Las emociones colectivas como determinantes de salud
Hay semanas en que la consulta parece llenarse de los mismos síntomas: insomnio, cansancio sin causa aparente, dolores difusos, esa sensación de falta de aire que no cuadra con ningún diagnóstico concreto, descompensaciones de enfermedades crónicas... Pacientes con edades e historias distintas, pero con síntomas similares en un mismo contexto temporal.
Como médicos y médicas de familia responsables de la salud de las personas y de la comunidad de la que forman parte, necesitamos mirar más allá del síntoma. Atrevernos a preguntar: “¿qué ha cambiado en tu día a día?”, “¿qué está ocurriendo a tu alrededor?”
Del desastre al síntoma: lo que llega a consulta
Una erupción volcánica, una DANA, una inundación, un accidente de ferrocarril, una guerra... Las catástrofes dejan pérdidas humanas y materiales visibles. Lo que resulta menos visible, pero igual de real, es el impacto que producen en la salud de la población que las vive.
Los mecanismos son conocidos:
- El estrés prolongado activa el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, elevando de cortisol y adrenalina. El cuerpo permanece en “alerta “demasiado tiempo afectando la salud física y emocional. Algunos síntomas son bien conocidos: hipertensión descompensación de enfermedades crónicas como la diabetes, trastornos digestivos, dolores musculares o cefaleas.
- Las pérdidas (de personas, de hogar, de proyectos de vida) generan procesos de duelo que si no se elaboran adecuadamente, se somatizan.
- Se rompen rutinas saludables relacionadas con el sueño, la alimentación, o la actividad física. Muchos pacientes desatienden sus tratamientos, incluso en algunos casos, se observa un aumento del consumo de tóxicos. ¹
Una catástrofe es una experiencia límite que desborda la capacidad adaptativa individual y social, generando emociones colectivas intensas. A diferencia de las emociones vinculadas al grupo (que son reacciones individuales ante lo que le ocurre al grupo), aquí es el propio colectivo quien experimenta la emoción como tal. ²
Neurobiología de las relaciones sociales
La evidencia científica comienza a identificar conexiones biológicas entre las relaciones sociales y la salud física, como su influencia en marcadores inflamatorios, enfermedades cardiovasculares y mortalidad.³
Desde el punto de vista neurobiológico, las respuestas emocionales colectivas se apoyan en mecanismos individuales bien conocidos (activación del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal) pero cuando se sincronizan socialmente, su impacto se multiplica. El resultado es un fenómeno notable y medible en la salud comunitaria.
El médico de familia se posiciona como observador privilegiado de esas emociones colectivas, pudiendo intervenir en su impacto y prevenir consecuencias en salud.
El enfoque clínico en este contexto se orienta hacia:
- Fomentar la recuperación del autocuidado como primer objetivo terapéutico.
- Simplificar tratamientos y establecer metas alcanzables: los pacientes en crisis no pueden gestionar complejidad terapéutica añadida.
- Ofrecer seguimiento flexible, evitando la medicalización excesiva (“acompañar en lugar de etiquetar”)
- A veces, ser el único profesional estable en un entorno inestable, ya es una intervención terapéutica. ⁴
Igualmente, hay una dimensión que no puede ignorarse: el propio autocuidado del profesional. No todo puede resolverse desde la consulta y en situaciones de alto impacto emocional, cuidarse es una responsabilidad profesional ante el riesgo de sobrecarga.
¿Y si hablamos de salud pública emocional?
La OMS definió la salud en 1948 como “un estado completo de bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de enfermedad” lo que permite incluir la dimensión emocional como parte de la salud comunitaria.
Las emociones colectivas funcionan como un potente regulador social de la salud:
- el miedo genera alerta elevada y consultas repetidas
- la desesperanza provoca abandono de hábitos y mala adherencia terapéutica
- la ira y la frustración favorecen conflictos y somatización
- la tristeza ayuda a procesar pérdidas
- la esperanza y la solidaridad impulsan la acción el autocuidado y el apoyo mutuo.
El contexto emocional colectivo puede aumentar el sufrimiento de la población o convertirse en un factor protector que fortalezca la resiliencia comunitaria y mejore los resultados en salud. ⁵ Por eso, el contexto emocional y social debe reconocerse como un determinante de salud.
Promover la salud pública emocional significa completar la mirada clínica: reforzar los recursos emocionales colectivos que favorezcan la resiliencia, la participación y el apoyo social. ⁶
La relación entre variables afectivas y salud todavía no está plenamente incorporada a los sistemas sanitarios, pero la evidencia científica ya demuestra que existe y que tiene base psicobiológica.
El modelo holístico de salud exige incluir las emociones en las estrategias de prevención y promoción, reconociendo el papel que la inteligencia emocional puede desempeñar como factor promotor de la salud.
Esto implica dos movimientos concretos:
- Integrar la educación emocional basada en evidencia como herramienta de mejora del bienestar individual y comunitario.
- Incluirla en la formación de los profesionales sanitarios, para que desarrollen su trabajo en coherencia con el modelo de salud actual. ⁷
quizá la pregunta no sea “¿qué tiene este paciente?”,
sino “¿qué está viviendo esta comunidad?”
Mª Jesús Fernandez Lerones
Integrante del grupo de trabajo Emociones y Salud semFYC
Referencias bibliográficas:
1. Iglesias-Sánchez PP, et al. The contagion of sentiments during the COVID-19 pandemic crisis: The case of isolation in Spain. Int J Environ Res Public Health. 2020;17(16):5918. https://doi.org/10.3390/ijerph17165918
2. Bar-Tal D, Halperin E, De Rivera J. Collective Emotions in Conflict Situations: Societal Implications. Journal of Social Issues. 2007;63:441-460. https://psycnet.apa.org/record/2007-09511-013
3. Holt-Lunstad J. La conexión social como factor crítico para la salud mental y física. World Psychiatry. 2024;23(3):312-332. https://doi.org/10.1002/wps.21224
4. Decety J, Fotopoulou A. Why empathy has a beneficial impact on others in medicine: unifying theories. Front Behav Neurosci. 2015;8:457. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25642175/
5. Canto JM, Vallejo-Martín M. The Effects of Social Identity and Emotional Connection on Subjective Well-Being in Times of the COVID-19 Pandemic. Int J Environ Res Public Health. 2021;18(19):10525. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34639824/
6. Zhang K, et al. Effects of information involvement on subjective well-being during public health emergencies. Front Public Health. 2025;13:1490771. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40177084/
7. Pérez-González JC, et al. Educación emocional en la educación para la salud: cuestión de salud pública. Clínica y Salud. 2020;31(3):127-136. https://doi.org/10.5093/clysa2020a7