Prescribir felicidad: ¿Te atreves?

¿Qué es la felicidad? La Organización de Naciones Unidas considera seis variables para hacer su Informe Mundial de la Felicidad:

  1. Los ingresos
  2. La esperanza de vida
  3. El apoyo social
  4. La libertad de elección
  5. La generosidad
  6. y La confianza

Aunque la ONU considera los ingresos, de su propio informe se desprende que el dinero no es la variable más importante en el cómputo de la felicidad. Pero, ¿qué tiene que ver la felicidad con que estemos más o menos sanos?

Pues parece claro que cuanto más sanos estamos, también hay más probabilidades de que estemos más felices… pero lo cierto es que también funciona al revés.

La felicidad es un factor protector cada vez más claro en las enfermedades cardiovasculares, y algunas de las variables que considera la ONU, como el apoyo social, son claves a la hora de superar enfermedades como el cáncer. Por cierto, incrementar la felicidad de los sanitarios que atienden a pacientes con cáncer también es positivo, por lo menos para las enfermeras… pero estoy segura de que unas enfermeras más felices también pueden conseguir que sus pacientes estén más felices. Y cada vez sabemos más, por ejemplo, que la actitud positiva ante la vida en adolescentes disminuye el riesgo de desarrollar síndrome metabólico.

Dado que no podemos actuar con respecto a los ingresos o la esperanza de vida de nuestros pacientes, como médicos de familia nos toca incidir en otras variables de la felicidad como el apoyo social, la libertad de elección, la generosidad y la confianza.

Parece raro prescribir un voluntariado a una persona con una depresión leve, o animar a entrar en redes sociales a los ancianos que viven solos… Pero lo cierto es que funciona.

Voy a hablar de dos casos que conozco en primera persona, pero como siempre, al final del artículo encontraréis estudios científicos que corroboran lo que os cuento:

Un paciente de 66 años, al año de su jubilación se encuentra deprimido, sin ganas de hacer nada. Se queja de pérdidas de memoria y de dificultades para concentrarse. Vive en un pueblo de 2.000 habitantes, y las actividades “de mayores” no le llaman, nunca lo han hecho. Ha empezado con una ligera insuficiencia cardíaca, que no le permite hacer salidas al campo, que eran lo que más disfrutaba.

Nunca le ha gustado la informática ni conoce redes sociales. Dos meses después de recomendarle abrirse una cuenta en Facebook, con la ayuda de su hija se ha hecho un perfil y ha aprendido a comunicarse con otros usuarios. Al año tiene más de 200.000 amigos en Facebook, está planeando un libro, ha sido invitado a varios eventos de cosas que le interesan, está viajando y conociendo a los amigos de Facebook, se encuentra mucho más activo y ha mejorado, tanto subjetiva como objetivamente, su capacidad cognitiva.

Una mujer de 38 años, embarazada de 20 semanas tras un aborto. Se encuentra ansiosa, deprimida y angustiada. No puede comentarlo con nadie, en la consulta se queja amargamente de que todas sus amigas han tenido embarazos “de cuento”, que nadie ha vivido lo que ella está viviendo. Llora.

Tras prescribir ansiolítico compatible con el embarazo y derivar a psiquiatría, recomiendo el grupo “Mamá Importa”, un grupo de Google de apoyo entre madres con trastornos distímicos durante el embarazo y el puerperio.

Ya antes de la visita con el psiquiatra, y después de contactar con el grupo, la mujer vuelve a consulta para agradecer el contacto. Se encuentra mucho mejor, ha podido comentar su caso con otras madres que han pasado por lo mismo o están en su misma situación. Ya no se siente “rara” e incluso ha quedado con otras madres de su ciudad a través del grupo. Me cuenta que lo que más le ha ayudado ha sido ver que ella también puede ayudar a otras mamás en su situación.

Son dos ejemplos en los que, desde mi punto de vista, el ser “más felices” ha ayudado a mejorar una situación de enfermedad.

Y es que, el contar con un apoyo social, el contar con amigos (más o menos virtuales), sentirse libre para hablar de los propios sentimientos, sentir confianza para desahogarse con otros, la generosidad de ayudar a otros en tu misma situación… Generan salud.

Atrevámonos a “prescribir felicidad”… Según algunos estudios mejora el riesgo cardiovascular más que la simvastatina… ¡¡Y no es broma!!!

 

Teresa Escudero Ozores

GdT Salud Basada en Emociones Semfyc

 

 

Bibliografía


 

J Behav Med. 2017 Dec;40(6):855-863. doi: 10.1007/s10865-017-9852-0. Epub 2017 Apr 28.
Greater ability to express positive emotion is associated with lower projected cardiovascular disease risk.
Tuck NL1, Adams KS2, Pressman SD3, Consedine NS4.

Curr Cardiol Rep. 2016 Nov;18(11):106. doi: 10.1007/s11886-016-0792-z.
The Protective Role of Positive Well-Being in Cardiovascular Disease: Review of Current Evidence, Mechanisms, and Clinical Implications.
Sin NL1.

J Adolesc Health. 2014 Nov;55(5):678-83. doi: 10.1016/j.jadohealth.2014.05.018. Epub 2014 Jul 22.
Positive attributes protect adolescents from risk for the metabolic syndrome.
Midei AJ1, Matthews KA2.

Asian Pac J Cancer Prev. 2016 Oct 1;17(10):4555-4561.
Effectiveness of Teach-Back Self-Management Training Program on Happiness of Breast Cancer Patients
Ahmadidarrehsima S1, Rahnama M, Afshari M, Asadi Bidmeshki E.

Iran J Nurs Midwifery Res. 2016 Sep-Oct;21(5):534-540.
Effect of happiness educational program on the level of stress, anxiety and depression of the cancer patients’ nurses.
Ghazavi Z1, Mardany Z2, Pahlavanzadeh S1.

Psychosom Med. 2012 Jun;74(5):501-8. doi: 10.1097/PSY.0b013e31824f82c8. Epub 2012 Apr 17.
Distinctive biological correlates of positive psychological well-being in older men and women.
Steptoe A1, Demakakos P, de Oliveira C, Wardle J.

Lipids Health Dis. 2018 Jan 3;17(1):1. doi: 10.1186/s12944-017-0646-8.
Persistently high psychological well-being predicts better HDL cholesterol and triglyceride levels: findings from the midlife in the U.S. (MIDUS) longitudinal study.
Radler BT1, Rigotti A2, Ryff CD3.