Medicina de Familia avala que la mayoría de los estudios sobre gestación y COVID19 refieren cuadros asintomáticos o leves

Inmersos como estamos en la pandemia por COVID-19, se ha convertido esta en la principal preocupación de salud en todos los grupos de población. También en el de las embarazadas, que temen infectarse por el SARS-COV2 y contagiar al feto a través de la placenta, el canal del parto o la lactancia al bebé. Sin embargo, con las evidencias científicas que se tienen a día de hoy se puede afirmar que las gestantes no presentan más riesgo de padecer la COVID-19 que el resto de la población. A fin de tranquilizar a la población en general y a las mujeres gestantes en particular, el Grupo de la Mujer de PAPPS-semFYC (Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud) ha publicado un cartel infográfico en el que se resume el conocimiento científico actual sobre las precauciones que se les aconseja, el riesgo de infección neonatal, los síntomas de la COVID-19 y las posibles complicaciones en el embarazo.

Las gestantes son, en la mayoría de los casos, mujeres sanas y jóvenes, por lo que el riesgo general que tienen de infección grave por el SARS-COV2 es bajo, como afirman los estudios de que se dispone en la actualidad. De hecho, las mujeres embarazadas con mayor riesgo de enfermedad grave o complicaciones son las mismas que las no embarazadas, es decir, aquellas con mayor riesgo de exposición como trabajadoras sanitarias y sociosanitarias o con factores de riesgo generales: mayor edad (a partir de 35 años), obesidad, diabetes previa, hipertensión arterial crónica. No debemos olvidar tampoco a aquellas gestantes más vulnerables como son las adolescentes, las víctimas de violencia de género o las mujeres de menor nivel socioeconómico, que suelen tener un peso demasiado bajo o demasiado alto al inicio de la gestación, menor peso fetal al nacer, mayor riesgo de aborto, acuden más tarde la primera visita de seguimiento, reciben menos educación maternal, toman menos ácido fólico antes del embarazo…

José Antonio Baeyens, miembro del Grupo de la Mujer del PAPPS-semFYC afirma:

La mayoría de las mujeres embarazadas que han padecido infección por SARS-COV2 se recuperan sin incidencias; la mayoría de los recién nacidos de estas gestantes se encuentran sanos al nacimiento; y no parece haber una mayor tasa de abortos espontáneos. El riesgo absoluto de enfermedad grave o consecuencias para el embarazo es bajo.

// Infecciones asintomáticas y leves

Por otro lado, los estudios muestran que la mayoría de infecciones por COVID-19 en gestantes son asintomáticas o leves, de manera que pasan la enfermedad sin apenas incidencias ni consecuencias ni para ellas y ni para el feto. “Sin embargo, existe un riesgo posible, sobre todo en aquellas con factores de riesgo o las más vulnerables, que debe estar presente a la hora de tomar decisiones, realizar recomendaciones e informar a la población. En cuanto al riesgo de infección del recién nacido, nuestros conocimientos son muy escasos. Parece que el número de positivos entre recién nacidos de madres infectadas es bajo, y el curso de la enfermedad suele ser asintomático y de buen pronóstico”, asegura José Antonio Baeyens.

Las mujeres gestantes suponen uno de los grupos que, naturalmente, más se preocupan por su salud y la de su feto. Si este seguimiento es normal y está plenamente pautado en un año sin COVID19, durante estos meses en los que hemos convivido con la pandemia es comprensible un aumento de la preocupación por parte de las familias en relación a los riesgos que entraña el virus SARS-CoV2. Por fortuna, la evidencia científica señala una baja incidencia y complicaciones.

Señala el presidente de la semFYC, Salvador Tranche.

// Embarazadas y vacunación de covid-19

Javier Gómez Marco, miembro del Grupo de Vacunas del PAPPS-semFYC, asegura que el colectivo de gestantes no está considerado de  alto riesgo y, por lo tanto, “de cara a una posible campaña de vacunación no se plantea como colectivo prioritario, al menos no en la primera fase de la vacunación. Por otro lado, la posibilidad de vacunar a gestantes estaría condicionada por la aprobación de una vacuna que estuviera indicada en la gestación. Actualmente desconocemos esa información, puesto que no contamos con datos publicados de las vacunas en fase III”.

El Grupo de Vacunas del PAPPS-semFYC asegura que el colectivo de gestantes no está considerado de  alto riesgo y, por lo tanto, “de cara a una posible campaña de vacunación no se plantea como colectivo prioritario, al menos no en la primera fase de la vacunación”.

Finalmente, respecto a la aceptación de la vacuna, Javier Gómez Marco asegura que “tendríamos como referencia la vacunación de la tosferina (semana 38) del 80% y de la antigripal del 40%”.

// Prevención en gestantes

La prevención de la infección por SARS-COV2 en gestantes debe basarse en las mismas medidas que el resto de la población: evitar aglomeraciones, sobre todo en interiores; el uso de mascarilla; distancia social; y lavado de manos y superficies.

Estas medidas son fundamentales y deben ser aplicadas de forma consistente por cualquier persona: las de mayor riesgo obtendrán un mayor beneficio individual, pero la participación por todas las personas ayudará, además, a proteger a las más vulnerables.

En cuanto a la protección del recién nacido de madres infectadas, Baeyens comenta: “No hay estudios que nos hagan recomendar a todas las infectadas el parto por cesárea, evitar el contacto del bebé con la madre o renunciar a  la lactancia materna”.

// Síntomas y diagnóstico clínico

El diagnóstico clínico de la COVID-19 es uno de los grandes retos en el ámbito de la Atención Primaria. Este reto se hace algo más complejo en el caso de las embarazadas:

“En las mujeres gestantes podemos encontrar dudas específicas, ya que el embarazo puede provocar síntomas similares a la covid19”.

Estos son los más habituales:

  • Cansancio.

  • Congestión nasal.

  • Náuseas y vómitos.

  • Sensación de ahogo. 

  • Fiebre y mialgias.

La infección por SARS-COV2 se presenta con un abanico de síntomas, sobre todo en las infecciones leves, que aun hoy es difícil de definir. “Por suerte, el conocimiento científico evoluciona cada día de modo que certezas que manteníamos tras afrontar la primera ola de la epidemia se ven desdibujadas unos meses después”, concluye el miembro del Grupo de la Mujer de PAPPS-semFYC, José Antonio Baeyens.

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