Colaboración del Grupo de Trabajo en la Revista AMF

Acude a la consulta la hija de un paciente de 66 años, con diagnostico de cáncer de pulmón, en seguimiento del que consta en la historia clínica de Atención Primaria la única reseña del diagnóstico y tratamiento inicial hace dos meses en la que se indica su situación y fase terminal. Su hija angustiada, nos narra que desde hace un mes el dolor es continuo, haciéndose intolerable la última semana “no le deja dormir por las noches, el dolor es como una sensación de opresión que tiene hay metida en el lado derecho, fija pero que cuando se mueve y tose le empeora muchísimo”, han puesto varios avisos a domicilio en horario de atención continuada, recibiendo múltiples tratamientos a base de paracetamol, ibuprofeno,… ayer el médico le pincho y le asocio estas pastillas de codeína pero no le calmo nada. Cuando le indicamos, que vamos a ir a su domicilio con la enfermera al finalizar la consulta, nos indica que “por el amos de Dios,,, no le digamos nada de su enfermedad”.