El dolor crónico en Atención Primaria: un estudio del Grupo de Trabajo de Dolor Persistente de la semFYC refuerza la necesidad de más formación
Un estudio publicado en la revista Atención Primaria analiza las actitudes, los conocimientos y las necesidades formativas en dolor crónico entre médicas y médicos de familia asociados a la semFYC, y evidencia brechas relevantes entre el conocimiento teórico y la práctica clínica, así como una demanda formativa que supera el 94% de las personas encuestadas.
El dolor crónico es uno de los problemas de salud más prevalentes y complejos que se atienden en los centros de Atención Primaria. A pesar de los avances científicos en la comprensión de la neurofisiología del dolor, el traslado de ese conocimiento a la práctica asistencial diaria sigue siendo un desafío. Con el objetivo de evaluar el estado de la cuestión entre los equipos de medicina de familia de nuestro país, especialistas del Grupo de Trabajo de Dolor Persistente de la semFYC han llevado a cabo una encuesta nacional cuyos resultados se publican en el artículo de la revista Atención Primaria “Actitudes, conocimientos y necesidades formativas en dolor crónico: encuesta nacional a médicas y médicos de familia socios de la semFYC” que arroja conclusiones de gran interés para la mejora de la formación y la atención en esta área.
El estudio, de diseño descriptivo transversal, recabó la participación de 700 especialistas de familia y residentes asociados de la semFYC mediante una encuesta en línea anónima y autoadministrada. El cuestionario incluyó variables sociodemográficas, actitudes profesionales, necesidades formativas percibidas y el cuestionario R-NPQ Spanish, un instrumento validado para medir los conocimientos en neurofisiología del dolor. La muestra fue no probabilística por conveniencia, con una participación mayoritariamente femenina del 76,1%, y el grupo más representado fue el de 56–65 años (27%), con un 30,3% con más de 25 años de experiencia profesional.
Según las autoras del estudio, los resultados en el ámbito de la prescripción farmacológica revelan que “un 69,3% prescribe opioides menores en dolor musculoesquelético crónico y, si no hay respuesta, un 34,9% optaría por opioides mayores. Un 32,2% solicita radiografía precoz en lumbalgia inespecífica”. En sentido contrario, el apoyo a las estrategias no farmacológicas es amplio: más del 95% recomienda educación y ejercicio, el 96,5% promueve la actividad física y el 92,3% higiene postural. Sin embargo, un “58% manifestó tener pocas herramientas para abordar el dolor persistente” y la “demanda de formación específica supera el 94%”.
En cuanto al nivel de conocimientos, el cuestionario R-NPQ detectó lagunas relevantes, especialmente en conceptos básicos sobre la fisiología del dolor. “Solo dos ítems superan el 90% de aciertos, y los ítems 1 y 2 obtienen un 23,6% y un 12,6% de respuestas correctas, respectivamente”. El análisis multivariante mostró que las puntuaciones más bajas se asociaron con una mayor edad. Merece especial atención la situación del personal en formación: “entre los profesionales en formación MIR se observa la paradoja de que obtienen altas puntuaciones en el R-NPQ, pero solicitan más pruebas de imagen en lumbalgia, explican menos la fisiología en fibromialgia y refieren menos recursos para abordar el dolor persistente”. Las autoras apuntan que “esta brecha puede relacionarse con el modelo biomédico hospitalario, la falta de habilidades comunicativas, la baja tolerancia a la incertidumbre o la presión asistencial”.
Finalmente, las especialistas del estudio concluyen con un llamamiento inequívoco a la acción formativa: “El estudio evidencia lagunas relevantes en el conocimiento sobre dolor crónico y una alta demanda de formación entre médicas y médicos de familia. Aunque existe predisposición a recomendar intervenciones no farmacológicas, persisten prácticas poco alineadas con la evidencia. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de actualizar la formación en todos los niveles, integrando el modelo biopsicosocial y potenciando las competencias educativas para mejorar la atención al dolor crónico en Atención Primaria”.
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