Las diferencias socioeconómicas acentúan los riesgos sanitarios de una sociedad cada vez más sedentaria

La médica residente de Medicina de Familia y Comunitaria en Albacete, María del Campo, acaba de publicar un análisis muy interesante en el Blog del Grupo de Educación Sanitaria y Promoción de la Salud del PAPPS. El texto analiza los datos relativos a estilos de vida y desigualdad social en Europa publicados a partir de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Se trata de una encuesta anual realizada en todos los países de la Unión Europea y que, en esta ocasión, ha sido realizada por el Instituto Nacional de Estadística de España (INE), en colaboración en el Institut d’Estadística de Catalunya (IDESCAT). María del Campo explica que la muestra de la encuesta anual está formada por más de 34.000 personas y que destacan, principalmente y de forma preocupante, datos negativos en relación con el sedentarismo de la sociedad. En general, la gente hace menos deporte, suben los niveles de obesidad y hay una gran diferencia entre la cantidad de visitas al médico que realiza la ciudadanía en función de cuales son sus ingresos. En ese sentido, los más pobres suelen ir menos veces al médico, al mismo tiempo que tienden más a la inactividad física y al sobrepeso.

En el artículo de María del Campo se explican estos inquietantes datos que demuestran el impacto del “código postal” sobre la salud de la población, una realidad que refuerza la necesidad de tener una Atención Comunitaria fuerte y efectiva, que dé herramientas y preparación a los médicos y a las médicas de familia para que puedan cumplir con su función social. El barrio o la comunidad no son los únicos indicadores sanitarios que cuentan, el nivel formativo también es determinante a la ahora de tomar decisiones respecto al propio bienestar y la salud. En ese sentido, cerca de tres cuartas partes de las personas con un nivel formativo menor presentan sobrepeso u obesidad, un porcentaje que entre el sector de la población con más estudios no llega ni siquiera al 50%. Este hecho también puede deberse a que, normalmente, existe una relación entre el nivel de estudios y el nivel de ingresos, por lo que a más ingresos y formación, se suelen tomar mejores decisiones en salud.

Respecto a los datos en actividades preventivas, como el ejercicio físico, se indica que las personas con menos estudios dedican de media unos 163 minutos semanales a hacer deporte durante su tiempo de ocio, mientras que las personas con una educación superior dedican 221 minutos de media por semana. Dentro de este ámbito, el debate que estos días está teniendo lugar acerca de una posible bajada de los impuestos sobre aquellas actividades y elementos preventivos sobre la salud, como por ejemplo el IVA que se aplica sobre el deporte (posicionamiento del GdT en Actividad Física de la semFYC: Hacer ejercicio físico: ¿Debe estar castigado con un IVA del 21%?) en comparación con la subida de impuestos sobre productos malos para la salud (tabaco y alcohol) puede sacar datos objetivos de la encuesta sobre los que apoyarse y defender sus tesis.

 

Finalmente, la médica residente de Medicina de Familia y Comuntaria que firma el artículo, María del Campo, concluye con una serie de preguntas que interpelan tanto a las acciones en prevención que pueden realizarse desde el ámbito de la Atención Primaria, como a la administración para que haga las políticas necesarias para conseguir una sociedad más equitativa e igualitaria que, consecuentemente, tenga unas mejores conductas sanitarias.

 

Lee el artículo publicado en el Blog del Programa de Actividades Preventivas

y de Promoción de la Salud