La AMFE-semFYC impulsa una propuesta para reforzar la Medicina Familiar y Comunitaria en la universidad
La Academia de Medicina de Familia de España (AMFE-semFYC) defiende una transformación de la enseñanza del grado de Medicina para situar la Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC) como una disciplina académica nuclear. Esta es la principal conclusión de los dos artículos publicados recientemente en la revista Educación Médica, en los que se plantea una propuesta para adaptar la formación de los futuros médicos a las necesidades reales de la población y del Sistema Nacional de Salud.
Los trabajos están firmados por Verónica Casado Vicente, Remedios Martín Álvarez, Elena Polentinos Castro, Rosa Magallón Botaya, Cruz Bartolomé Moreno, Susana Aldecoa Landesa, Guillermo García Velasco y Antoni Sisó-Almirall, quienes sostienen que la MFyC aporta un método clínico propio, centrado en la persona, la familia y la comunidad, imprescindible para formar al denominado "médico de base".
"Queremos aportar una mirada menos reduccionista que la que existe actualmente, muy hospitalcentrista, superespecializada y centrada en la enfermedad", explica Verónica Casado. Además, la especialista añade: "La Medicina Familiar y Comunitaria incorpora el método clínico centrado en la persona y una forma de hacer medicina más humana, más social y también más eficiente".
Los artículos recuerdan que el 65 % de las competencias que adquiere un estudiante de Medicina durante el grado son propias de la Medicina Familiar y Comunitaria o pueden desarrollarse mediante docencia compartida, un dato que, a juicio de los autores, justifica una mayor presencia de la especialidad en las facultades.
Además del contenido competencial, la propuesta pone el foco en la innovación docente. Casado destaca que la Medicina Familiar y Comunitaria "está aportando metodologías formativas y evaluativas innovadoras, como las clases inversas, la gamificación, los escape room o las ECOE, que favorecen un aprendizaje mucho más participativo y duradero".
La segunda parte del trabajo concreta las recomendaciones de la AMFE-semFYC para avanzar hacia una integración plena de la especialidad en el grado:
- una asignatura obligatoria específica con un horizonte de 12 créditos ECTS,
- prácticas clínicas tuteladas longitudinales desde primero hasta sexto curso,
- una mayor transversalidad en la docencia y
- el impulso de unidades docentes universitarias y centros de salud universitarios.
Coincidiendo con la publicación de estos trabajos, la AMFE-semFYC ha presentado también los resultados de la segunda encuesta del Observatorio de la Medicina Familiar y Comunitaria en la Universidad, elaborada por primera vez con la participación de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina.
Según Susana Aldecoa, vicepresidenta primera de la semFYC, los resultados muestran "una progresión muy interesante en todas las categorías profesionales", aunque todavía persisten retos importantes. "Sigue habiendo una pirámide con una base muy amplia de profesorado asociado y necesitamos seguir impulsando la investigación y las tesis doctorales para consolidar la estructura académica de la especialidad", señala.
La encuesta también analiza el papel de los centros de salud en la formación de los estudiantes y constata una realidad todavía heterogénea entre universidades, así como el crecimiento de metodologías como la simulación clínica y las ECOE, ámbitos en los que la semFYC lleva años trabajando.
A pesar de los desafíos pendientes, Aldecoa se muestra optimista: "El vaso está medio lleno y sigue llenándose. Creo que en los próximos años este crecimiento será grande".
Con esta propuesta, la AMFE-semFYC reafirma su compromiso con una formación médica que combine excelencia científica, innovación docente y una atención centrada en las personas, reforzando el papel de la Medicina Familiar y Comunitaria como uno de los pilares de la universidad y del sistema sanitario.
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