#HemosLeído: La inmigración y la sanidad

Múltiples estudios ya han demostrado que el gasto sanitario que realizan los inmigrantes es menor comparado con la población autóctona de España. A pesar de ello, el supuesto gasto imputable a los inmigrantes en temas de protección social ha sido ampliamente utilizado como arma política.

Es por este motivo interesante destacar un artículo, del campo de la sociología que, aunque con fecha del 2016, ha caído recientemente en mis manos y no ha perdido actualidad: ¿Ha podido más la crisis o la convivencia? sobre las actitudes de los españoles ante la inmigración. Héctor Cebolla Boado y Amparo González Ferrer.

www.fundacionalternativas.org/public/storage/laboratorio_documentos_archivos/09daa0291c20828424c5bf9db98a2e95.pdf

Entre otros objetivos, los autores se proponen valorar la actitud de los españoles ante la inmigración en cuanto a las principales instituciones que distribuyen bienestar en nuestro país, el sistema sanitario, el educativo y el mercado de trabajo, y en qué medida la crisis económica ha variado estas actitudes.

Centrándonos en el aspecto del sistema sanitario, se preguntaba a la población en qué medida estaban de acuerdo o en desacuerdo (en una graduación de muy de acuerdo, más bien de acuerdo, más bien en desacuerdo o muy en desacuerdo) con varias afirmaciones:  La presencia de inmigrantes hace que disminuya la calidad de la atención sanitaria; Los inmigrantes abusan de la atención sanitaria gratuita; Los españoles deberían tener preferencia sobre los inmigrantes a la hora de acceder a la atención sanitaria; Aunque tengan los mismos ingresos, se les da más ayudas sanitarias a los inmigrantes que a los españoles.

En 2015 aproximadamente un 36% de los encuestados se manifestó de acuerdo o más bien de acuerdo con la idea de que los inmigrantes empeoran la calidad de la atención sanitaria, mientras que en 2008 más de un 50% de encuestados decían estar de acuerdo o muy de acuerdo con esta idea. Así mismo, en 2015 un 32 % se manifestaban de acuerdo o más bien de acuerdo con que los nacionales deberían tener preferencia en el acceso a la sanidad respecto a los inmigrantes, mientras que en 2008 estaban de acuerdo con esta idea el 42% de la población.  Así vemos, que a pesar de los recortes en temas sociales que marcó la crisis económica, y en contra de lo que cabría esperar, la crisis ha hecho las actitudes menos reacias en cuanto a la participación de los inmigrantes en el sistema nacional de salud.

En el 2015 el 40% está de acuerdo o más bien de acuerdo con la idea de que se les dan más ayudas sanitarias que a los españoles, incluso aunque tengan los mismos ingresos y, el 36% está de acuerdo en que abusan del sistema sanitario.

Es interesante el paso que da el estudio: retomó la misma batería de preguntas diferenciando los inmigrantes procedentes de países pobres de los inmigrantes procedentes de países ricos, cambiando la palabra inmigrante por europeo de países ricos. Mientras que el 45% consideraba que los inmigrantes (en general) abusan de la sanidad, cuando se les preguntó explícitamente por los europeos procedentes de países ricos, el porcentaje aumentó al 55%. En cuanto a la afirmación de si los españoles deberían tener preferencia en el acceso a la salud, el 32% estaban muy o bastante de acuerdo con la idea si se trataba de inmigrantes en general, frente al 52% si se especificaba expresamente europeos procedentes de países ricos. En cambio, para los otros dos indicadores  (el impacto sobre la calidad y que los inmigrantes reciben más ayudas relacionadas con la sanidad que los españoles) no hay diferencias entre inmigrantes en general y europeos de países ricos.

Estos resultados merecen una atención especial porque el acceso a la sanidad de los inmigrantes, el uso abusivo o no que hacen del sistema de salud pública, y el impacto sobre la sostenibilidad del sistema son cuestiones que han sido objeto de abierta politización durante la crisis, y que llevaron al Real Decreto 16/2012 que resultó en la expulsión del sistema sanitario de los inmigrantes no regularizados.

En conclusión:

  • El acceso de los inmigrantes al sistema público de salud es visto con cierta normalidad por parte de la opinión pública mayoritaria.
  • A pesar de la crisis y los recortes, la actitud de los españoles a favor del acceso por parte de los inmigrantes al sistema sanitario se ha reforzado.
  • Se ve con más recelo el acceso de los inmigrantes de países ricos (de los que se piensa que abusan más y sobre los que los españoles tendrían que tener preferencia) que el de los procedentes de países pobres al sistema sanitario.
  • A pesar de que la sanidad ha sido ampliamente politizada durante la época de crisis en España, esta politización no está justificada ni por los datos de uso del sistema sanitario de los inmigrantes ni por la opinión pública de la sociedad española. En ningún momento saltó al debate político la distinción entre inmigrantes en general e inmigrantes de países ricos.

 

Silvia Barro Lugo

Medicina Familiar y Comunitaria

COCOOPSI (Comisión de Cooperación y Salud Internacional) de la CAMFiC