Elena Polentinos: “El papel de las mujeres es clave en la generación de evidencia científica en Atención Primaria”
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y en Medicina Preventiva y Salud Pública y presidenta de la Comisión Nacional de la Especialidad, Elena Polentinos, encarna una trayectoria que integra asistencia, investigación y formación con una mirada profundamente centrada en la persona, revindicando un liderazgo femenino más visible y reconocido.
Con motivo del 8M, Elena Polentinos reflexiona sobre el liderazgo femenino en el ámbito sanitario y académico, así como la necesidad de medidas estructurales que garanticen la equidad y el papel clave de las mujeres investigadoras en la generación de evidencia científica con perspectiva bio-psico-social.
¿Qué te motivó a dedicarte a la Medicina Familiar y a la investigación?
La elección de medicina de familia fue hace ya “muuuchos” años, pero sí que recuerdo por qué elegí la especialidad. Me gustaba la atención tan cercana a los pacientes que pude ver en mi mes de prácticas en el centro de salud en 6º de medicina. Desde el punto de vista clínico, era muy variado, cada vez que entraba un paciente en la consulta había que enfrentarse a un problema o un caso diferente, y sobre todo me enganchó la relación que observaba entre mi tutor y sus pacientes, donde era tan importante esa relación construida con el tiempo y con la escucha de sus vidas, siendo “su” médica, fíjate incluso entras en sus casas en las visitas a domicilio.
La investigación vino después, y la verdad es que fue también algo que me apasionó cuando me inicié en el trabajo científico. Este viaje comenzó al incorporarme como técnico de salud de Atención Primaria y en una Unidad Docente, donde la formación de los residentes en medicina basada en la evidencia, lectura crítica y metodología de investigación junto con la tutorización de sus proyectos, yo lo vivía como una experiencia muy gratificante al poder acompañarlos en sus primeros pasos en este mundo. Y paralelamente, me incorporé como investigadora colaboradora en proyectos de investigación en el ámbito de la Atención Primaria, donde también fue muy motivador, pues participar activamente es lo que permite avanzar aprendiendo en el día a día y en equipo con compañeras y compañeros que han sido muy generosos, lo que me ha permitido profundizar en esta área del conocimiento.
Desde tu doble mirada como médica de familia y responsable institucional, ¿cómo valoras el papel actual de la mujer en la transformación del sistema sanitario español y qué barreras estructurales siguen persistiendo para el liderazgo femenino?
Las mujeres, mayoría en la medicina de familia y en la Atención Primaria, llevan décadas trabajando por la equidad en el sistema sanitario, y nuestro sistema necesita nuevas formas de comprender la salud y la enfermedad en una sociedad con pacientes con necesidades cada vez más complejas y que demandan una atención de calidad y el que se cuide de forma especial la dignidad de cada persona. Las barreras creo que no son muy diferentes a las que se enfrentan todas las mujeres de cualquier sector y que se deben a factores sociales, organizativos y culturales que están arraigados y cuesta revertir, y no se puede negar a la vista de los datos de investigaciones recientes, que demuestran que siguen existiendo desigualdades y brechas entre hombres y mujeres. Pero creo que es un día en el que destaquemos los logros, pues ya no es una rareza que las mujeres ocupen puestos de máxima responsabilidad en el ámbito sanitario, de gestión y en la investigación o en el ámbito más académico o universitario.
Tu trayectoria combina asistencia clínica, investigación y docencia. ¿Qué retos has encontrado como mujer para desarrollar una carrera profesional tan transversal?
La verdad es que no lo he vivido como un reto en el sentido de superar dificultades, sino que he tenido la suerte de encontrar a compañeras y compañeros de los que he aprendido mucho y que han confiado en mi para poder expresarme en todas estas áreas. Creo que esto ha sido posible, por un lado, por pertenecer a la profesión de la Medicina Familiar y Comunitaria que me ha dado una base desde la que crecer y diversificarme, y también por los valores y por nuestra forma de trabajar, pues se trabaja en equipo con otros profesionales de distintos ámbitos que aportan distintas visiones, desde lo individual a lo comunitario y a lo global, que apuestan por avanzar, estar actualizados, e incorporar mejoras en la práctica clínica desde la investigación. Y, por otro lado, que siempre han participado en la docencia y además innovando constantemente en metodología docente para ofrecer la mejor formación a residentes y estudiantes. Solo puedo decir gracias a todas esas personas que me han ayudado a desarrollarme profesionalmente y que es un orgullo formar parte de esta profesión que reflexiona y trabaja por ofrecer lo mejor a su población.
Como doctora por la Universidad Rey Juan Carlos y profesora asociada, ¿crees que la universidad está formando a las y los futuros profesionales sanitarios con una perspectiva real de igualdad y liderazgo femenino?
La universidad también está cada día más implicada en una formación más igualitaria, si bien es difícil transformar estructuras con un largo recorrido en el que los puestos de liderazgo han estado ocupados de forma tradicional por hombres, a pesar de que desde hace décadas son mayoría las mujeres estudiantes o profesoras. Además, si bien, a nivel macro hay iniciativas para que esté incluida la perspectiva de género en el curriculum o planes de estudio, muchas veces dicha perspectiva aparece más como algo “complementario” u oportunista. Pero sabemos que la igualdad no va a ocurrir desde la inercia, sino que deberían tomarse medidas de tipo más estructural que afecten a todos colectivamente, y que no recaiga en que sean las personas de forma individual las que tengan que luchar por su liderazgo.
También participas activamente en redes de investigación como RICORS-RICAPPS. ¿Qué papel crees que juegan las mujeres investigadoras en la generación de evidencia científica en Atención Primaria y Salud Pública?
Creo que el papel de las mujeres es clave en la generación de evidencia científica en Atención Primaria, ya que aportan una mirada especialmente sensible a las desigualdades y a los determinantes sociales de la salud. También han impulsado investigaciones fundamentales sobre los sesgos de género en diagnóstico y tratamiento, o sobre que las diferencias en salud entre mujeres y hombres no se explican solo por factores biológicos, sino también por otros determinantes sociales relacionados con los roles de género, o las condiciones sociofamiliares que influyen en la forma de enfermar, o líneas relacionadas con las inequidades, la interseccionalidad, o la situación de las cuidadoras, entre otras.
Desde la Comisión Nacional de la Especialidad, ¿qué medidas crees necesarias para garantizar que el talento femenino tenga las mismas oportunidades de desarrollo, visibilidad y acceso a puestos de decisión?
Desde la Comisión Nacional de la Especialidad creo que estamos todos comprometidos con la igualdad y pensamos que el valor de nuestra especialidad es muy alto dentro del sistema sanitario público y, por tanto, trabajamos para que dicho valor se reconozca cada día. Las medidas serían aquellas encaminadas a que haya un reconocimiento a tareas de gestión o docencia que son asumidas por las mujeres de forma muchas veces natural o espontánea, o medidas para asegurar un tiempo protegido para la investigación, pues muchas veces una mayor carga asistencial limita el desarrollo profesional y la visibilidad en otros ámbitos. Y en cuanto al acceso a puestos de decisión, lo ideal es que los procesos de selección de puestos de decisión sean transparentes y con criterios que promulguen la equidad.
En un sistema sanitario marcado por la cronicidad y el envejecimiento poblacional, ¿qué consideras que aporta el liderazgo femenino a los nuevos modelos de atención y cuidados centrados en la persona?
Creo que la mirada de las mujeres se asocia con modelos de liderazgo más colaborativos y participativos. Los modelos de atención se orientan no solo a la curación sino también al cuidado y a mejorar la calidad de vida. Esto en el ámbito de la investigación se traduce en una ampliación de los temas más biomédicos, a investigaciones con una mirada más bio-psico-social, en las que se priorizan las preferencias de los pacientes, y sus experiencias vitales y relacionales, así como al contexto en el que se enferma y los determinantes sociales, en resumen, la prioridad estaría en los resultados centrados en la persona, o la toma de decisiones compartida entre otros. Y esto en una sociedad donde afortunadamente la gente vive más, pero con más enfermedades crónicas y condiciones sociales asociadas al envejecimiento es imprescindible.
Como referente profesional para muchas médicas jóvenes, ¿qué mensaje les darías a las mujeres que hoy se están formando en Medicina para que no renuncien a la investigación, la docencia y el liderazgo?
Quiero animar especialmente a las médicas jóvenes a que participen activamente en la investigación y en la docencia. Nuestra profesión está muy lejos de las renuncias: no niego que en ocasiones haya que invertir esfuerzo, tiempo y trabajo, pero estoy convencida de que las nuevas generaciones llegan excelentemente preparadas, con una mirada crítica, curiosa y creo que están profundamente comprometidas con la salud de las personas, con el feminismo, la equidad y el ecologismo.
Seguro que van a ser las artífices de nuevos descubrimientos en investigación en Atención Primaria, y muchas de ellas ya estarán empezado a ser o serán en poco tiempo las tutoras que formarán a residentes y estudiantes. Por todo ello, las animo a que lideren y sean las futuras referentes en investigación y docencia, pues cuanta más diversidad haya en nuestra profesión más se fortalecerá toda la especialidad y la Atención Primaria. Y también porque las necesitamos para seguir avanzando en un reto que es de toda la sociedad para construir un mundo más equilibrado y justo donde todas las mujeres puedan desarrollarse sin renuncias innecesarias.
Finalmente, aprovecho esta tribuna para agradecer a semFYC su trabajo por la igualdad y por una sociedad más justa e inclusiva, como socia así lo siento y espero que sigamos colaborando todos unidos con el resto de los compañeros y con los pacientes para lograr un mundo mejor.