Los médicos de familia debaten sobre cómo cribar las investigaciones y conocimientos científicos para aplicarlos al cuidado de los pacientes

Más de un centenar de médicos de familia debaten estos días en Vitoria sobre cómo cribar las investigaciones y conocimientos científicos para aplicarlos al cuidado y necesidades de los pacientes. Cómo se toman las decisiones en la práctica clínica diaria, qué aspectos se consideran necesarios, que fuentes de información son válidas y cómo puede ayudar la Medicina Basada en la Evidencia (MBE) y cuál debe ser el papel del paciente son algunos de los aspectos que se están abordando en las II Jornadas sobre aplicación clínica del conocimiento científico en la toma de decisiones de Atemnción Primaria, organizadas por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) a través de su Grupo de Trabajo de Medicina Basada en la Evidencia, en colaboración con la Sociedad Vasca de Medicina de Familia y Comunitaria (OSATZEN). Un encuentro que ha sido posible gracias a la ayuda concedida dentro de la convocatoria de Acciones de Formación en MBE y evaluación de tecnologías sanitarias del Instituto Carlos III del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Nunca antes los médicos han tenido un acceso más fácil e inmediato al último hallazgo científico como ahora, pero también nunca antes el exceso de información se había convertido en una barrera tan clara para que el profesional pueda tomar la mejor decisión, sabiendo que lo hace a partir de las mejores evidencias disponibles.

“La excesiva cantidad de información que se produce diariamente en el ámbito de la Medicina”, afirma el doctor Rafael Rotaeche, médico de familia y coordinador de estas jornadas, “obliga a los profesionales a la selección del mejor conocimiento científico para aplicarlo a la atención de sus pacientes. Pero sólo una pequeña parte de lo que se publica es relevante y de calidad. Los pacientes cada vez buscan más en la red, pero la información que encuentran no está ordenada según su fiabilidad y en función del tipo de usuario final. Por lo que cada vez es más importante aprender a distinguir, seleccionar y aplicar la mejor información para cada situación”.

Estas jornadas, han demostrado ser, según el doctor Luis Aguilera, presidente de la semFYC, una oportunidad para que el profesional aprenda a buscar las mejores evidencias con las que arropar sus decisiones en la atención al paciente. “Resulta imposible leerlo todo y estar al día. Las publicaciones siguen un crecimiento exponencial y Medline, la base de datos sobre medicina clínica por excelencia, contiene ya más de 15 millones de referencias e indexa 50 ensayos clínicos diarios. Los médicos de familia, como el resto de especialistas, debemos asumir una nueva necesidad de formación si queremos identificar y manejar la mejor información procedente de la investigación en nuestra labor asistencial”.

Medicina Basada en la Evidencia (MBE)
En los últimos años, la MBE ha adquirido un enorme desarrollo en todo el mundo. El doctor Rotaeche recuerda que este concepto propone tomar decisiones manejando el mejor conocimiento para cada situación, teniendo en cuenta las condiciones y preferencias de los pacientes. “El desarrollo de la MBE -añade- ha supuesto la aparición de nuevas fuentes de información que seleccionan y filtran la investigación original. Además de Medline y otras bases de datos con información básica tenemos otras fuentes de información con las publicaciones procedentes de la investigación ya evaluadas y sintetizadas. Así disponemos de revisiones sistemáticas como las producidas por la colaboración Cochrane o las Guías de Práctica Clínica (GPC) basadas en la evidencia producidas por muchos organismos internacionales y nacionales, entre ellos la propia semFYC”.

Unas jornadas muy prácticas
El carácter práctico de las jornadas ha tenido su origen en el propio esquema que propone la MBE para la toma de decisiones: planteamiento de una pregunta clínica a resolver (un nuevo tratamiento, la necesidad de una prueba diagnóstica, el pronóstico de un paciente, etc.), la búsqueda de información, su valoración crítica teniendo en cuenta la validez y la aplicación a un paciente concreto. Se trata de proporcionar a los profesionales que trabajan en atención primaria conocimientos y habilidades sobre la búsqueda, evaluación y síntesis del conocimiento científico para poder aplicarlo al cuidado de pacientes. En los talleres se incluyen prácticas en aulas informáticas sobre escenarios reales y se complementaron con mesas de debate.

“Se han seleccionado tres áreas para desarrollar conocimientos y habilidades: la búsqueda y selección de información, la evaluación de la literatura médica y la aplicación de las nuevas tecnologías, representadas por las nuevas herramientas que propone la web 2.0, en la gestión de conocimiento, la docencia y la formación continuada”, explica el doctor Rotaeche.

Durante la mesa inaugural el doctor Antonio Montaño, del centro de salud Ronda Histórica de Sevilla ha abordado el proceso sobre la toma de decisiones y el uso adecuado de las intervenciones clínicas y cómo nos puede ayudar la MBE. En la mesa final de debate, tanto el doctor Carlos Calderón, sociólogo y médico de familia en el centro de salud de Alza en Donostia, como el doctor José Artetxe, médico internista en el Hospital de Donosita analizarán, a partir de su experiencia e investigaciones, la aplicación práctica de la MBE y los riesgos de su utilización cuando existen determinados intereses. Dado el interés del tema, esta intervención estará abierta al público para que puedan asistir todos aquellos interesados.