“Estamos tramitando muchas bajas por ansiedad a personas que temen contraer la enfermedad y contagiar a sus familiares”

En Durango tenemos dos centros sanitarios, el Centro de Salud donde trabajamos los equipos de Atención Primaria (EAP), y los servicios de Odontología y rehabilitación; y el Ambulatorio de Especialidades Médicas donde se desarrollan las consultas extrahospitalarias del resto de especialidades. En este último se atiende a pacientes de toda la comarca, no solo de Durango

El hecho de contar con ambos centros nos ha permitido preservar el de salud como “zona limpia” y habilitar una parte del Ambulatorio de Especialidades (es un edificio bastante grande) como “zona sucia” para la atención presencial a pacientes con clínica #COVID19. Puesto que este ambulatorio cuenta con servicio de radiología, la atención es muy eficiente.

Hemos definido 3 categorías de trabajo (no presencial, presencial y presencial COVID), cada una de ellas, a su vez, para dos grupos de población: atención de adultos y pediatría:

  • Atención no presencial, telefónica: es el nivel básico de asistencia, intentamos solucionar todo lo que se puede gestionar a través de este canal para favorecer que las personas permanezcan aisladas en su domicilio.
  • Atención presencial a pacientes no COVID: tanto en el CS como en domicilio, para valorar al paciente cuando es necesario realizar exploración física o cuando precisa de cuidados por personal de enfermería.
  • Atención presencial a pacientes probable COVID: tanto en el Ambulatorio como en domicilio tenemos 2 agendas en horario de mañana y una de tarde (probablemente aumente también a 2) con una pareja de profesionales por agenda: un médicx y un enfermerx. Entre los profesionales que están de baja y los que están en las agendas de atención COVID, en el CS quedamos 4, así que las jornadas de trabajo se están haciendo eternas.

Mi sensación es que la ciudadanía huye de acudir al hospital y demanda consejos e información para diversos autocuidados en domicilio para así mantenerse “fuera del ámbito hospitalario” lo máximo posible.

Los asuntos que nos está dando más trabajo en atención telefónica tienen que ver con bajas por ansiedad a personas que temen contraer la enfermedad y contagiar a sus familiares tas contacto estrecho con casos COVID-19; y solicitud de baja por presentar alguna condición de riesgo de mala evolución en caso de enfermar.

También nos ocupa mucho tiempo de trabajo telefónico el curso clínico de los casos diagnosticados que están en domicilio. Estamos haciendo un seguimiento a las 48-72 horas y a los 7-9 días en todos los casos; y, según cada caso y a criterio médico, un seguimiento más estrecho. Por mi experiencia veo que los casos que se complican lo hacen a los siete días con el desarrollo de neumonía: la fiebre no cede y a partir del día 6 ó 7 aparece el dolor en el costado o disnea.

En el Centro de Salud se han suspendido todas las actividades programadas, revisiones de pacientes con enfermedades crónicas, reduciendo lo máximo posible la entrada de pacientes al para análisis, ECG, espirometrías, MAPA… Desde el Servicio de Farmacia de Osakidetza se está procediendo a realizar una prórroga automática de todas las prescripciones de tratamientos crónicos que están próximos a “caducar” para liberar de esta tarea a los profesionales de AP.

En el Ambulatorio también se están suspendiendo todas las consultas presenciales y se gestionan, en la medida de lo posible, telefónicamente. Otras consultas han sido canceladas de modo que se volverá a citar a los pacientes una vez pase lo peor.

Recientemente hemos solicitado a algunos de nuestros compañeros que están de baja por infección o en cuarentena por contacto COVID, que nos ayuden con la actualización de los protocolos de atención para estar al día con los cambios que van surgiendo, ya que la situación y los protocolos cambian continuamente, lo que supone una dificultad añadida.

Tenemos otras dificultades como establecer reuniones periódicas para mantenernos informados y recoger las necesidades y las aportaciones de todas y todos.

Estamos detectando algunas áreas de mejora importantes, en las que poco podemos hacer si no tenemos el apoyo de la dirección. Entre ellas:

1) que los profesionales de pediatría se encarguen de valoración y triaje de situación de convivientes adultos e incluso de gestionarles las bajas (nuestras propias compañeras de pediatría se han ofrecido a hacerlo dado que ellas están teniendo mucha menor carga asistencial);

2) que las profesionales del área administrativa se encarguen de la gestión completa de bajas, partes de confirmación y altas y de la información sobre normas de aislamiento en domicilio, así como otros trámites “burocráticos” que nos están restando bastante energía a médicos y enfermeras, y para los que nuestra participación en estos momentos aporta un valor muy relativo.

 

 

Rosa Añel

Médica de Familia desde un Centro de Salud de Durango, de Vitoria