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El entorno familiar y social, clave en el consumo adolescente de cannabis

El entorno familiar y social, clave en el consumo adolescente de cannabis

Una investigación publicada en la Revista Atención Primaria analiza el perfil de los estudiantes gallegos consumidores de cannabis y concluye que factores como la permisividad familiar, el ocio sin límites o el tabaquismo se asocian a un mayor riesgo de consumo, en línea con las alertas y resultados recogidos en la Semana Sin Humo.

Tiempo de lectura: 2 minutos
Fecha de publicación: 28 de mayo de 2026

El cannabis continúa siendo la sustancia ilegal más consumida entre la población adolescente. Así lo confirma la encuesta ESTUDES 2023 y lo refuerza el estudio “Perfil de los estudiantes gallegos consumidores de cannabis”, publicado en la revista Atención Primaria, que analiza cómo los factores familiares, sociales y contextuales influyen en el consumo entre estudiantes gallegos de 14 a 18 años

La investigación parte de una muestra de 42.208 alumnos y alumnas encuestados en Galicia durante 2023. A través de un cuestionario con preguntas relacionadas con el consumo de drogas y conductas adictivas, el estudio analiza especialmente el consumo de cannabis en los últimos 30 días, utilizando modelos de regresión logística para estimar prevalencias y asociaciones de riesgo. 

Los resultados muestran que la prevalencia de consumo de cannabis en el último mes alcanza el 18,6%. Además, el estudio identifica distintos perfiles y circunstancias asociadas a una mayor probabilidad de consumo. Entre ellas, destaca que el consumo es más frecuente entre los hombres y aumenta progresivamente con la edad. También se observa una mayor prevalencia entre jóvenes nacidos fuera de España y entre estudiantes con una situación económica por encima de la media. 

“Valorar el comportamiento de los adolescentes frente a las drogas sin tener en cuenta la perspectiva social proporciona una imagen incompleta” 

 

Más allá de los factores demográficos, el estudio pone el foco en la importancia del entorno social y familiar. En este sentido, recuerdan que el desarrollo adolescente y los comportamientos relacionados con la salud están condicionados por múltiples factores bioecológicos, ecológicos y contextuales, vinculados tanto al lugar de residencia como a los espacios de convivencia

La investigación concluye que determinados factores familiares actúan como elementos de riesgo claros. Entre ellos, percibir falta de cariño en el entorno familiar o una actitud permisiva por parte de los progenitores hacia el consumo de tabaco, alcohol o cannabis.

“Los adolescentes que percibían normas parentales permisivas de consumo de tabaco y alcohol tenían el doble de probabilidad de consumo de drogas ilegales” 

 

Por el contrario, establecer normas en casa, mantener una supervisión adecuada y mostrar actitudes de afecto y cercanía se relacionan con una menor probabilidad de consumo. Los autores destacan que las relaciones familiares centradas tanto en el cariño como en el control constituyen factores protectores frente al cannabis. 

El estudio también identifica otros elementos asociados al aumento del consumo, como el bajo rendimiento académico, una mayor frecuencia de salidas nocturnas, la ausencia de práctica deportiva y el consumo habitual de tabaco. De hecho, los investigadores recuerdan que el consumo dual de tabaco y cannabis está más presente que nunca entre los jóvenes de entre 14 y 18 años. Un dato que conecta con los resultados de la Semana Sin Humo de la semFYC, donde los profesionales insisten en la necesidad de abordar de forma conjunta y transversal el consumo de tabaco y otras sustancias entre la población joven.

“Fumar tabaco junto con cannabis es la forma más habitual de policonsumo de drogas en Europa.” 

 

En relación con la actividad física, los datos apuntan a que los adolescentes que practican deporte presentan menores tasas de consumo, lo que refuerza el papel protector de la adquisición de hábitos de vida saludables desde edades tempranas. 

Aunque los resultados muestran una asociación entre peores resultados académicos y consumo de cannabis, es necesario matizar que la evidencia científica todavía no permite establecer una relación causal directa y consistente entre el consumo y el rendimiento escolar. 

Otro de los aspectos destacados por la investigación es el incremento percibido del consumo entre 2021 y 2023, una tendencia que, según los autores, obliga a reforzar las estrategias de prevención desde una perspectiva de salud pública

Como limitación dentro de este estudio, es necesario tener en cuenta que, al tratarse de cuestionarios anónimos cumplimentados por los propios estudiantes, parte del consumo podría estar “infradeclarado”, ya que algunos adolescentes acostumbran a ocultar estas conductas.  

La conclusión de la investigación insiste en la necesidad de diseñar intervenciones adaptadas a la realidad social de los adolescentes y que tengan en cuenta los factores económicos, académicos y familiares que condicionan los patrones de consumo, una demanda que se enmarca en el proyecto de la Semana Sin Humo 2026 de la semFYC. El estudio defiende, además, que abordar el consumo de cannabis únicamente desde la conducta individual resulta insuficiente y que las políticas preventivas deben incorporar el contexto en el que viven y se desarrollan los jóvenes.