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La transparencia en el uso de la inteligencia artificial generativa centra el editorial de Revista Clínica de Medicina de Familia

La transparencia en el uso de la inteligencia artificial generativa centra el editorial de Revista Clínica de Medicina de Familia

Revista Clínica de Medicina de Familia publica en su último número el editorial “Transparencia e integridad en el uso de la inteligencia artificial generativa en manuscritos científicos: la iniciativa GAMER”, firmado por Antoni Sisó Almirall, médico de familia y presidente de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (CAMFIC). El texto analiza el impacto creciente de la inteligencia artificial generativa (IAG) en la investigación científica y plantea la necesidad de reforzar la transparencia y la integridad en su uso.

Tiempo de lectura: 2 minutos
Fecha de publicación: 18 de marzo de 2026

El editorial parte de una realidad ya evidente: la IAG se ha incorporado al ciclo de vida de la investigación, facilitando tareas como la generación y organización de textos, la síntesis de evidencia o la programación. Sin embargo, Toni Sisó Almirall advierte de que estos sistemas generan respuestas basadas en probabilidades, no necesariamente en hechos verificados, lo que puede dar lugar a errores, referencias inexistentes o conclusiones basadas en datos sesgados.

Ante este escenario, Sisó Almirall presenta la iniciativa GAMER, un estándar internacional diseñado para garantizar la transparencia en el uso de herramientas generativas en la investigación médica. Desarrollado mediante un proceso Delphi con 51 expertos de 26 países con perfiles clínicos, metodológicos, éticos, tecnológicos y editoriales. Este modelo propone un checklist de nueve ítems que permite declarar de forma clara cuándo, cómo y con qué finalidad se ha utilizado inteligencia artificial en un estudio o manuscrito.

Requisitos en los que se centra GAMER
El estándar incluye la declaración explícita del uso de IAG, la identificación de la herramienta empleada y su versión, la descripción de los prompts utilizados, la localización de los fragmentos del manuscrito en los que ha intervenido la IA o la explicación de los mecanismos de verificación del contenido generado. También se contempla la necesidad de describir las salvaguardas adoptadas para proteger la privacidad y la confidencialidad de los datos, especialmente relevantes en investigaciones basadas en historias clínicas o entrevistas.

El artículo incluye una tabla a modo de checklist para facilitar la utilización del standard GAMER: 

 

El editorial subraya que este enfoque no busca prohibir el uso de estas tecnologías, sino integrarlas dentro de un marco de transparencia sistemática y verificable que permita mejorar la reproducibilidad y la confianza en los resultados científicos. En este sentido, la adopción de estándares como GAMER puede ayudar a las personas investigadoras, revisoras y editoras a aplicar criterios homogéneos para evaluar el papel de la inteligencia artificial en la producción científica.

Finalmente, Sisó recuerda que, aunque la IAG ya convive con los y las profesionales sanitarias y muestra potencial en diferentes ámbitos, no sustituirá la labor de los médicos y las médicas de familia. En cambio, su uso adecuado y responsable puede convertirse en una herramienta que mejore la eficiencia y la calidad de la investigación, siempre que se utilice con transparencia y bajo la responsabilidad final de los investigadores.

Lee la editorial completa aquí.