Infecciones urinarias: cómo afinar el diagnóstico y evitar el sobretratamiento en Atención Primaria
En las consultas del primer nivel asistencial, pocas patologías son tan habituales —y al mismo tiempo tan propensas a dudas diagnósticas y terapéuticas— como las infecciones del tracto urinario (ITU). Se calcula que estas pueden representar más de un 18% de la carga asistencial de los médicos y las médicas de familia, según datos de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). En este sentido, Isabel Gutiérrez Pérez, médica de familia y una de las coordinadoras del curso ELEMENTALES sobre el manejo diagnóstico y terapéutico de las infecciones urinarias, repasa los errores más frecuentes en la práctica clínica y ofrece claves para mejorar su abordaje en Atención Primaria.
Las ITU constituyen una de las consultas más comunes para el médico de familia o la médica de familia. Sin embargo, su diagnóstico no siempre se realiza de forma óptima. En este sentido, tal y como explica Gutiérrez, uno de los problemas más frecuentes es el sobrediagnóstico, especialmente cuando no existe una clínica clara. “Los errores diagnósticos más frecuentes incluyen sobrediagnóstico en asintomáticos, mala técnica de recolección de muestras y dependencia excesiva de las tiras reactivas sin urocultivo cuando este es necesario”, señala.
A ello se suma otro problema frecuente: la obtención inadecuada de las muestras de orina. “Las técnicas inadecuadas, como no recoger el chorro medio de la micción o la conservación incorrecta de las muestras, provocan falsos positivos por flora mixta o crecimiento bacteriano artificial”, apunta.
Por otro lado, las tiras reactivas, aunque útiles en la consulta, tampoco deben utilizarse de forma independiente. “Su uso aislado tiene baja sensibilidad para excluir ITU y puede retrasar diagnósticos reales”, añade.
Revisar prácticas frente al sobrediagnóstico
Uno de los escenarios que más interrogantes origina en la consulta es el manejo de la bacteriuria asintomática, “lo que contribuye a la resistencia antibiótica y a efectos adversos evitables”, señala la especialista.
En la mayoría de los casos, el tratamiento no está indicado. Las excepciones principales son muy concretas. Una cuestión sobre la que Gutiérrez detalla que sí “está indicado en mujeres embarazadas y antes de procedimientos urológicos invasivos con riesgo de sangrado”.
Fuera de estas casuísticas, la evidencia lo desaconseja. “En adultos sanos, ancianos o pacientes inmunocomprometidos sin síntomas, el tratamiento no reduce el riesgo de infección urinaria sintomática ni la mortalidad, pero sí aumenta las resistencias antimicrobianas”, subraya.
Diferencias importantes según la persona atendida
El manejo de las ITU no es igual en todos los pacientes. El sexo, la edad y la presencia de comorbilidades condicionan tanto el diagnóstico como el tratamiento.
La situación cambia en ellos, donde la infección urinaria siempre debe considerarse complicada. “En hombres se debe realizar urocultivo siempre y el tratamiento debe ser de pauta más prolongada, además de valorar posibles causas subyacentes como la obstrucción prostática”, señala.
En pacientes con comorbilidades —como diabetes, insuficiencia renal o inmunosupresión— el enfoque también requiere mayor vigilancia. “En estos casos se debe iniciar tratamiento empírico, reevaluar tras el urocultivo y vigilar la respuesta, porque existe mayor riesgo de fracaso terapéutico y resistencias”, añade la coordinadora del curso ELEMENTALES.
Ajustar el tratamiento para combatir las resistencias antimicrobianas
El aumento de resistencias antibióticas, especialmente en patógenos como Escherichia coli, obliga a ajustar "el tratamiento empírico adaptándolo a los datos locales de sensibilidad bacteriana”, indica Gutiérrez.
Para ello, recomienda consultar los antibiogramas locales y basar la elección terapéutica en guías actualizadas. “Es fundamental consultar los antibiogramas locales y ajustar la elección empírica según edad, sexo y tipo de infección”.
Además, el uso racional de antibióticos sigue siendo una estrategia clave. “Solicitar urocultivo en recurrencias o en grupos de riesgo y utilizar pautas cortas cuando sea posible ayuda a minimizar la selección de bacterias resistentes”, destaca.
Cuándo es necesario derivar
Aunque muchas infecciones urinarias pueden manejarse en Atención Primaria, existen situaciones que requieren derivación hospitalaria o valoración especializada: “Debe pensarse en derivación ante signos de gravedad o sospecha de ITU complicada”, puntualiza la especialista.
También pueden requerir valoración especializada los casos de recurrencia o sospecha de anomalía estructural del tracto urinario.
Catéter urinario y prevención
Las infecciones urinarias asociadas a catéter continúan siendo un problema común, especialmente en pacientes crónicos o procedentes del ámbito hospitalario.
Con este contexto, la prevención sigue siendo la medida más eficaz. “La duración del catéter es el principal factor de riesgo, por lo que debe evitarse siempre que sea posible y retirarse lo antes posible”, resalta esta especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, y añade que “la técnica de inserción también es determinante y es fundamental utilizar técnica aséptica y mantener un sistema cerrado, con la bolsa de drenaje siempre por debajo de la vejiga”.
Además, en caso de sospecha de infección, la recomendación es que “ante síntomas como fiebre o dolor suprapúbico se debe obtener un urocultivo antes de iniciar antibióticos y tratar solo si hay bacteriuria acompañada de síntomas”.
Formación que contribuye a una mejor práctica clínica
La elevada prevalencia de las infecciones urinarias y el aumento de las resistencias antibióticas han puesto de manifiesto la necesidad de reforzar la formación en este ámbito.
Según sostiene Isabel Gutiérrez, estas necesidades formativas han sido uno de los motivos para impulsar el curso ELEMENTALES. “Las necesidades formativas se identifican por la alta prevalencia de ITU en las consultas de Atención Primaria, que pueden representar hasta un 18% de la carga asistencial, y por el aumento de resistencias bacterianas”.
Además, incorpora casos clínicos que ayudan a trasladar la evidencia a la práctica cotidiana. “Incluye casos prácticos que facilitan la toma de decisiones en Atención Primaria y contribuyen a reducir el uso innecesario de antibióticos”, concluye.
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