“La atención a un infarto no puede demorarse, la atención a una situación de violencia detectada, tampoco”

A pesar de tratarse de un evento virtual, el Congreso Wonca Europa 2020 celebrado en Berlín entre el 16 y el 19 de diciembre consiguió mantener un alto nivel, tanto en las presentaciones como en los ponentes. Ya nos hemos referido en esta web al trabajo de Pilar Astier durante el congreso. Carmen Fernández ha sido otra de las representantes españolas en el mismo. Lo ha hecho desde su grupo de trabajo, Special Interes Family Violence WONCA Group, que ha participado en dos Workshop sobre Violencia Familiar y de Género.

Este congreso ha sido especialmente fructífero para vuestro Grupo de Trabajo, que ha presentado un par de presentaciones. Háblanos de ellas.

En la titulada ¿Qué se necesita para abordar con éxito la violencia familiar en su práctica? Valores y competencias fundamentales para los profesionales de la salud para la atención a la violencia familiar se trabajó sobre las competencias que necesita el médico de familia para abordar eficazmente la atención a la violencia hacia la mujer, tanto en prevención como en detección y atención a las víctimas una vez se ha detectado un caso. Detectar y tratar a las víctimas de violencia familiar y de género es una tarea compleja que requiere no solo conocimientos y habilidades suficientes, sino también valores y competencias. La definición de las competencias básicas, así como los métodos de aprendizaje basado en resultados, pueden orientar cómo debe ser la formación para capacitarnos para práctica.

Cuando hablas de competencias y valores, ¿cuáles son los que crees más necesarios?

En primer lugar es necesaria la “comprensión” de la violencia de pareja, que es un paso previo a la formación técnica, y debería ser el primer objetivo de la formación. Y me refiero a entender cómo se produce la violencia de género, como se mantiene, qué consecuencias tiene para la mujer. Es imprescindible que se produzca “empatía” entre el sanitario y la víctima, porque sin ella es difícil una actuación adecuada en estas situaciones.

El sanitario debe saber que además de un problema sanitario, debido a las consecuencias para la salud de las víctimas, es una vulneración de los derechos de las personas, a la libertad, a la salud, a ser tratada dignamente. Detectarla y actuar precozmente es fundamental para minimizar sus graves consecuencias. Para ello, son necesarios conocimientos del problema, pero sobre todo es necesario adquirir competencias en comunicación para saber cómo preguntar a la mujer, como escuchar con empatía, con respeto, con cercanía afectiva.

También saber gestionar las demandas de la mujer, dar respuesta a sus necesidades e informar de los recursos que pueda necesitar; saber hacer una valoración de los riesgos que corre la mujer y conocer nuestras obligaciones éticas y legales orientadas a su protección, pero respetando sus decisiones. En suma los profesionales de Atención Primaria tenemos que ser capaces de dar una respuesta integral y coordinada a las víctimas y a sus familias.

En qué ha consistido el segundo workshop, Mejorando las oportunidades en Atención Primaria en la  atención  y defensa de la violencia familiar?

Ha sido la presentación de un proyecto de investigación de ámbito internacional que estamos llevando a cabo en la actualidad y que está liderado por nuestro grupo. Un proyecto que tiene entre sus objetivos disponer de un mejor conocimiento de la atención que se está prestando a la Violencia Familiar y de Género en distintos países del mundo, a través de diferentes fuentes (cuestionarios a informantes clave y a profesionales, revisión bibliográfica y documental, identificación también las mejores prácticas). El objetivo es generar recomendaciones que puedan ayudar a implementar estas prácticas en nuestras consultas de Atención Primaria, utilizando métodos de consenso.

Hemos presentado otras comunicaciones. En concreto, la doctora Raquel Gómez Bravo presentó una excelente conferencia: Family Violence: Visions for the future, vocational training and special aspects. En ella trató la necesidad de formación de los profesionales desde el grado para capacitarlos para abordar eficazmente este problema recordando su magnitud en términos de prevalencia y gravedad por las consecuencias para la salud, el papel de la atención primaria ante la VG y las estrategias de intervención y retos de futuro.

¿Qué ha supuesto para los participantes esta nueva forma (virtual) de realizar el congreso? ¿Habéis encontrado alguna ventaja?

Este formato virtual no facilita los contactos personales y los intercambios de experiencias, que es uno de los aspectos mas interesantes, sobre todo en congresos internacionales. Los trabajos de grupo, los coloquios, formales e informales están muy limitados.

Si he de comentar alguna ventaja, la factibilidad. En este momento no era posible una Conferencia presencial y así se ha podido llevar a cabo. Sin duda es mucho mejor que no haberla celebrado.

Por hacer de la necesidad virtud, otra ventaja que encuentro es la posibilidad de acceder en diferido a actividades que no se han podido ver en tiempo real, porque durante un mes vamos a poder acceder a las actividades presentadas, tranquilamente y desde casa.

¿En qué más se ha visto afectado el congreso por la pandemia mundial?

Desde luego que la pandemia ha afectado claramente al Congreso. No solo porque ha obligado a cambiar a formato, sino por la situación de sobrecarga de los profesionales, lo que ha supuesto  bastantes dificultades para participar, tanto en la preparación como en la asistencia.

¿Qué hay de nuevo en violencia de género este año?

Sobre todo hemos notado la gran necesidad de formación que se tiene, después de este año en el que ha habido un parón tan importante al no poder llevar a cabo la formación presencial prevista. Estamos poniendo en marcha formación on-line, hasta que se puedan volver a retomar nuestros programas.

Por otro lado, la situación de confinamiento ha aumentado el riesgo de violencia en las parejas y las familias, como aseguran algunas fuentes (016, 112), las dificultades de acceso a los profesionales (consulta telefónica) y a los recursos de todo tipo. Esto ha supuesto dificultades, riesgos e incluso retrocesos. Es necesario continuar poniendo en marcha medidas de actuación en violencia de género y familiar en el marco de la pandemia. Hay cosas que no pueden demorarse a pesar de la crisis sanitaria, porque pueden haber vidas de personas en situación de riesgo. La atención a un infarto no puede demorarse, la atención a una situación de violencia detectada, tampoco.

Imagino que ha habido muchísimo trabajo durante la pandemia en este sentido y, sobre todo, durante el confinamiento…

Sorprendentemente se han detectado muchos menos casos de Violencia de Género en el sistema sanitario, a pesar de  que las llamadas al 016 casi se han duplicado durante el confinamiento y llevamos más de 40 personas asesinadas por sus parejas este año. La sobrecarga de trabajo de los profesionales no lo pone fácil, por ello es necesario proveer de recursos a la Atención Primaria y dar así la respuesta adecuada a las víctimas y a sus familias: poder desempeñar el trabajo dignamente. La situación límite por la que han pasado y están pasando muchos compañeros y compañeras no puede continuar porque su salud física y emocional está en riesgo. Tenemos que cuidar nuestra salud y que nuestras organizaciones y equipos nos cuiden, dando respuesta a nuestras necesidades de apoyo y protección para mantener nuestra salud física y mental.