Cómo evaluar las guías de práctica clínica

La calidad de las GPC existentes debe evaluarse por medio de herramientas que permitan decidir si puede recomendarse o implantarse una guía.

Se entiende por calidad, la confianza en que se han evitado los riesgos potenciales producidos en su desarrollo o que se han tenido en cuenta y tratado apropiadamente y, por tanto, las recomendaciones tienen una validez interna y externa y son viables en la práctica clínica.

La evaluación de la calidad de una GPC incluye diversos criterios sobre los métodos utilizados en el desarrollo de la guía, sobre la claridad y transparencia del producto, y sobre otros factores asociados a su aceptación, así como el contenido de las recomendaciones finales.

Actualmente, la herramienta mejor aceptada para evaluar la calidad de las GPC es el instrumento AGREE (Appraisal of Guidelines Research and Evaluation), cuyo objetivo es proporcionar una estructura para la valoración de dichas guías. Además sirve para facilitar el desarrollo estas.

Se trata de un instrumento de evaluación genérica que no puede entrar a valorar específicamente los contenidos clínicos ni ofrece una puntuación global de la calidad de la GPC, sino que facilita una puntuación individual de cada una de las seis áreas y de los 23 criterios de evaluación que ayudan a la identificación de las fortalezas y las debilidades de la GPC evaluada.

Existe una versión en castellano de la herramienta de evaluación de las GPC en: