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Consumo de drogas y turismo. Riesgos para los barrios y la salud comunitaria en ‘Píldoras de ciencia en abierto’

Consumo de drogas y turismo. Riesgos para los barrios y la salud comunitaria en ‘Píldoras de ciencia en abierto’

La expansión del turismo en España, con récords históricos de visitantes, está transformado muchas comunidades locales en escenarios de consumo y evasión social. Virginia Fuentes, médica de familia y coordinadora del grupo de trabajo de Utilización de Fármacos de la semFYC, advierte en el último episodio del podcast Píldoras de Ciencia en Abierto que este fenómeno está teniendo impactos profundos en el consumo de drogas y en la salud colectiva de los barrios. 

Tiempo de lectura: 3 minutos
Fecha de publicación: 17 de marzo de 2026

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2025, España recibió casi 97 millones de turistas extranjeros, marcando un nuevo máximo en la llegada de visitantes internacionales y consolidando al turismo como un motor estratégico de la economía nacional, que ha supuesto un gasto acumulado de 134.712 millones de euros, un incremento del 6,8% respecto el año anterior.  

Este crecimiento sostenido del turismo ha generado oportunidades económicas, pero también tensiones sociales y medioambientales, especialmente en barrios urbanos densamente poblados. Virginia Fuentes, médica de familia en el centro de salud de Ruzafa —y vecina de la zona afectada por planes de desarrollo turístico—, señala que el turismo masivo no solo altera la vida cotidiana, sino que influye directamente en los patrones de consumo de sustancias. “El turista tiende a ver el barrio como escenario de ocio sin normas ni consecuencias, mientras que para el vecino supone un estrés no buscado”, explica. 

Consumo de drogas en España 

Igualmente, los datos sobre consumo de drogas en España continúan mostrando desafíos para la salud pública: según la Encuesta sobre alcohol y drogas en España (EDADES 2024) del Ministerio de Sanidad, “en la población de 15-64 años, la droga con mayor prevalencia en los últimos 12 meses, son el alcohol (76,5%), el tabaco (36,8%) y el cannabis (12,6%), seguidos de hipnosedantes con o sin receta (12,0%) y la cocaína polvo y/o base (2,5%)”.  Comparado con 2022, ha aumentado el consumo de cannabis y ha disminuido el consumo de tabaco e hipnosedantes.  

En España, el 1,4 % de la población de entre 15 y 64 años presenta un consumo problemático de cannabis, con una diferencia marcada por sexo: 2,2 % en hombres y 0,7 % en mujeres. Entre quienes han consumido cannabis en el último año, la proporción de uso problemático asciende al 23,8 %, siendo también más alta en hombres (25,8 %) que en mujeres (19,1 %). 

A pesar de estas cifras, algunos informes recientes como el ESTUDES 2025 muestran tendencias de descenso del consumo de tabaco y cannabis entre jóvenes, pero no se pueden olvidar que las presiones sociales y culturales siguen siendo un factor de riesgo en diversos contextos.  

Efectos de las drogas en la salud comunitaria 

Sobre esta cuestión, Fuentes subraya que el consumo ajustado dentro de una comunidad puede tener funciones sociales y vínculos positivos en redes vecinales fuertes. Sin embargo, “cuando el espacio comunitario se invierte de forma desmesurada por un turismo masivo desregulado, esto rompe la continuidad y cohesión de la convivencia y acaba con lo que denomina una autorregulación social sana”. 

La médica de familia insiste en que la turistificación no solo impacta la economía del barrio, sino también su salud comunitaria y su red de apoyo mutuo. En zonas donde predominan alojamientos turísticos, el tejido social se ve sustituido por flujos temporales de visitantes, lo que incrementa la percepción de inseguridad, la presión sobre los servicios públicos y, en algunos casos, una mayor exposición de residentes a entornos de consumo problemático. 

En su intervención, Virginia Fuentes finaliza con un llamado a las autoridades y a quienes toman decisiones políticas: “La gestión de placeres y riesgos no debe limitarse únicamente a la asistencia clínica individual, sino extenderse a políticas públicas que preserven la cohesión del entorno comunitario, porque el acto de salud es directo para todos nosotros”. 

Referencias:  

 

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