La sanidad universal que no llega – Día Internacional de la Cobertura Sanitaria Universal

Hemos dado otra vuelta al sol y nos encontramos a 12 de diciembre, el Día Internacional de la Cobertura Sanitaria Universal, y en España siguen quedando tareas pendientes a este respecto. De hecho, tras años de arduas batallas por parte de muchas organizaciones profesionales y de sociedad civil contra el Real Decreto Ley 16/2012 que expulsó a los inmigrantes indocumentados de la asistencia sanitaria, empeorando su salud (que a priori es buena a su llegada, sobre todo tratándose de personas en su mayoría jóvenes), incrementando su mortalidad y deteriorando la estructura y objetivos generales del Sistema Nacional de Salud, el año 2018 nos trajo un nuevo Real Decreto Ley (RDL 7/2018) que a pesar de prometer la recuperación de la cobertura sanitaria universal nos devolvió a una nueva decepción ya que no solo no mejoró el panorama de la cobertura sanitaria, sino que originó nuevas y mayores desigualdades.

Hace unos meses, embarazadas, menores y solicitantes de asilo a quienes se había denegado el derecho a ser atendidas en el Sistema Nacional de Salud, llevaron a cabo un acto de protesta frente al Ministerio de Sanidad, con el apoyo de organizaciones de defensa de la salud y los derechos humanos; recientemente Yo Sí Sanidad Universal comenzó una recaudación, que aun sigue en proceso, de fondos para llevar la exclusión sanitaria a juicio; esto muestra que más allá de las declaraciones institucionales, nuestro sistema sigue teniendo una normativa que no ha logrado recuperar la cobertura sanitaria universal y que, peor aún, ha colocado en una situación de mayor desprotección a colectivos que gozaban de cierta protección diferencial con el anterior Real Decreto Ley. Además, la reforma realizada en 2018 trajo consigo una normativa de aplicación cuyo desarrollo quedó paralizado por la ausencia de un gobierno estable y capacitó a muchas Comunidades Autónomas para establecer diferentes tipos de barreras burocráticas y administrativas que dificultarán aún más el acceso a la asistencia sanitaria a las personas migrantes indocumentadas.

Continuando el repaso a la actualidad en Sanidad Universal, en 2019, en los acuerdos firmados por el nuevo gobierno de la Comunidad de Madrid en materia de sanidad, y, más concretamente en el título del primer bloque, esta última palabra ‘Universal’ simplemente desaparece, se borra, se evapora, se disipa, se desvanece, ¡SUCUMBE!, sólo mencionándose una “Sanidad Pública de Calidad”, lo cual es un portón abierto de par en par para mantener y ampliar estas situaciones de desigualdad. Asimismo, se apoya la creación de una Tarjeta Sanitaria Única ya que “ningún español debería ser considerado un desplazado dentro de su propio país” y que se interpreta por la Asociación Madrileña de Enfermería (AME) como una estrategia para dar “esta nueva tarjeta solo (…) a los españoles”.

 

 

De manera que no podemos felicitar al año 2019 por ser un buen año en materia de equidad, sino más bien y, desgraciadamente, por lo contrario.

La Cobertura Sanitaria Universal no es un lujo que solo se puedan permitir aquellos países que ya tienen sistemas sanitarios fuertes, sino que es una virtud y una herramienta que ayuda a que las sociedades y sus sistemas sanitarios se fortalezcan. La Sanidad Universal no es un lastre, sino un motor de desarrollo y cohesión de nuestra sanidad y nuestra sociedad, y como tal ha de ser defendida dentro de un marco de Derechos Humanos que considere que la asistencia sanitaria, junto con el velar por un correcto desarrollo en el resto de determinantes sociales de la salud, es un valor irrenunciable de las sociedades que pretendan avanzar sin dejar a nadie atrás.

Desde una perspectiva clínica, como médicos y médicas de familia, estar seguros de que la población va a recibir una asistencia acorde a sus necesidades, sin que le sea negada por su condición de origen o por su irregularidad documental, es necesario para garantizar que la asistencia que se presta por parte del sistema sanitario tiene alguna utilidad; además, es preciso reclamar que se avance hacia una situación de Cobertura Sanitaria Universal en la cual la exclusión sanitaria no sea maquillada con decisiones puntuales que permiten el acceso a la asistencia en consulta pero impiden el derecho a la prestación farmacéutica o a otro tipo de atenciones. Atender a cada persona, cuando lo necesite, en el dispositivo adecuado y con los medios precisos, favorece la eficiencia del sistema y su justicia.

Se acerca el fin del año, y con él la mirada atrás y la evaluación del mismo. Se acerca -por tanto- un nuevo año y con él nuevos deseos y esperanzas. Nosotros, en nombre de todo el Grupo de Trabajo de Inequidades en Salud de la semFYC deseamos que el próximo año, cuando llegue el 12 de diciembre y volvamos a repasar la evolución de la cobertura sanitaria en nuestro Sistema Nacional de Salud no tengamos que seguir analizando la situación de exclusión sanitaria de los inmigrantes indocumentados y podamos, por fin, celebrar la recuperación del derecho a la verdadera cobertura sanitaria universal, consiguiendo así un modelo a imitar por parte de otros sistemas sanitarios.

 

 

Rocío García-Gutiérrez Gómez.

Javier Padilla Bernáldez

 

GdT en Inequidades en Salud – Salud Internacional de la semFYC