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La Medicina Familiar y Comunitaria afronta el reto de consolidar su presencia académica en la universidad y liderar la incorporación de la inteligencia artificial

La Medicina Familiar y Comunitaria afronta el reto de consolidar su presencia académica en la universidad y liderar la incorporación de la inteligencia artificial

La mesa redonda de la III Conferencia de Académicos y Académicas de la AMFE aborda la situación de la especialidad en las facultades de Medicina, las oportunidades de la inteligencia artificial, los programas de mentoría y las nuevas recomendaciones para fortalecer las estructuras universitarias de la MFyC.

Fecha de publicación: 05 de junio de 2026

La situación actual de la Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC) en las facultades de Medicina españolas, la incorporación de la inteligencia artificial a la docencia, el desarrollo de programas de mentoría para estudiantes y las nuevas recomendaciones académicas de la Academia de Medicina de Familia de España (AMFE) han centrado la mesa redonda celebrada en el marco de la III Conferencia de Académicos y Académicas de la AMFE, que reúne estos días en Oviedo a referentes de la docencia universitaria de la especialidad.

La sesión, coordinada por Guillermo García, miembro de la Junta Rectora de AMFE, ha servido para presentar algunas de las principales líneas de trabajo que marcarán el futuro de la Medicina Familiar y Comunitaria en el ámbito universitario.

Más asignaturas, pero aún escasa presencia estructural

Susana Aldecoa, miembro de la Junta Rectora de AMFE, ha presentado los resultados de la segunda encuesta sobre la situación de la MFyC en la universidad, un estudio que analiza cuatro grandes ámbitos: la existencia y características de las asignaturas de Medicina Familiar y Comunitaria, la situación del profesorado, la presencia de centros de salud universitarios y el desarrollo de las prácticas clínicas. Como principal novedad, la encuesta ha incorporado por primera vez la visión de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina, lo que ha permitido contrastar la percepción de los responsables académicos con la de la propia especialidad.

Entre los resultados destaca que el 80% de las facultades de Medicina ya cuentan con una asignatura de Medicina Familiar y Comunitaria y que doce centros han incorporado recientemente la materia o han modificado su estructura docente para reforzarla. Aldecoa también ha destacado el incremento progresivo del número de profesores titulares vinculados a la especialidad. Sin embargo, ha advertido de que una parte importante de los médicos y médicas de familia continúa desempeñando su labor docente como profesorado asociado o colaborador, una situación que limita la capacidad de influencia de la especialidad en los órganos académicos y en el diseño de los planes de estudio.

La inteligencia artificial ya ha llegado a las facultades

La segunda intervención ha corrido a cargo de Antoni Sisó, miembro de la Junta Rectora de AMFE, quien ha analizado el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la formación médica y ha alertado de la necesidad de actuar con rapidez para evitar que la universidad quede rezagada ante una transformación tecnológica que ya está modificando la práctica clínica.

Según los datos presentados, únicamente diez de las cincuenta y dos asignaturas analizadas incluyen actualmente contenidos específicos relacionados con inteligencia artificial, una cifra que evidencia el amplio margen de desarrollo existente. Sisó ha señalado que existe una demanda creciente de formación entre los profesionales sanitarios y que, pese a ello, todavía no existe una estrategia formativa suficientemente estructurada. "Las facultades de Medicina empiezan a tomar este tsunami por los cuernos o la inteligencia artificial las va a atropellar", ha advertido.

Durante su intervención ha planteado cuatro grandes retos para la integración de la IA en la enseñanza médica: incorporarla al currículo sin generar improvisaciones ni sobrecargar los programas docentes; aprovechar sus ventajas evitando la pérdida de competencias clínicas por dependencia tecnológica; capacitar adecuadamente al profesorado en aspectos técnicos, pedagógicos, éticos y normativos; y trasladar las aplicaciones de la IA a escenarios reales de docencia, simulación, evaluación y apoyo diagnóstico. Asimismo, ha defendido la necesidad de desarrollar códigos de buenas prácticas que orienten el uso responsable de estas herramientas en el ámbito universitario.

La mentoría como herramienta de acompañamiento y desarrollo profesional

La importancia del acompañamiento a los estudiantes de Medicina ha sido el eje de la intervención de Araceli Fuentes, miembro de la Junta Rectora de AMFE, quien ha defendido el papel de los programas de mentoría como una herramienta para favorecer el bienestar emocional, el desarrollo profesional y la construcción de la identidad médica. Fuentes ha recordado que los estudios muestran elevadas tasas de ansiedad, depresión y síndrome de desgaste profesional entre el alumnado de Medicina, una realidad que hace especialmente valioso disponer de figuras de referencia capaces de acompañar y orientar a los futuros profesionales.

En este contexto, ha definido la mentoría como una relación guiada e integral basada en la confianza, el diálogo reflexivo y el ejemplo profesional, que permite orientar, ofrecer apoyo académico y profesional, facilitar la toma de decisiones y promover valores y actitudes fundamentales para el ejercicio de la medicina. La especialista ha defendido que los médicos y médicas de familia reúnen características especialmente adecuadas para ejercer este rol, tanto por su visión integral de la atención sanitaria como por su capacidad para establecer relaciones longitudinales y centradas en las personas. Además, ha señalado que los programas de mentoría constituyen una oportunidad para acercar al estudiantado a la Medicina Familiar y Comunitaria y mostrarles modelos profesionales de referencia.

Recomendaciones para fortalecer las estructuras universitarias de la especialidad

La mesa redonda se ha cerrado con la intervención de Verónica Casado, presidenta de la AMFE, quien ha presentado las Recomendaciones AMFE 2026 para impulsar la presencia académica de la Medicina Familiar y Comunitaria en las facultades de Medicina españolas. Entre las principales propuestas figuran la incorporación de la MFyC en todos los planes de estudio de grado mediante asignaturas específicas, el desarrollo de prácticas clínicas tuteladas con una carga mínima de 20 créditos ECTS, la consideración de la especialidad como competencia transversal del currículo y la unificación de la nomenclatura utilizada en los distintos ámbitos universitarios, entre otras recomendaciones

Casado también ha defendido la necesidad de que todas las facultades de Medicina cuenten con estructuras académicas propias de Medicina Familiar y Comunitaria, ya sea mediante unidades docentes universitarias, secciones departamentales o subdepartamentos específicos. La presidenta de la AMFE ha recordado que, del mismo modo que existen hospitales universitarios, el marco normativo permite que los centros de salud puedan ser reconocidos como centros universitarios, reforzando así su papel docente e investigador.

Según ha explicado, disponer de unidades docentes universitarias específicas aporta mayor autonomía organizativa, facilita el diseño y desarrollo de planes docentes, mejora la coordinación con los centros de salud y favorece tanto la investigación como la atención al estudiantado. Un aspecto que adquiere especial relevancia en un momento en el que numerosas universidades están revisando y fusionando sus estructuras departamentales. La sesión ha concluido con un mensaje compartido por todos los ponentes: la consolidación de la Medicina Familiar y Comunitaria en la universidad requiere estructuras académicas sólidas, profesorado estable, innovación docente y una mayor capacidad de liderazgo para responder a los desafíos presentes y futuros de la formación médica.