Nueva Dirección General de Recursos Humanos del Ministerio

Hagamos un somero listado: estatuto de los residentes, con gran disconformidad hasta la fecha entre los interesados (por cierto, algún sindicato y alguna sociedad que todavía se pelea con el sentido global de la especialidad, se proclaman representantes de los residentes; ¡cosas que uno tiene que ver!).

Sigamos. Además del estatuto de los residentes, el Ministerio tiene que avalar una carrera profesional para todo el estado. ¡Qué desastre esto de la carrera profesional!; se está primando la senectud y el envejecimiento como mérito profesional, y todo por obra y gracia de la presión de los sindicatos, que se suma a la debilidad de nuestros gobernantes.

Deseando estamos de que se trate de una debilidad política, explicada por aquello del gasto y de las listas de espera; y no una consecuencia de su debilidad intelectual. En fin, que cada cuál identifique la debilidad de su gobernante.

A estas tareas inmediatas hay que añadir otras de gran calado estratégico para el SNS, como son el desarrollo de un modelo de formación de especialistas basado en troncos comunes (supuestamente para conseguir una mayor coherencia en el sistema sanitario y no para intentar crear, bajo presiones de huelgas, nuevas especialidades como sucedió hace unos meses con urgencias); o la creación del Consejo Nacional de Especialidades; o el facilitar una norma que permita la movilidad de los profesionales entre las 17 CCAA ó el desarrollo de las especialidades de enfermería, creadas ya hace más de dos años, entre la que se encuentra la de Enfermería de Familia y Comunitaria.

En fin, han pasado dos años con pocos avances y bastantes sobresaltos. Deseamos fortuna a la ex directora general. Hay que reconocer que siempre estuvo amable y cortés. ¡Ay!, pero no siempre se dejó llevar por los mejores consejeros.

Encuesta del CIS, los médicos, los más valorados. Todos los padres quieren un hijo médico. ¡Seguro que sabéis el por qué! Bromas aparte, es una buena noticia para irse de vacaciones; aunque no nos hayan permitido hacerlo cuando lo teníamos previsto y nos veamos este verano en la obligación de pasar dos o dos consultas y pico a precio de saldo.

Sobre el tema, un medio de comunicación ha preguntado una valoración a diferentes médicos; por cierto, prácticamente todos ellos del ámbito hospitalario. Las respuestas son muy parecidas: nuestros jefes nos pagan fatal y nos tratan de pena. ¡Que hubiéramos respondido los médicos de familia!

En cualquier caso, una de moralina: no hay que despistarse, nuestra alianza, nuestra fuerza, está en los ciudadanos. Llegará el otoño.