La ecografía abdominal realizada en Atención Primaria demuestra alta precisión diagnóstica y seguridad en un estudio multicéntrico
La ecografía clínica abdominal realizada por médicos y médicas de familia en Atención Primaria muestra una elevada precisión diagnóstica, un perfil de seguridad favorable y un impacto clínico relevante, según un estudio multicéntrico presentado por Antonio Calvo en el marco de las jornadas ECOUrgencias.
El trabajo ha sido desarrollado conjuntamente por el propio Antonio Calvo y Rafael Alonso e Ignacio Manuel Sánchez Barrancos, miembros de la semFYC y del GdT de Ecografía.
El estudio parte del uso creciente de esta técnica en los centros de salud, favorecido por la disponibilidad de equipos y la existencia de programas formativos estructurados. En este sentido, Calvo subrayó que “la ecografía abdominal se utiliza cada vez más en Atención Primaria y es necesario evaluar con rigor su precisión diagnóstica real, especialmente en un contexto de prevención cuaternaria donde debemos conocer el sobrediagnóstico y el infradiagnóstico”.
El objetivo principal fue analizar la precisión diagnóstica y la calidad de la ecografía abdominal realizada en este nivel asistencial, tomando como referencia los hallazgos registrados en la historia clínica tras doce meses de seguimiento. El trabajo incluyó inicialmente a 1.836 pacientes, con 40 pérdidas durante el seguimiento, lo que permitió analizar finalmente 1.796 casos con la participación de 92 profesionales investigadores colaboradores.
Entre los resultados destaca el predominio de las ecografías abdominales extendidas (56,9%) frente a las exploraciones POCUS (43,1%). El tiempo medio global de exploración fue de 15,19 minutos, significativamente menor en las POCUS (12,7 minutos) que en las extendidas (17,07 minutos). Mientras que la formación previa no mostró diferencias relevantes en la duración de las pruebas, la experiencia acumulada sí se asoció a tiempos más reducidos. Los principales motivos clínicos de solicitud fueron el dolor abdominal según localización, las alteraciones en la bioquímica hepática, el dolor en el cuadrante superior derecho, la dispepsia, la hematuria, los síntomas del tracto urinario inferior y el cólico nefrítico.
Asimismo, el análisis de precisión diagnóstica evidenció bajos niveles de sobrediagnóstico (5,4%) e infradiagnóstico (1,8%), sin diferencias significativas entre técnicas, junto a un perfil de seguridad muy favorable. La ecografía abdominal mostró además alta capacidad para detectar patología relevante y excelente valor para descartar enfermedad, con resultados consistentes tanto en entornos rurales como urbanos y una precisión comparable entre la técnica POCUS y la ecografía extendida.
Aunque la formación y la experiencia mejoran el rendimiento, la técnica mantiene una buena precisión incluso con niveles de experiencia moderados, lo que refuerza su aplicabilidad en la práctica clínica habitual. En palabras de Calvo, “la ecografía clínica abdominal realizada por médicos de familia con formación estructurada y experiencia moderada parece ser precisa, segura, reproducible y eficiente”, y su implantación generalizada en Atención Primaria “puede mejorar la capacidad diagnóstica del médico de familia, optimizar las derivaciones y aportar valor al sistema sanitario”.