Desde mi punto de vista: “Tras la Declaración de Astaná, somos más fuertes”

Traducimos el artículo desde la Presidencia de WONCA World del mes de julio. En esta ocasión, el autor que el Presidente Donald Li ha invitado es el catedrático Chris van Weel, “past president” de la organización mundial de médicos de familia WONCA.

Introducción del presidente: Tal y como menciono en la columna de este mes, en WONCA tenemos que estar alerta ante el debilitamiento de la Medicina de Familia y su papel clave a la hora de ofrecer una Atención Primaria completa y a lo largo del tiempo a todas las comunidades a nivel global. Al mismo tiempo, necesitamos ser proactivos para asegurarnos de que debemos entender mejor que dentro de nuestros sistemas sanitarios es beneficiosas incorporar un equipo de Atención Primaria cualificado dirigido por médicos y médicas de familia. Mi invitado de este mes es el Past President de WONCA, el profesor Chris van Weel, ¡que lleva involucrado en la WONCA desde hace más de 40 años! Hace tiempo que Chris defiende el discurso de la WONCA en la defensa de los beneficios de tener equipos en Atención Primaria efectivos y profesionales en la base. Damos la bienvenida a este recordatorio –  y desde WONCA nos hacemos cargo de su desafío, para defenderlo siempre que haga falta y aprovechar cualquier oportunidad. 

 

“Desde mi punto de vista…”, Profesor Chris van Weel 

 

El pasado 27 de octubre de 2018, el congreso de Astaná de la Organización Mundial de la Salud (WHO) aprovó una declaración para fortalecer la Atención Primaria [1]. En ella se admite la importancia de la asistencia en Atención Primaria, como una de las funciones centrales de los sistemas sanitarios para conseguir la cobertura universal de salud [2]. Esta declaración representa una forma de dar la bienvenida que se produzcan reformas sanitarias en todo el mundo, todavía más en ese momento en el  que la Declaracióna de Astaná ha sido oficialmente suscrita por la Asamblea de la OMS [3]. Con el apoyo unánime de sus 196 países miembro, la Organización Mundial de la Salud ha hecho posible que estas ambiciosas directrices sean dirigidas a los gobiernos nacionales para que inviertan más recursos en asistencia en Atención Primaria y en la mejora de la calidad y acceso a la asistencia en salud para sus poblaciones. Para la WONCA y sus organizaciones miembro, Astaná debe ser vista, en consecuencia, como un punto fundamental y un marco de referencia para los próximos años. 

 

De Alma Ata hacia Astaná

La Declaración de Astaná  puede evocarnos recuerdos de la declaración de Alma Ata y de 1978, momento en el que la Organización Mundial de la Salud, por primera vez en su historia, hizo pública una declaración reclamando una política en asistencia en Atención Primaria [4]. “Alma Ata” llegó en un momento en el que la Medicina de Familia y la Atención Primaria se encontraban todavía en su infancia. La WONCA se había fundado apenas 6 años antes, por parte de 18 organizaciones miembro. La de “Alma Ata” fue una declaración visionaria que nunca ha perdido su atractivo conceptual, al mismo tiempo que nunca ha logrado cumplir con la totalidad de su potencial político. En relación a esta cuestión, Astaná probablemente se encuentre en un momento más favorable para conseguir sus objetivos, porque está estrechamente relacionada con cuestiones muy actuales como el desarrollo sostenible y las acciones planificadas para enfrentarnos al mismo [5]. WONCA, a escala global, así como sus organizaciones miembro en sus respectivas jurisdicciones, deben involucrarse de forma activa en este amplio campo. Trabajar con otros sectores creará nuevas oportunidades para hacer más reformas en sanidad y permitirá encontrar nuevos aliados para cambiar las estructuras de poder existentes.

 

Entre las estructuras del sistema y las posiciones profesionales

Dentro del compromiso para la implementación de Astaná, es esencial que los médicos de familia, juntamente con los profesionales de enfermería, comadronas y otros profesionales sanitarios aliados, presenten sus perspectivas y sus competencias [6]. Después de todo, la calidad y la efectividad de la asistencia en Atención Primaria, así como la habilidad de conseguir la cobertura universal de salud, están determinadas por su profesionalismo [6, 7]. A pesar de ello, aquí es precisamente donde reside la gran decepción de Astaná [1]. Tal y como ocurrió en 1978 en Alma Ata, al no reconocer que son los profesionales los que deben llevar a cabo la acción de implementación, la declaración de Astaná se puede considerar que ha fallado, puesto que sugiere que con la mera provisión de unas estructuras de asistencia sanitaria ya basta. La decepción de 2018 es más dramática que la de 1978, dado que el desarrollo de los programas académicos y de asistencia sanitaria basados en la Medicina de Familia es mucho mayor.

 

La WONCA ha mantenido una posición expeditiva a la hora de redirigir el posicionamiento , a través del Memorándum de Entendimiento (Memorandum of Understanding, MOU) con la Organización Mundial de la Salud [8] que insiste en la colaboración necesaria para conseguir la cobertura univeral de salud; ofrecer una Atención Primaria fuerte en la que los médicos de familia tengan un rol central; y el desarrollo de una educación multidisciplinar y una formación que mejore la calidad profesional. La realización de este Memorándum de Entendimiento es la auténtica joya de la corona de la colaboración entre la Organización Mundial de la Salud y la WONCA, un hito por el que el presidente de WONCA World, Donald Li, tiene que ser felicitado.

 

La resolución WHA62.12 (2009) de la Organización Mundial de Salud  como una experiencia de la que aprender

El fracaso a la hora de incluir a los profesionales en Medicina de Familia y Comunitaria dentro de la Declaración de Astaná debería provocarnos algunas reflexiones como líderes de WONCA y representantes de las Organizaciones Miembro de WONCA (Member Organizations, MOs). En 2009, junto con The Network: Towards Unity for Health (“Red de trabajo: Hacia la unidad por la Salud”) [9], WONCA lideró la presentación y la subsecuente aprobación de una resolución por parte de la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (WHA, World Health Assembly) en la que se subrayaban las ambiciones de “Astaná”. La resolución dejaba claro el papel clave de la Atención Primaria a la hora de conseguir llegar a la cobertura universal de salud; se esforzaba en dejar claro que el centro de atención de los sistemas sanitarios debe ser la población; y urgía a los gobiernos a que apoyaran la posición y formación de los profesionales en Atención Primaria – en las palabras indicadas en la resolución:

 

“…formar y mantener cifras adecuadas de profesionales sanitarios, con la adecuada variedad de competencias, incluyendo las enfermeras de Atención Primaria, comadronas, los profesionales sanitarios aliados y los médicos de familia con la habilidad para trabajar en un contexto multidisciplinar, conjuntamente con la comunidad no-profesional de trabajadores sanitarios con el fin de responder de forma efectiva a las necesidades sanitarias de la población” [10].

 

A pesar de que la resolución fue celebrada en aquel momento, WONCA simplemente la ha citado o se ha referido al texto de forma ocasional en sus publicaciones y presentaciones – asumiendo que lo que se había escrito sería una parte sustancial de las acciones que se iban a tomar. Tristemente, no fue así.

 

Actuando en la asistencia internacional en Atención Primaria post-Astaná

Astaná nos ha enseñado otra clase de lección,  la importancia de informar de forma contínua y de educar a otros gestores sanitarios acerca de las circunstancias, de sobra conocidas por nuestra parte, de la Atención Primaria y la Medicina de Familia. De habernos explicado mejor, hubiera sido mucho más difícil que los participantes a la tabla de conversaciones de Astaná ignorasen la referencia al papel clave de la Atención Primaria y los médicos de familia en el texto final. Una referencia que había sido mucho más intensa y clara en la resolución de WHA61.12 de 2009. Astaná fue, en definitiva, una declaración conjunta de los gobiernos de 196 países de todo el mundo. No fue, en absoluto, el resultado de la aceptación de las posiciones de WONCA y su liderazgo. 

Sin embargo, en este momento, tras Astaná, la WONCA se encuentra en una posición más fuerte que antes. Es necesario que utilicemos las lecciones aprendidas en años anteriores y que de forma regular recordemos a nuestros colegas y gestores sanitarios que los valores de la Atención Primaria y la Medicina de Familia son los mejores para tener sistema sanitarios fuertes. Y, es en este contexto, en el que la WONCA y sus organizaciones miembro deben explícitamente hacer referencia a sus posicionamientos, con datos, evidencia científica e información que demuestran y avalan nuestra posición. En ese sentido, deberíamos hacer más referencia a los profesionales de enfermería, a las comadronas y profesionales sanitarios aliados en general – con el marco profesional y académico de referencia adecuado – y no hablar simplemente de los “trabajadores” del equipo de Atención Primaria. Debemos capitalizar las oportunidades presentadas en Astaná con el fin de construir equipos efectivos y profesionales en Atención Primaria.

 

 

Referencias


 

  1. World Health Organisation. Astana declaration from Alma-Ata towards universal health coverage and the sustainable development goals 25–26 October 2018. Astana, Kazakhstan: WHO. 2018. https://www.who.int/docs/defaultsource/primary-health/declaration/gcphc-declaration.pdf  
  2. Universal Health Coverage. Sustainable Developmental Goal 3: Health. Geneva: World Health Organization; 2017. Available: http://www.who.int/universal_health_coverage/en/  (accessed 2019  March 06). 
  3. Binagwaho A, Ghebreyesus TA. Primary healthcare is cornerstone of universal health coverage. BMJ 2019; 365  doi: https://doi.org/10.1136/bmj.l2391