centros de salud con al menos 12 créditos ECTS en sexto curso.
  3. Asegurar prácticas tuteladas de MFyC independientes o incluidas en los rotatorios de asignaturas preclínicas y clínicas desde los primeros años de Medicina con al menos 3 créditos ECTS por año.
  4. La Medicina Familiar y Comunitaria debe estar presente en la impartición de una parte de los temas de asignaturas preclínicas y clínicas, así como en la impartición de la patología general, la propedéutica médica, la anamnesis, la exploración física, la comunicación, la ética, la relación médico-paciente, los cuidados paliativos…
  5. Unificación de la nomenclatura empleando para la asignatura y prácticas tuteladas el nombre de la propia especialidad: Medicina Familiar y Comunitaria.
  6. Unidad Docente Universitaria de MFyC en todas las Facultades de Medicina.
  7. El Departamento en el que se incluya la MFyC deberá incorporar el nombre de Medicina Familiar y Comunitaria.
  8. Todos los centros de salud donde se realicen las prácticas tuteladas pasarán a denominarse Centros de Salud Universitarios.
  9. Todos los profesores que participen en las prácticas, si son colaboradores, deben contar al menos con reconocimiento curricular.
  10. Reconocer, apoyar y extender las metodologías formativas y evaluativas novedosas.
  11. En la ECOE de fin de prácticas tuteladas, la MFyC debe tener un papel nuclear y debe contar con créditos ECTS propios de al menos 6 créditos ECTS.
  12. Apoyo al desarrollo del profesorado vinculado clínico por parte de ANECA con reconocimiento de la parte asistencial y de la metodología docente empleada.