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‘AMF’ aborda los “Aspectos éticos del acompañamiento a personas con demencia y sus cuidadoras” desde la ética del cuidado y la narrativa

‘AMF’ aborda los “Aspectos éticos del acompañamiento a personas con demencia y sus cuidadoras” desde la ética del cuidado y la narrativa

La revista AMF publica en su último número un artículo que invita a repensar, desde la práctica clínica y la reflexión ética, el acompañamiento a las personas con demencia y a quienes las cuidan. Bajo el título "Aspectos éticos del acompañamiento a personas con demencia y sus cuidadoras", la médica de familia Miren Gizane Martínez Rodríguez propone un cambio de mirada: pasar de un enfoque centrado únicamente en principios bioéticos clásicos a otro basado en la relación, la escucha y la narrativa. 

Tiempo de lectura: 2 minutos
Fecha de publicación: 23 de marzo de 2026

El punto de partida del artículo de la sección “No todo es clínica” alude a que la demencia, tal y como recuerda la autora, es “un síndrome crónico complejo fluctuante que precisa de cuidados desde el inicio del diagnóstico hasta el final de la vida biográfica”. En España, afecta ya a más de 900.000 personas y su prevalencia seguirá creciendo en las próximas décadas, lo que sitúa a la Atención Primaria en una posición clave no solo para el manejo clínico, sino también para el acompañamiento ético y humano de pacientes y familias. 

No solo principios: la ética del cuidado  

Frente a los dilemas habituales —desde el uso de tratamientos hasta la toma de decisiones en fases avanzadas—, el artículo remite a que la respuesta no puede limitarse a la evidencia científica o a la aplicación de principios generales. En esta línea, se destaca que la complejidad de la demencia exige incorporar lo biográfico y lo relacional en la práctica asistencial. 

Bajo esta premisa, la autora propone “entender el cuidado no solo como el apoyo necesario a situaciones relacionadas con la enfermedad, sino como un continuum relacional”, en el que la dignidad, la identidad y la singularidad de la persona se sitúan en el centro. Esta perspectiva, propia de la ética del cuidado, permite abordar los conflictos cotidianos desde una mirada más amplia, en la que también tienen cabida la incertidumbre, las emociones y el contexto social. 

La bioética narrativa se convierte así en una herramienta fundamental. Tal y como se expresa Martínez en el artículo, “lo narrativo no solo explicita valores, sino que contribuye a cocrearlos en el seno de la relación asistencial”. Escuchar las historias de pacientes y familias no es algo accesorio, sino una vía para comprender el sentido de las decisiones y construir respuestas más ajustadas a cada situación. 

 

Decidir en conjunto: pacientes, profesionales y cuidadores 

El texto ahonda en cómo esta mirada modifica la atención en las distintas fases de la enfermedad. Así, en los estadios iniciales, escuchar el relato del paciente permite respetar su proyecto vital y anticipar decisiones futuras. En fases más avanzadas, cuando la capacidad de decisión disminuye, la deliberación se convierte en un proceso compartido: “La toma de decisiones es un proceso relacional deliberativo-narrativo que busca en última instancia el mejor interés para la persona”, sostiene Martínez. 

Especial relevancia adquiere el papel de las personas cuidadoras, cuya experiencia suele estar atravesada por una importante carga emocional y moral. Una cuestión sobre la que el artículo pone el foco en sus vivencias, en las dudas que surgen en el día a día y en los conflictos que aparecen al tener que decidir por otra persona.  

Escuchar sus relatos permite ir más allá de la superficie de los problemas y comprender su complejidad. Se trata, en palabras de la autora, de “comprender la narrativa de la paradójica experiencia de cuidar a alguien amado”, donde se entrecruzan “lo correcto, lo incorrecto, lo bueno y lo malo, entre el deber y el amor”. 

 

Además, el texto invita a reinterpretar muchos de los comportamientos asociados a la demencia no como simples alteraciones, sino como formas de expresión que requieren ser escuchadas y comprendidas. Incluso en fases avanzadas, la persona mantiene su capacidad de sentir y relacionarse, lo que refuerza la necesidad de preservar su dignidad a través de los cuidados cotidianos. 

Como conclusión, este artículo propone ampliar el marco ético del abordaje de la demencia incorporando la escucha activa, la comprensión de las historias de vida y el reconocimiento del valor de las relaciones. Una llamada a la acción para los y las profesionales de Atención Primaria a que integren la ética del cuidado y la bioética narrativa en su práctica diaria, entendiendo que, en este contexto, cuidar también es escuchar, interpretar y acompañar. 

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