Nuevos enfoques para el control de la hipertensión arterial en Atención Primaria
En este nuevo episodio de Píldoras de Ciencia en Abierto, el médico de familia y coordinador del Grupo de Trabajo de Hipertensión de la semFYC, Joan Torras, revisa los aspectos clave para el diagnóstico y manejo de la hipertensión arterial, poniendo el foco en aquellos elementos que con frecuencia pasan desapercibidos en la práctica clínica habitual.
La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular y una de las enfermedades crónicas más frecuentes. Su relación con patologías como el ictus, el infarto o la insuficiencia renal hace que su prevención y control sean prioritarios. Sin embargo, persisten desafíos relacionados con su diagnóstico y manejo. Este nuevo episodio repasa las recomendaciones más actuales para mejorar su abordaje desde la consulta de Atención Primaria.
Evaluación de la presión arterial
Uno de los mensajes centrales del capítulo es que el control de la hipertensión comienza con una correcta medición de la presión arterial. Torras recuerda que las cifras pueden variar en función de las condiciones de la toma, por lo que resulta fundamental utilizar dispositivos validados, manguitos adecuados y realizar la medición con el paciente en reposo. Recalca que “debemos tener en cuenta que la presión arterial cambia según cómo se mide".
El experto subraya además la importancia de complementar las mediciones realizadas en consulta con registros fuera del entorno sanitario. Esta estrategia permite identificar distintos fenotipos de hipertensión, como la hipertensión de bata blanca o la hipertensión enmascarada. Sobre esta última, Joan Torras, advierte que es “la que más daño hace” y que, en muchas ocasiones, solo puede sospecharse desde la consulta.
Por ello, recomienda recurrir a la automedida domiciliaria de la presión arterial (AMPA) o a la monitorización ambulatoria de 24 horas (MAPA), herramientas que aportan una información pronóstica de gran valor y permiten detectar alteraciones como la hipertensión nocturna.
El impacto de las medidas no farmacológicas
Antes de iniciar o intensificar un tratamiento farmacológico, Torras hace hincapié en la necesidad de reforzar las intervenciones sobre los estilos de vida. Reducir el consumo de sal, realizar actividad física de forma regular y abandonar el tabaco siguen siendo pilares fundamentales en el control de la enfermedad.
Torras destaca que todos los tipos de ejercicio son beneficiosos y recuerda que algunos estudios sitúan los ejercicios isométricos entre los más eficaces para reducir la presión arterial. De hecho, señala que los programas de ejercicio mantenidos en el tiempo pueden conseguir descensos comparables a los obtenidos con determinados fármacos antihipertensivos. El médico de familia es contundente a la hora de recordar que el consumo de sustancias como el alcohol, el café o el tabaco son algunos principales factores de riesgo: “por si hay alguien que le queda la duda, muerte al tabaco y a los vapeadores".
El coordinador también recuerda que una buena adherencia a las recomendaciones no farmacológicas se asocia con menores cifras de presión arterial, una reducción del riesgo de muerte y una menor necesidad de medicación.
Nuevos enfoques terapéuticos en hipertensión
El episodio comienza avanzando que en los próximos años llegarán nuevos tratamientos dirigidos a la hipertensión arterial resistente, aquella que permanece sin control pese al uso de tres o más fármacos, incluido un diurético.
No obstante, Torras recuerda que muchos casos considerados resistentes responden en realidad a problemas diagnósticos o a tratamientos insuficientemente optimizados. En este contexto, las guías actuales recomiendan iniciar el tratamiento farmacológico con combinaciones de dos principios activos a dosis bajas, en lugar de recurrir a la monoterapia.
Además, se priorizan los antihipertensivos de acción prolongada para favorecer la adherencia y simplificar las pautas terapéuticas. El objetivo actual de control se sitúa en cifras de 130/80 mmHg, siempre individualizando las decisiones en personas mayores o especialmente frágiles.
Como conclusión, el capítulo reivindica una idea clave: para mejorar el control de la hipertensión no basta con disponer de nuevos fármacos. También es necesario medir mejor, identificar correctamente cada perfil de paciente y reforzar las medidas de prevención y autocuidado.
¡Aquí puedes escuchar el capítulo completo!