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Casi la mitad de los pacientes crónicos complejos de Atención Primaria en Andalucía necesitaría cuidados paliativos

Casi la mitad de los pacientes crónicos complejos de Atención Primaria en Andalucía necesitaría cuidados paliativos

Uno de cada dos pacientes crónicos complejos atendidos en los centros de salud andaluces presenta necesidades propias de cuidados paliativos, fragilidad significativa y un pronóstico de vida limitado. Así lo revela el estudio INCO-Pal, publicado recientemente en la revista Atención Primaria

Tiempo de lectura: 3 minutos
Fecha de publicación: 24 de junio de 2026

Un equipo de investigadoras de las universidades de Jaén y Granada junto con profesionales del Servicio Andaluz de Salud analizaron a 179 pacientes crónicos complejos de centros de salud de las ocho provincias andaluzas, seleccionados al azar por enfermeras gestoras de casos formadas específicamente para este estudio.

Un perfil de paciente que envejece y se complica

La edad media de los participantes fue de casi 81 años, algo más de la mitad mujeres, y la inmensa mayoría vivía en su domicilio habitual, con el apoyo de un cuidador o cuidadora en el 86,6% de los casos.

Para valorar su situación, el equipo aplicó un conjunto de herramientas ya validadas en el ámbito clínico: el cuestionario NECPAL para detectar necesidades paliativas, el índice Frágil-VIG para medir fragilidad, el ICCa para la complejidad del caso, el IDC-Pal para la complejidad paliativa, y los índices PROFUND y PPI para estimar el pronóstico vital.

Necesidades paliativas que pasan desapercibidas

El 42,5% de los pacientes cumplía los criterios de paciente crónico avanzado según el NECPAL, lo que implica un pronóstico de vida limitado y necesidades paliativas identificadas. Pero el dato que más llama la atención del equipo investigador es otro: más de la mitad de quienes no fueron clasificados como avanzados por la llamada "pregunta sorpresa" (¿le sorprendería que este paciente muriera en el próximo año?) presentaban, aun así, un número considerable de necesidades paliativas sin detectar.

Esto sugiere que basarse únicamente en esa pregunta puede dejar fuera a personas que sí necesitarían una atención paliativa más temprana. Por eso, las autoras proponen complementar el cribado con la valoración de la fragilidad, que permite identificar a estos pacientes "invisibles" para la pregunta sorpresa.

Fragilidad, complejidad y un pronóstico que preocupa

Los resultados muestran que un 41,3% de los pacientes podía considerarse un caso clínicamente complejo, con la polimedicación y la pluripatología como factores más frecuentes. En cuanto a la complejidad paliativa, una cuarta parte de los participantes (26,3%) presentaba alta complejidad, lo que según los protocolos andaluces implicaría derivación a recursos paliativos especializados.

En términos de pronóstico, las cifras son contundentes: según el índice PROFUND, el riesgo de mortalidad a un año se situó entre el 45% y el 50%, y el índice PPI estimó una supervivencia media de 135 días. Ningún paciente del estudio contaba con un registro de voluntades vitales anticipadas ni con una orden de no reanimación documentada.

Mujeres, deterioro cognitivo y cuidadores: factores clave

El análisis estadístico encontró diferencias significativas según el sexo y la presencia de deterioro cognitivo. Las mujeres obtuvieron puntuaciones más altas de complejidad y peor pronóstico que los hombres. Los pacientes con deterioro cognitivo presentaron más necesidades paliativas y peores resultados en casi todos los instrumentos utilizados. Curiosamente, contar con un cuidador o cuidadora también se asoció a mayor número de necesidades paliativas detectadas, posiblemente porque estas personas tienen más posibilidades de que su situación sea valorada con detalle.

Además, el estudio encontró fuertes correlaciones entre los distintos instrumentos: a mayor fragilidad, más necesidades paliativas, mayor complejidad y peor pronóstico, lo que respalda su uso conjunto en una valoración integral.

Una llamada a la detección precoz

El equipo investigador insiste en que estos resultados refuerzan la necesidad de incorporar evaluaciones integrales y sistemáticas en Atención Primaria, que permitan identificar precozmente a los pacientes que podrían beneficiarse de cuidados paliativos, optimizar la derivación a recursos especializados y mejorar la planificación de cuidados, tanto para los pacientes como para sus familias cuidadoras.

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