El uso prudente de antibióticos: Un objetivo para el desarrollo sostenible

A nivel global, dentro de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible 2030 de las Naciones Unidas, el uso prudente de antibióticos es uno de los más destacados en el ámbito de la salud. Desde la ONU se argumenta que los ambientes de interacción y globalización que hemos creado en nuestro mundo hacen que, junto con las facilidades para desplazarnos de un sitio a otro del mundo e interactuar como una verdadera comunidad globalizada, también estamos ayudando a que todo tipo de patógenos se desplacen a zonas del planeta donde no habían estado antes o donde las consecuencias de sus efectos son desconocidas. A este hecho se le suma que en el campo de la investigación clínica se padece un estancamiento desde hace tiempo. Eso es debido, en buena parte, a la complejidad en sí de desarrollar nuevos antibióticos. 

Por ejemplo, en 2019, la OMS identificó 32 antibióticos en desarrollo clínico que abordaban la lista de patógenos prioritarios que representan una amenaza en la actualidad. Solo seis de ellos fueron clasificados como innovadores. A esta falta de nuevos antibióticos se le suma un serio problema de distribución de antimicrobianos de calidad. Su escasez está afectando a países de todos los niveles de desarrollo, y la OMS alerta a los profesionales sanitarios para que sean conscientes de la compleja misión que desempeñan a la hora de prescribir para no quedarnos sin stocks globales. 

Hoy, Día Europeo para la Toma de Conciencia en el Uso de los Antibióticos, comienza la Semana Mundial del Uso Prudente de la OMS

Una de las tareas más importantes para combatir la resistencia a los antibióticos consiste en clasificar dichas resistencia una a una y caso a caso. Por ejemplo, se sabe que las infecciones bacterianas comunes, incluidas las infecciones del tracto urinario, la sepsis, las infecciones de transmisión sexual y algunas formas de diarrea, presentan altas tasas de resistencia a antibióticos utilizados con frecuencia para tratarlas en todo el mundo. La tasa de resistencia a la ciprofloxacina, un antibiótico comúnmente utilizado para tratar las infecciones del tracto urinario, estuvo entre el 8,4% y el 92,9% en la Escherichia coliand y entre el 4,1% al 79,4% en la Klebsiella pneumoniae, según informó recientemente la Global Antimicrobial Resistance and Use Surveillance System (GLASS). 

En otro orden de enfermedades, las cepas de Mycobacterium tuberculosis resistentes a los antibióticos son ya una amenaza muy real en el progreso de la contención de la epidemia mundial de tuberculosis. La OMS estima que, en 2018, hubo alrededor de medio millón de nuevos casos de TB resistente a la rifampicina (TB-RR) identificados a nivel mundial, de los cuales la gran mayoría con una TB resistente a múltiples medicamentos (multi-drug resistant tuberculosis TB-MDR), una forma de tuberculosis que, según se ha podido constatar, es también resistente a los dos medicamentos antituberculosos más potentes jamás creados. Menos del 60% de los tratados por MDR / RR-TB se curaron con éxito.