En la lucha contra la violencia de género, el deporte es un arma cargada de futuro

La ONU estableció en 1999 que el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las mujeres se celebrase cada 25 de noviembre en recuerdo a la activista dominicana Minerva Mirabal (34 años) y a sus hermanas, Patria (36 años) y María Teresa (25 años), que fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por la policía secreta.

En ocasión del día de hoy, desde la Generalitat de Catalunya se ha querido poner el foco de la violencia de género en el mundo del deporte, y para ello se ha lanzado una campaña y una convocatoria ciudadana a hacer un minuto de silencio a las 12 horas de la mañana. Además, el Govern de Catalunya ha promovido manifesto institucional que ha ido acompañado de otro manifiesto del mundo del deporte en Catalunya.

Dicho manifiesto pone de relieve que:

“Desde el mundo del deporte, exigimos tolerancia CERO, frente a los agresores machistas y exteriorizamos nuestro grito más unánime y consciente, ante las violencias machistas.”

 

La campaña promovida en Catalunya este 25 de noviembre pone el foco en las discriminaciones por razones de género y la violencia contra las mujeres en el deporte de élite y en el ámbito de los deportistas de primer nivel. Sobra decir que las situaciones que se viven en el mundo de la alta competición son, en realidad, un reflejo de la realidad que se vive desde todos los grupos de la sociedad, y que también hay situaciones de discriminación y violencia contra la mujer en el deporte amateur. Y ahí es donde el médico y la médica de familia juegan un papel relevante.

Desde la Medicina de Familia y Comunitaria en general y, concretamente, desde la Atención Primaria, puede desarrollarse un rol activo en la prescripción de actividad física y en la promoción de hábitos saludables. Desde el Grupo de Trabajo en Actividad Física y Salud de la semFYC, su portavoz Montserrat Romaguera Bosch refiere que, en la consulta,  “son frecuentes las situaciones en las que vemos escenarios de discriminación y desigualdad de oportunidades cuando hay mujeres que quieren hacer deporte y que por motivos socioeconómicos, comunitarios, religiosos o culturales no se sienten empoderadas para ello”. En ese sentido, Romaguera recuerda que la actividad física es uno de los pilares esenciales de la salud y que hacer ejercicio regularmente y con moderación tienen un impacto muy importante sobre la salud individual y en la prevención de enfermedades no transmisible.

Para la doctora, el médico o la médica de familia puede orientar, promover e identificar las elementos que limitan a los pacientes y les impiden establecer una rutina de ejercicio saludable. “Las mujeres practican menos deporte que los hombres y eso debe corregirse”.

A menudo los intentos para fomentar cambios de hábitos en la sociedad se han visto frenados por resistencias al cambio, y avanzar no está siendo fácil. “En Francia, por ejemplo, Decathlon tuvo que retirar un pañuelo especial creado para que mujeres musulmanas pudieran salir a correr sin tener que renunciar a cubrirse la cabeza. Hubo una campaña contra las tiendas de la cadena que derivó en ataques contra establecimientos y Decathlon dejó de mostrarla en sus tiendas físicas. Ahora esta útil prenda de ropa para el deporte en mujeres musulmanas solo puede comprarse vía internet”. La actividad física, explica la portavoz, “no solamente es una herramienta para la salud y la calidad de vida, también es esencial para la socialización e integración del individuo en la comunidad”.

Durante el Congreso de la semFYC que tuvo lugar en Palma de Mallorca, la portavoz del Grupo de Trabajo en Actividad Física y Salud de la semFYC presentó EJERCICIO FÍSICO : DEL COBI AL COVID. En su presentación, Romaguera explicó los cambios que se sucedieron en la ciudad de Barcelona, en Catalunya y en España en general tras los Juegos Olímpicos del 92. Dichos cambios fueron activamente fomentados por una inversión en instalaciones deportivas y recursos comunitarios en los barrios de la ciudad que han tenido como consecuencias bien tangibles la multiplicación de los medallistas españoles en las competiciones olímpicas que se han sucedido tras Barcelona 92.

Así lo demuestra el gráfico presentado por Romaguera en Palma:

 

 

El deporte, con moderación y regularidad, es uno de los pilares esenciales para una vida feliz y saludable. Desde las administraciones debe tenerse claro que poner recursos comunitarios al alcance de todo el mundo y espacios para la actividad física tiene un retorno económico y social altístimo.

 

Decálogo: El Deporte contra la violencia machista

Desde el Grupo de Trabajo en Actividad Física y Salud de la semFYC, coincidiendo con el Día Mundial Contra la Violencia de Género, queremos poner de relieve las desigualdades que existen todavía en España en el acceso a esta herramienta fundamental para la salud y la calidad de vida de las personas:

  • La actividad física aporta “salud low-cost”, mejora el metabolismo óseo, la salud mental y cardiovascular y disminuye el riesgo de cáncer. Puede practicarse en tiempo libre pero también en desplazamientos activos  , en ámbito laboral o escolar y en entorno domestico. 
  • Sólo el 17% de las niñas españolas alcanzan el nivel mínimo de actividad física recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta es una de las causas de que más del 40% de las niñas entre 7 y 9 años tengan obesidad o sobrepeso, hipotecando su salud futura.
  • Sólo el 23,5% de las licencias deportivas en España  corresponde a mujeres .
  • La inactividad física entre las mujeres es mayor que en hombres en todos los estratos (infancia/adolescencia, edad adulta, tercera edad)
  • El gasto económico anual en cuotas a centros deportivos o en material (bicicletas, calzado, equipamiento … ) es menor en mujeres
  • En entornos desfavorecidos ( emigrantes, parados, precariedad socio-económica…) , el nivel de inactividad física  es mayor y la prevalencia de algunas enfermedades como la diabetes o la hipertensión se incrementan con la conducta sedentaria
  • Factores culturales, religiosos,  sociales, económicos , familiares, en la gestión  del tiempo, tabús como la maternidad … pueden explicar la falta de actividad física entre mujeres pero no deben justificarla en absoluto ni utilizarla como un reclamo para cosificar el cuerpo femenino sino como una herramienta para mejorar salud y calidad de vida
  • Necesitamos modelos sociales para empoderar a la mujer a vencer el estigma y a sensibilizar a las familias en una educación que fomente la actividad física independientemente del sexo de los individuos desde la infancia
  • La guía de la OMS hace incapié en disponer de entornos seguros en la proximidad a los domicilios para andar, correr, ir en bicicleta …   sin riesgo a nuestra integridad física y moral 
  • Los profesionales de Atención Primaria conocemos a nuestras pacientes y también de que recursos dispone la comunidad para ofrecer actividad física para mejorar la salud y motivarlas en la adherencia y mantenimiento del hábito. Del mismo modo que no negaremos a alguien un fármaco que està demostrado que funciona, debemos prescribir actividad física independientemente del sexo del individuo 

Según los datos aportados por Naciones Unidas, “casi 1 de cada 3 mujeres ha sufrido abusos a lo largo de su vida“. Cifras que se incrementan en los tiempos de crisis, por ejemplo, durante la vivida con la pandemia del coronavirus. En el último informe de la ONU Mujeresbasado en los datos de 13 países, apunta que desde que comenzó la pandemia en marzo de 2020, “2 de cada 3 mujeres padecieron alguna forma de violencia o conocían a alguna mujer que la sufría“.

Sin embargo, “solo 1 de cada 10 dijo que recurriría a la policía en busca de ayuda“. Además, el informe apunta que estas mujeres que han sufrido algún tipo de violencia “tienen más probabilidades de enfrentarse a situaciones de pobreza y escasez de alimentos”.

Por ello, desde la ONU aseguran que aunque la violencia de género es algo que está generalizado, “puede y debe prevenirseempezando por creer a las mujeres que han sido víctimas y “adoptando enfoques integrales e inclusivos que aborden las causas fundamentales, transformen las normas sociales dañinas y empoderen a las mujeres y las niñas”.

 

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