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Los médicos de familia se forman para detectar bebedores de riesgo entre los adolescentes

Los médicos de familia se forman para detectar bebedores de riesgo entre los adolescentes

Fecha de publicación: 18 de febrero de 2010

En España uno de cada cuatro adolescentes tiene alto riesgo de consumo de alcohol y la edad de inicio se sitúa entre los 12 y 13 años. En los últimos años, según los datos presentados recientemente por el Ministerio de Sanidad y Política Social, se ha detectado un aumento de las borracheras entre los menores los fines de semana. Es frecuente que a estas edades no se tenga conciencia de los riesgos que supone el consumo de alcohol, por lo que los médicos de familia consideran clave la prevención y detección de este problema entre los adolescentes. Con este motivo, se celebra un taller dedicado a la detección del alcoholismo en la Atención Primaria dentro de las Jornadas de Actualización de Medicina de Familia que hoy y mañana tienen lugar en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

Más de trescientos profesionales asisten a estas jornadas formativas de carácter eminentemente práctico organizados por la Sociedad Española (semFYC) y la Sociedad Vasca de Medicina de Familia y Comunitaria (OSATZEN), con la colaboración del Instituto de Formación Novartis. En total son cerca de una treintena de talleres que abarcan numerosos aspectos de la labor que realiza a diario el médico de familia, como el acompañamiento al final de la vida, las ayudas al paciente fumador, el abordaje integral del dolor crónico o la detección del maltrato a personas mayores. Estas jornadas, que se celebrarán en seis ciudades españolas a lo largo de este año, son, según el doctor Luis Aguilera, presidente de semFYC, el "fiel reflejo de un sólido compromiso de los médicos de familia por mejorar su labor diaria".

Los médicos de familia llevan tiempo insistiendo en la escasa percepción del riesgo entre los más jóvenes, tanto del consumo de alcohol como de otras sustancias como el cannabis, debido a que el inicio del consumo sigue siendo a edades muy tempranas. Para el director Académico de las jornadas y coordinador del Grupo de Intervención en Drogas (GID) de semFYC, el doctor José Zarco, "la detección precoz de las situaciones de consumo son una de las prioridades del médico de familia. Los jóvenes, con frecuencia, consumen alcohol ajenos a los riesgos que supone, más aún considerando que muchos de los problemas derivados de su abuso precisan de cierto tiempo de consumo y no hay marcas corporales, ni complicaciones somáticas graves que les haga pensar en ello. A esto se une que acuden con escasa frecuencia al centro de salud, por lo que hay que actuar en cualquier ocasión, aprovechando cualquier visita por cualquier motivo para hablar y preguntarles sobre estos temas. Para ello es clave que les garanticemos la confidencialidad y mantengamos un clima agradable y relajado".

La euforia, la facilidad para relacionarse, la desinhibición y la evasión son algunos de los motivos de más peso entre los jóvenes para consumir alcohol. Asimismo, teniendo en cuenta la escasa percepción de riesgo en este colectivo de población, los médicos de familia consideran que es fundamental transmitirles información sobre los efectos del alcohol a corto plazo, ya que los jóvenes viven el presente y los problemas tardíos no suelen preocuparles. "Se les debe transmitir", explica el doctor Zarco, "que si beben excesivamente se deteriora su capacidad de pensar con claridad, lo que dificulta la consecución o el mantenimiento de un empleo, se merma su rendimiento intelectual con un menor éxito en los estudios, se reduce su capacidad de reacción al conducir y disminuye su fuerza física y la potencia atlética y sexual".

En el País Vasco, según el Informe Euskadi y Drogas del 2008, aunque la mayoría (un 69%) comienza a beber entre los 17 y los 18 años, un 17% lo hace antes de cumplir los 14 años. Los bares son el lugar preferido de la juventud vasca para acceder al alcohol, seguido de los supermercados y de las discotecas y el vino y la cerveza son las bebidas más consumidas. Pese a lo que ocurre en otras zonas de España, en esta comunidad el consumo de alcohol en la calle y con los amigos no está tan extendido, ya que un 57% de los que bebe alcohol habitualmente nunca lo ha hecho en la calle.


Aprovechar recursos de los centros de salud
La formación del médico de familia es clave por su situación privilegiada en la puerta de entrada al sistema sanitario favoreciendo su capacidad para detectar, tratar y prevenir el consumo de sustancias tóxicas en la adolescencia. En estos talleres los profesionales aprenden, por ejemplo, a identificar distintos signos de alerta (cambios de conducta, fracaso escolar, insomnio, alteraciones del apetito, etc.) que le hacen sospechar de un
posible consumo de riesgo tanto de alcohol como de otras sustancias tóxicas.

Según el doctor Aguilera, la Administración debería utilizar tanto los recursos disponibles en los centros de salud como el conocimiento y habilidades de los médicos de familia en el abordaje de estas situaciones de riesgo, sobre todo entre los más jóvenes. "Podemos y debemos aprovechar cualquier oportunidad para investigar posibles consumos y adecuar el consejo a la situación detectada, fundamentado en una información científicamente contrastada, que sea capaz de promover cambios hacia conductas más saludables".

Por su parte, el doctor Zarco concluye que la intervención del profesional de atención primaria debe centrarse en ofrecer orientación a aquellas familias que viven en circunstancias que puedan favorecer el desarrollo de problemas relacionados con el consumo de drogas procurando lograr una detección e intervención precoz del problema.