Notas de prensa

La semFYC pide a los médicos de familia implicación en la emergencia climática y las patologías emergentes que traerá consigo

● La Junta Permanente de la semFYC insta a que los médicos de familia promuevan en consulta prácticas orientadas a mitigar las causas del cambio climático y adaptarse al mismo.

● El memorando del grupo #PlanetaryHealth de WONCA señala que existe evidencia de que el cambio climático implicará un aumento del riesgo de padecer enfermedades cardiorrespiratorias, preeclampsia e hipertensión gestacional, deficiencias en vitamina A y otros nutrientes clave, además de desórdenes emocionales.

 

Madrid, 12 de diciembre de 2019. “Los médicos de familia se encuentran en la línea de frente en la  protección de la salud, es importante que reconozcamos las conexiones existentes entre el cambio  climático y sus previsibles consecuencias en la salud”, afirma Salvador Tranche, presidente de la  semFYC, como respuesta a la declaración de emergencia climática global que ha emitido WONCA. Se  trata de una declaración en la que se reconoce la amenaza para la salud global que implica el cambio  climático y se insta a todos a trabajar para reducir las emisiones. Con este fin, la Junta de la semFYC ha  suscrito un decálogo de acciones dirigidas a médicos de familia y orientadas a promover hábitos que  mitiguen el cambio climático y las consecuencias para la salud de las personas que este supondrá.

La Junta Permanente de la semFYC, sociedad científica de la Medicina Familiar y Comunitaria, suscribe la  declaración que se ha aprobado en la última reunión del consejo mantenida por la Organización Mundial de los Médicos de Familia (WONCA, por sus siglas en inglés). WONCA ha declarado la  emergencia climática​, razón por la que se compromete como organización, a reducir las emisiones y llevar a cabo aquellas acciones que contribuyan a mitigar el calentamiento global.

La declaración de WONCA propone cuatro líneas de actuación derivadas de esta declaración de emergencia climática:

1. Reconoce la crisis climática como una amenaza para la salud de la población.

2. Se compromete a acelerar la reducción de emisiones de carbono en el desarrollo de su actividad.

3. La organización se emplaza a trabajar en acciones de colaboración para alcanzar las cero emisiones netas antes de 2030

4. Por último, solicita a otras organizaciones como la Asociación Médica Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS) que declaren una emergencia climática.

Por su parte, la Junta Permanente de la semFYC “insta a cada médico de familia a que interiorice y modifique sus hábitos con este fin, así como que difunda en consulta y en la comunidad los riesgos para la salud que entraña la emergencia climática y promueva acciones para hacerle frente”.

La semFYC está en proceso de constitución del Grupo de Trabajo en Salud Planetaria que, coordinado por  Anna Fernández, se centrará en analizar las implicaciones del cambio climático para la salud, así como en  promover la implantación de acciones destinadas a mitigarlo. La institución actualmente está evaluando a las y los médicos de familia candidatos a representar a cada una de las 17 sociedades federadas. Será,  en este caso, la primera vez que una sociedad científica en España constituya un grupo de estas características.

 

10 propuestas para integrar la Salud Planetaria en el día a día del médico de familia

Como documento de activación, la Junta Permanente de la semFYC ha aprobado un primer informe con

10 propuestas de acciones de mitigación dirigidas a médicos de familia. “Se han propuesto 10 acciones sencillas que cualquier médico de familia debe poder interiorizar en el día a día de la consulta con la idea  de que los pequeños detalles sumen, como motores de cambio”, señala Anna Fernández, coordinadora del Grupo de Trabajo en Salud Planetaria de la semFYC.

 

1. Recomendar una dieta equilibrada, basada en productos de proximidad (​Km0​ ) y en productos de temporada. Evitar los ultraprocesados.

2. Aumentar los desplazamientos a pie o en bicicleta.

3. Reducir los desplazamientos en vehículos no sostenibles. Compartir coche.

4. Fomentar el contacto con la naturaleza y el uso responsable de los espacios verdes.

5. Disminuir el consumo de plástico de un solo uso.

6. Hacer un uso responsable del papel.

7. Ahorrar agua: cerrar el grifo durante el lavado de manos.

8. Reducir el consumo de energía.

9. Apostar por el reciclaje de los residuos tanto en la consulta como fuera de ella.

10. Liderar el debate en Salud Planetaria a nivel de centro de salud y de las instituciones

 

Los riesgos para la salud que entraña el Cambio Climático

Hace escasos meses, el Grupo de Trabajo de Médicos para la Salud Planetaria promovido por WONCA y la Alianza PHA (PlanetaryHealth Alliance), del que la semFYC forma parte desde su constitución, emitió un informe en el que se analizaron los principales riesgos epidemiológicos que el cambio climático va a implicar.  Buena parte de estos riesgos se detectan y se siguen en continuidad desde las consultas de Medicina Familiar  y Comunitaria.

Este grupo detectó hasta 11 riesgos para la salud que puede implicar el cambio climático:

1. Cerca del 70% de las cerca de 9 millones de muertes anuales atribuibles a la contaminación, se deben a las enfermedades no transmisibles, incluyendo la enfermedad cardíaca, el ictus, la enfermedad pulmonar crónica obstructiva y el cáncer de pulmón (5). Solamente la contaminación del aire (tanto en espacios abiertos como en espacios cerrados) mata a 7 millones de personas cada año. Tanto es así que el Director General de la OMS lo ha denominado en alguna ocasión el “nuevo tabaco”.

2. Las altas temperaturas asociadas al cambio climático pueden aumentar la generación del ozono troposférico, en función de las emisiones que producen los generadores de ozono. El ozono es uno de los mayores constituyentes de la niebla tóxica y contribuye enormemente a la enfermedad cardiorrespiratoria (8). Las altas temperaturas también intensifican las alergias respiratorias (por ejemplo, el asma) puesto que alargan los periodos de polen estacional e incrementan la cantidad de polen producido (9).

3. El deterioro del terreno –como consecuencia de los incendios forestales; el drenaje para despejar los campos para la agricultura o la extracción– puede exponer a grandes cantidades de población al humo de estos fuegos e incrementar el riesgo de padecer efectos cardiorrespiratorios asociados a la salud.

4. El incremento de la salinidad del agua potable asociada al crecimiento del nivel del mar puede tener un impacto negativo en la salud reproductiva, dejando a las mujeres embarazadas ante un alto riesgo de padecer preeclampsia e hipertensión gestacional .

5. La pérdida de colonias de insectos polinizadores hace que sea más difícil que crezcan frutas, verduras, frutos secos y semillas, y puede provocar un incremento exponencial de los costes de la comida con más nutrientes y contribuir de esta manera a las deficiencias en vitamina A, folato y otros nutrientes clave.

6. El sector de la pesca está colapsando como resultado de la sobreexplotación de los ecosistemas marinos, con graves consecuencias para micronutrientes clave como el hierro, el zinc, los ácidos grasos omega-3 y las vitaminas.

7. Los flujos bioquímicos cambiantes pueden tener ramificaciones para los ecosistemas en favor de los vectores de enfermedades y los patógenos.

8. El cambio climático contribuye a que se produzcan más tormentas extremas y a que haya cada vez más cambios imprevisibles en el clima, que pueden crear condiciones particularmente propicias para la propagación de enfermedades infecciosas.

9. Los cambios en la biodiversidad provocados por la deforestación, la alteración de la tierra y la contaminación pueden transformar y expandir la distribución geográfica y los vectores estacionales y patógenos.

10. El crecimiento de las temperaturas asociado al cambio climático también puede provocar un repunte de la mortalidad relacionada con el calor.

11. La lucha contra elementos como las temperaturas crecientes, eventos climáticos extremos o el acceso a escasos recursos junto con un menor contacto con la naturaleza, pueden suponer grandes riesgos de padecer depresiones, desórdenes de estrés postraumático, ansiedad y suicidio.

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