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Los resultados de la Semana Sin Humo alertan de la falsa percepción de que el vapeo no es perjudicial

Los resultados de la Semana Sin Humo alertan de la falsa percepción de que el vapeo no es perjudicial

La percepción del riesgo asociado a los productos de nicotina continúa marcada por contradicciones y falsas creencias. Así lo refleja el estudio elaborado por la semFYC con motivo de la Semana Sin Humo 2026, que analiza cómo interpreta la ciudadanía el consumo de cigarrillos electrónicos, vapeadores y otros dispositivos con nicotina.  

Tiempo de lectura: 2 minutos
Fecha de publicación: 27 de mayo de 2026

Uno de los datos más destacados del estudio es que entre la población adulta predomina la percepción de que los vapeadores y productos similares presentan menos riesgos para la salud que el tabaco convencional. 

Así se demuestra en todos los grupos de edad comprendidos entre los 19 y los 65 años o más. Más de un tercio de las personas encuestadas considera además que este es el principal motivo por el que se consumen estos dispositivos, ligado a la idea de que el vapeo constituye una alternativa “más segura”. 

En el caso de la población joven, el atractivo de los sabores es uno de los factores más influyentes para iniciarse en el consumo de vapeadores. El 56,7% de las personas participantes en la encuesta identifica los aromas y sabores dulces o afrutados como un elemento clave para atraer a adolescentes y jóvenes hacia estos productos. 

El estudio también recoge otros motivos que la ciudadanía asocia al consumo de vapeadores y dispositivos similares. El 66,6% considera que el fenómeno responde, en parte, a una cuestión de moda o presión social, mientras que un 37,4% cree que muchas personas recurren a estos productos con la intención de abandonar el consumo de tabaco convencional.  

En cuanto a la percepción general de peligrosidad, el cigarrillo convencional industrial continúa siendo el producto de nicotina considerado más dañino para la salud por la mayoría de la población encuestada. Así lo afirma el 78% de los participantes, que sitúan al tabaco tradicional como el principal referente de riesgo entre todos los productos analizados. 

No obstante, uno de los datos que más preocupa a los especialistas es la denominada “paradoja alarmante del vapeo”. Aunque el 70% de la población considera que vapear es muy perjudicial para la salud, el 84% cree al mismo tiempo que quienes consumen estos dispositivos lo hacen porque piensan que no son dañinos. 

Este contraste refleja, según el estudio, la coexistencia de mensajes contradictorios y una importante desinformación sobre los efectos reales de estos productos. 

En el extremo opuesto, la cachimba o shisha aparece como el producto de nicotina percibido como menos perjudicial por parte de la población general.  

Si analizamos los datos según género, las mujeres muestran una mayor tendencia a considerar perjudiciales los distintos productos de nicotina en comparación con los hombres. Además, las personas fumadoras activas son quienes sistemáticamente perciben un menor nivel de riesgo, un hecho que, según apunta la semFYC, podría explicar en parte el mantenimiento del consumo al minimizar o relativizar sus efectos sobre la salud