España, líder en salud con la tasa de mortalidad más baja de la Unión Europea

El Sistema Nacional de Salud de España fuertemente basado en la Medicina de Familia y Comunitaria y en la Atención Primaria, a pesar de enfrentarse a grandes retos como la lucha por la recuperación de la universalidad, la mala gestión política o la falta endémica de recursos, es, una vez más, el sistema de referencia en la Unión Europea por conseguir la tasa de mortalidad más baja. Así lo recogen los datos del último informe del organismo de estadística de la Unión, el EUROSTAT. En ese sentido, España es el país con una menor tasa de mortalidad de toda la UE, superando a países como Francia, Suecia o Luxemburgo. EUROSTAT, además, indica que muchas de las causas de muerte de la población europea podrían evitarse con una mayor promoción del autocuidado y con una debida toma de conciencia en hábitos de vida saludables por parte de la población, incidiendo en temas como por ejemplo la alimentación, el ejercicio físico o la lucha contra el tabaquismoEUROSTAT publica su estudio con datos recogidos en el año 2016 y tras haberlos redimensionado en función de las diversas poblaciones y dimensiones de los países.

El resultado es que Bulgaria sería en estos momentos el país con una mayor tasa de mortalidad en el viejo continente, mientras que España se encontraría ocupando la última posición.

Siguiendo el análisis proporcionado por EUROSTAT, en 2016, 5,1 millones de personas murieron en la Unión Europea (UE), unas 80.000 menos que en el año anterior. Un tercio de estas muertes ocurrieron en personas menores de 75 años (1,7 millones, 33%), mientras que 1,5 millones de personas murieron entre las edades de 75 y 85 (29%) en 2016. 1,9 millones de muertes afectaron a personas de 85 años o más (38 %).

 

Principales causas de muerte en la UE: Ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y cáncer

Algo más de 1,8 millones de personas murieron a causa de enfermedades del sistema circulatorio (principalmente ataques cardíacos y derrames cerebrales), mientras que 1,3 millones murieron de cáncer en 2016. Estas fueron las dos causas principales de muerte en la UE, responsables del 36% y 26% de todas las muertes respectivamente. Las enfermedades del sistema circulatorio fueron la principal causa de muerte en todos los Estados miembros de la UE, excepto en Dinamarca, Francia, los Países Bajos y el Reino Unido, donde el cáncer fue el principal factor. Cabe destacar que tanto los ataques cardíacos como los problemas circulatorios y gran parte de los cánceres pueden prevenirse e incluso evitarse con unas pautas de vida saludables y tomando conciencia de la prevención en salud. En ese sentido, desde hace años, la semFYC fomenta mediante su Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (Blog del PAPPS – Web del PAPPS) la prevención en salud como el mejor sistema para evitar enfermedades, puesto que prevenir es siempre mejor que curar.

La tercera causa principal de muerte en la UE fueron las enfermedades del sistema respiratorio, que mataron a 422.000 personas en 2016 (8% de todas las muertes en la UE). El debate entorno a estas enfermedades también va ligado a problemas de salud como el tabaquismo y a las políticas medioambientales. Situaciones de riesgo para la salud como los elevados niveles de contaminación de ciertas capitales europeas están poniendo en alerta a los gobiernos de los Estados miembro. En ese sentido, la semFYC acaba de ser aceptada en la Planetary Health Alliance, y considera que la Salud Planetaria debe de ser una prioridad de la Medicina de Familia y Comunitaria.

Una parte significativa de las muertes en la UE también se debió a accidentes y otras causas externas de muerte (237.000 muertes, 5% de todas las muertes en la UE), enfermedades del sistema digestivo (222.000 muertes, 4%), enfermedades mentalesenfermedades del comportamiento como la demencia (220.000 muertes, 4%) y enfermedades del sistema nervioso, incluido el Alzheimer (219.000 muertes, 4%).

 

 

Bulgaria tiene la tasa de mortalidad más alta y España la más baja

Para hacer una comparación sólida entre países, el número absoluto de muertes en los Estados miembros debe ajustarse al tamaño y la estructura de la población.

En informe de EUROSTAT analiza poniendo a escala los datos recogidos y establece que, con 1.602 muertes por cada 100.000 habitantes, Bulgaria tuvo la tasa de mortalidad más alta de la Unión Europea en 2016. Le siguieron Letonia y Rumanía (ambos 1.476), Lituania (1.455) y Hungría (1.425).

En el extremo opuesto de la escala, la tasa de mortalidad más baja en todos los Estados miembros de la UE se registró en España (829 muertes por cada 100.000 habitantes), por delante de Francia (838), Italia (843), Malta (882), Luxemburgo (905 ) y Suecia (913).

 

En números absolutos, la tasa de mortalidad se situó en promedio en 1.002 muertes por cada 100 000 habitantes en la UE en 2016.

 

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