Carolina Darias avanza reformas e inversiones para reforzar el SNS desde la Atención Primaria

La convocatoria del Foro de Médicos de Atención Primaria para conmemorar el Día de la Atención Primaria, celebrado ayer bajo el lema La Atención Primaria te cuida. ¡Protégela! con un evento virtual, ha contado este año con el anuncio de la ministra de Sanidad, Carolina Darias,  de un paquete de medidas para poner en valor la AP en el Sistema Nacional de Salud: pero la participación de la ministra Darias resultó especialmente relevante por cuanto en ella anunció una reforma profunda en el Sistema Nacional de Salud y, en concreto, en la AP, orientada a desarrollar “las capacidades asistenciales y preventivas, así como las tecnológicas y digitales y, por supuesto, las capacidades de desarrollo personal”.

El encuentro contó con tres ponencias más sobre el valor de AP en pandemia, la apuesta de futuro de este nivel asistencial, y el coste emocional del profesional sanitario por parte de Ángel López Hernanz, médico de familia rural; Tomás Cobo Castro, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos; y Monste Esquerda, presidenta de la Comisión de Deontología del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña, respectivamente.

El foco informativo de la convocatoria del Foro de Médicos de Atención Primaria se centró en la intervención inaugural de la ministra Carolina Darias: “La reforma de la Atención Primaria y Comunitaria será una de las reformas más importantes que hemos de afrontar en los próximos años para mejorar la calidad de vida, el bienestar, reducir las desigualdades sociales y territoriales y mejorar de la eficiencia y la sostenibilidad del sistema sanitario”, aseguró la ministra”.

Sin anunciar ninguna medida, la ministra de Sanidad señaló que los ejes estratégicos de esta reforma serán “las capacidades asistenciales y preventivas, así como las tecnológicas y digitales y, por supuesto, las capacidades de desarrollo personal. El desarrollo de estas capacidades será el eje central de la política de este ministerio durante esta legislatura”, afirmó Darias, quien apostilló que estas medidas se presentarían próximamente y esperan contar “con la ayuda de quienes conforman nuestro SNS, pero especialmente con la AP”.

//Balance de un año de pandemia en AP y vacunación

Darias hizo balance de lo que ha significado la pandemia para nuestro nivel asistencial: “La AP es la base y la seña de identidad de nuestro sistema público de salud. Y la pandemia ha aumentado esta consideración”. Y añadió: “Durante este último año, la covid-19 ha consolidado la importancia y la necesidad de la AP como la columna vertebral que ordena el sistema y lo aproxima a las necesidades de salud de las personas”.

Especialmente ahora, durante la campaña de vacunación masiva, Darias asume que “las vacunas son nuestro horizonte de esperanza para acabar con esta pandemia”. En ese sentido, quiso reconocer el esfuerzo compartido, “que está posibilitando que se esté vacunando con la perspectiva de tener vacunada al 70% de nuestra población antes de finalizar agosto”.

Pero también recordó la importancia de cuidar a los que nos cuidan. Y trató de la importancia de “impulsar la educación para la salud y la red de ciudades saludables. La cultura del cuidado será uno de los mayores hallazgos para las próximas generaciones, pero también para el presente inmediato”. Por lo que probablemente, este ámbito se incluya en la anunciada reforma del SNS.

// El Valor de la AP en la pandemia

Pero el evento online que celebró el Día de la Atención Primaria dio mucho más de sí. Ángel López Hernanz, médico de familia rural, articuló su ponencia en torno al valor de la AP en la pandemia. Se refirió al esfuerzo que se ha hecho en muchos sentidos para superar este complicadísimo año, entre otras razones, por la falta de recursos: “La COVID-19 entró en el sistema sanitario por la puerta de la AP, cuando no teníamos equipos ni pruebas diagnósticas”. Ni directrices claras que seguir. Por eso se vieron obligados a innovar: “Hemos sido creativos y hemos sido capaces de adaptarnos”, pero sin dejar de cumplir con su trabajo: “Tocamos a nuestros pacientes con guantes, hablamos por teléfono, pero no perdemos la calidez ni la proximidad. Hemos puesto en marcha medidas efectivas para manejar las emociones, tanto de los pacientes como nuestra propia salud emocional, y hemos surfeado la burocracia. Sin embargo, parece que hayamos sido invisibles”, señaló.

López Herranz reivindicó el papel de la AP: “La atención hospitalaria, siendo muy importante, es solo la punta del iceberg. Solo una pequeña parte de los enfermos por COVID-19 requieren hospitalización”. La mayor parte de ellos son atendidos en el primer nivel asistencial. En ese sentido, los médicos de este nivel han contado con la ventaja de la proximidad y la longitudinalidad. Y también la cooperación: “La pandemia ha estrechado los lazos de compañerismo y ha sido una oportunidad para educar a los pacientes en vacunación y en el uso del sistema”.

// La AP, una apuesta de futuro

Tomás Cobo Castro, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, OMC, se refirió a lo que está por venir, e incidió en la importancia de la formación y de la digitalización.

Respecto a la primera, se refirió al enfoque que se hace de la Medicina en las universidades. “Se enfoca al entorno hospitalario y no a la AP. Sin embargo, habría que reivindicar la presencia clara de la AP como eje de lo que es nuestro modelo de sanidad y hay que reforzarlo desde la universidad hacia lo que es la vocación de médico”.

Por otro lado, quiso hablar de la importancia de la precariedad en el entorno sanitario: “Nuestro gran problema como médicos no son los salarios (que también). Nuestro gran problema es la precariedad. ¿Cómo vamos a hacer medicina comunitaria si somos precarios?”.

// El coste emocional

El simposio finalizó con la ponencia de Monste Esquerda Aresté, pediatra, presidenta de la Comisión de Deontología del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña y directora del Instituto Borja de Bioética, sobre el coste emocional sufrido por los profesionales de AP. “En la pandemia, los sanitarios podemos considerarnos segundas víctimas, principalmente en AP, porque ha sido la primera línea”.

Porque además se partía de una situación pre pandemia que no era la ideal: “Veníamos de una AP cansada, exhausta, que arrastraba una crisis de cansancio de los profesionales. El porcentaje de profesionales sanitarios con burnout se acercaba al 50% en AP, lo que supone menos empatía, más errores… Parte de esa situación de cansancio tiene que ver con que hay un desajuste entre el contrato social implícito y el explícito: qué se nos pide y qué condiciones tenemos para ofrecerlo.”

A esa situación se le unió un cambio en la forma de ejercer la Medicina que no ha vuelto a ser la misma a causa de la pandemia: “Supuso un cambio inmediato de paradigma: físico, cognitivo, emocional y ético, lo que ha supuesto una sobrecarga de trabajo, incertidumbre, distrés y daño moral. La obligación de trabajo con riesgo propio y familiar, compañeros enfermos y fallecidos, el contacto con la muerte en soledad, la sensación de abandono de pacientes no covid… Han sido muchas emociones distintas de gran intensidad”. Ante esta perspectiva, Esquerda abogó por la necesidad del autocuidado: “Tenemos que activar mecanismos para cuidarnos: recursos resilientes como espacios comunitarios individuales, comunitarios y existenciales”.

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