Actualidad
El papel clave de la Atención Primaria en el abordaje integral del acné

El papel clave de la Atención Primaria en el abordaje integral del acné

El acné continúa siendo una de las enfermedades dermatológicas más frecuentes en las consultas de Atención Primaria. Aunque tradicionalmente se ha asociado a la adolescencia, su impacto va mucho más allá de unas lesiones cutáneas pasajeras. Cada vez son más los adultos que consultan por esta patología y, en todos los grupos de edad, las secuelas físicas y emocionales pueden condicionar de forma importante la calidad de vida. Ante esta realidad, el médico y la médica de familia desempeñan un papel esencial en la detección precoz, el tratamiento adecuado y el acompañamiento de las personas afectadas.

Fecha de publicación: 09 de julio de 2026

Con el objetivo de actualizar las competencias de los profesionales de Atención Primaria, la semFYC incorpora a su programa ELEMENTALES el curso "Acné: De comedón a cicatriz. El abordaje práctico para el médico de familia", una formación acreditada que ofrece una visión integral y basada en la evidencia sobre el manejo de esta enfermedad.

Juan Francisco Luis Sorroche, coordinador del curso y miembro del Grupo de Trabajo de Cirugía Menor y Dermatología de la semFYC, recuerda que el acné es uno de los motivos de consulta dermatológica más habituales en Atención Primaria y que afecta aproximadamente al 85 % de los adolescentes en algún momento de su vida. Sin embargo, advierte de un cambio en el perfil de los pacientes: "En los últimos años existe cierta tendencia al aumento de los casos en población adulta, probablemente relacionada con factores como el estrés, la dieta o el uso de productos cosméticos inadecuados".

Mucho más que un problema estético

Uno de los mensajes que vertebran el curso es que el acné no debe considerarse una patología banal. Lo que comienza como unas pocas lesiones inflamatorias puede evolucionar hacia cicatrices permanentes y generar un importante impacto psicológico si no se aborda de forma adecuada. Precisamente por ello, el programa formativo pone el foco en una atención centrada en la persona, que contemple tanto la evolución clínica como las consecuencias emocionales de la enfermedad.

Para Sorroche, uno de los errores más frecuentes en la práctica clínica es infravalorar esa dimensión emocional. "Existe una correlación directa entre el acné y mayores tasas de ansiedad, depresión e ideación suicida", explica. Por ello, insiste en la necesidad de explorar cómo vive el paciente su enfermedad, cómo afecta a sus relaciones personales y a su autoestima, especialmente en etapas vitales tan sensibles como la adolescencia.
Actualizar conocimientos para mejorar la práctica clínica

A pesar de tratarse de una enfermedad muy prevalente, el abordaje del acné sigue presentando áreas de mejora. El coordinador del curso destaca que uno de los principales problemas continúa siendo el uso inadecuado de antibióticos, tanto tópicos como orales, administrados en monoterapia o durante periodos excesivamente prolongados, una práctica que favorece la aparición de resistencias bacterianas.

La formación aborda precisamente este aspecto, promoviendo un uso racional de los antibióticos y reforzando estrategias terapéuticas basadas en la evidencia. Entre las recomendaciones destacan evitar la monoterapia antibiótica, combinar estos tratamientos con peróxido de benzoilo o retinoides tópicos y limitar la duración de los tratamientos orales a un máximo de tres o cuatro meses.

Además, el curso actualiza el papel de los retinoides tópicos como tratamiento de mantenimiento, fundamentales para prevenir recaídas una vez controlada la fase inflamatoria de la enfermedad.

Prevenir las cicatrices empieza en la consult

El propio título del curso resume uno de sus principales objetivos: evitar que la evolución natural del acné desemboque en secuelas permanentes.

Según explica Sorroche, la gravedad de las lesiones y la manipulación de estas son los factores que más frecuentemente se asocian al desarrollo de cicatrices. También influyen determinados tipos de acné, el fototipo cutáneo, el sexo o incluso el impacto emocional, ya que los pacientes con mayor ansiedad tienden a manipular más las lesiones, incrementando el riesgo de marcas permanentes.

Por este motivo, el programa formativo dedica una parte importante a reconocer los diferentes tipos de acné, identificar factores de riesgo, valorar cuándo es necesaria la derivación a Dermatología y diseñar estrategias terapéuticas individualizadas que permitan actuar antes de que aparezcan las secuelas.

Educación sanitaria: una herramienta terapéutica

Más allá de la prescripción farmacológica, el curso reivindica la educación sanitaria como una intervención terapéutica en sí misma.
El profesional debe explicar que la mejoría del acné no es inmediata, que en ocasiones las lesiones pueden empeorar inicialmente y que los resultados suelen comenzar a apreciarse después de varias semanas de tratamiento. También resulta imprescindible enseñar al paciente a utilizar productos cosméticos no comedogénicos, evitar la manipulación de las lesiones y mantener una adecuada adherencia al tratamiento.

"Un tratamiento exitoso no solo limpia la piel, sino que restaura la confianza y el bienestar social del individuo", resume Sorroche.

Una formación práctica para el día a día

El curso "Acné: De comedón a cicatriz. El abordaje práctico para el médico de familia" está diseñado específicamente para responder a las necesidades asistenciales de la consulta de Atención Primaria. Su contenido recorre todo el proceso clínico, desde la fisiopatología y el diagnóstico diferencial hasta el tratamiento, el manejo del acné en la edad adulta, las estrategias de mantenimiento y los principales "no hacer" en la práctica clínica. Todo ello mediante una metodología flexible en formato online, que permite completar la formación en un plazo de 30 días y que cuenta con acreditación oficial de formación continuada.

Con esta nueva propuesta formativa, el programa ELEMENTALES de la semFYC vuelve a apostar por ofrecer herramientas prácticas, actualizadas y directamente aplicables a la consulta diaria. Porque detrás de cada lesión cutánea hay una persona que necesita ser escuchada, comprendida y tratada de forma integral. Y el médico de familia, por su cercanía y continuidad asistencial, ocupa una posición privilegiada para conseguir que el recorrido del paciente no termine en la cicatriz, sino en una mejor calidad de vida.