Sandra Robles: “Incorporar la perspectiva de género es parte de la buena práctica clínica”
La semFYC celebró el pasado 24 de febrero el encuentro docente “El género como determinante social de la salud (nivel básico)”, una sesión centrada en analizar cómo el género influye en los procesos de salud y enfermedad y en la práctica clínica diaria en Atención Primaria.
Sandra Robles, coordinadora del Grupo de Trabajo de Inequidades en Salud y Salud Internacional de la semFYC, estuvo a cargo de esta sesión en la que defendió la necesidad de sistematizar esta mirada en la consulta. “La incorporación del género en la atención sanitaria es clave para reducir o eliminar discriminaciones e inequidades en salud”, afirmó durante su intervención.
Comprender las desigualdades para mejorar la atención
A lo largo del encuentro se abordó el género como determinante social de la salud, es decir, como un eje que atraviesa las condiciones de vida, los roles sociales y el acceso a recursos, generando desigualdades que impactan directamente en la salud de mujeres y hombres.
Para ilustrarlo, la sesión cogió como ejemplo la enfermedad cardiovascular. Más allá de los factores de riesgo clásicos —hipertensión, diabetes, dislipemia o tabaquismo—, se puso el foco en elementos como la sobrecarga de cuidados, la precariedad laboral, la brecha salarial o los estereotipos de género.
Sandra Robles subrayó que “entender el género como determinante social de la salud nos ayuda a explicar muchos de los titulares que leemos cada día”. Entre ellos, las diferencias en el acceso a rehabilitación cardíaca, el mayor riesgo de mortalidad femenina tras un infarto o el hecho de que los hombres tripliquen las muertes por suicidio en determinadas franjas de edad.
Estos datos, señaló, no pueden explicarse únicamente desde la biología, sino que están profundamente vinculados a desigualdades sociales y a los roles asignados culturalmente.
Los sesgos también están en la consulta
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la reflexión sobre los sesgos de género en la atención sanitaria. La formación biomédica tradicional, históricamente androcéntrica, ha tomado como referencia un modelo masculino que ha condicionado tanto la investigación como la práctica clínica.
Esto puede traducirse en diferencias en el triaje, en el esfuerzo diagnóstico o en la indicación terapéutica ante problemas similares. Síntomas como la fatiga o determinados malestares pueden interpretarse de forma distinta según el sexo de la persona que consulta, contribuyendo a desigualdades evitables.
En este sentido, la médica de familia defendió que integrar la perspectiva de género no supone una carga añadida, sino una mejora en la calidad asistencial: “Trabajamos desde un espacio privilegiado para transformar los modelos de atención y actuar contra las desigualdades”.
Formación para avanzar en la equidad
El encuentro sirvió además para presentar la tercera edición del curso “El género como determinante social de la salud (nivel básico)”, impulsado por la semFYC. El programa se organiza en cinco módulos que abordan desde los conceptos fundamentales hasta herramientas prácticas para aplicar esta perspectiva en la consulta, la investigación y la acción comunitaria.
¡La próxima edición del curso comienza en marzo y aún quedan plazas disponibles! Si quieres mejorar tu práctica clínica, identificar sesgos y contribuir a reducir desigualdades evitables en salud, este es el momento.