Guía Clínica para la detección, diagnóstico y tratamiento de la Dislipemia Aterogénica en AP

La importancia de las dislipemias viene dada por ser una causa fundamental en las muertes debidas a enfermedades del aparato circulatorio, que son a su vez la primera causa de mortalidad en los países desarrollados. En España, durante el año 2012, supusieron el 31% de la mortalidad total, seguido por los tumores con el 28%. En un estudio del año 2004, esa cifra superaba el 38 % en todas las Comunidades Autónomas.

A raíz de los datos del estudio EURIKA, conocemos que el 30 % del riesgo cardiovascular en una población puede ser atribuible a la falta de control de los cuatro principales factores de riesgo (hipertensión, hiperlipemia, tabaquismo, diabetes), lo que equivale a un exceso de riesgo de muerte cardiovascular a 10 años del 3,12 %). Adicionalmente, y una vez realizado un tratamiento estándar sobre tales factores de riesgo, la falta de control o el mantenimiento de factores adicionales, significa mantener un riesgo vascular residual que puede llegar a ser del 75 % del riesgo inicial. En el caso de la dislipemia aterogénica, la intervención sobre la hipercolesterolemia no evita este riesgo residual de origen vascular dependiente de la dislipemia asociada a la hipertrigliceridemia y/o al síndrome de HDL bajo.
En consecuencia, es incuestionable que el grado de control de la dislipemia es todavía insuficiente en nuestro medio. En este hecho pueden incidir distintos factores que motivan o condicionan una práctica clínica no acorde con algunas intervenciones terapéuticas que pudieran estar indicadas. La prescripción de estatinas, aún con grandes lagunas, se ha generalizado; pero el abordaje de las dislipemias no ligadas a cLDL, como es el caso de la Dislipemia Aterogénica (carazterizado por hipertrigliceridemia y/o cHDL bajo con partículas LDL
pequeñas y densas), dista mucho de alcanzar una situación medianamente satisfactoria.

La actitud y participación del médico es fundamental para superar este problema, por lo que estamos obligados a proponer iniciativas que permitan mejorar la situación actual, y ese es el fin último de la presente Guía.