“El objetivo de esta formación es dotar al sanitario de herramientas para empoderar al paciente”, Juan Revenga

Este 2021 desde la #FormaciónsemFYC lanzamos un nuevo e interesante curso en Alimentación, nutrición y dietética saludable  . Conversamos con su coordinador Juan Revenga que nos explica cómo funcionará y por qué hay que matricularse en él.

 

¿Cuéntanos en qué consiste esta formación?

Se trata de ofrecer a los profesionales sanitarios que están en primera línea una perspectiva sobre aspectos nutricionales, pero no de la manera convencional. La idea es que dejen a un lado lo que tradicionalmente se ha venido diciendo sobre nutrición y alimentación saludable, recomendaciones ante determinadas patologías especialmente prevalentes, etc, y actualizarlo. Lo que pretendemos es dotar al profesional sanitario de herramientas para que pueda hacer al paciente autónomo, es decir, empoderarlo en cuestiones de alimentación. Hay que huir de esa práctica tan habitual de dar fotocopias, fotocopias y fotocopias a los pacientes como sistema de tratar patologías como la diabetes, el riesgo cardiovascular, o el cáncer. 

Y lanzar un mensaje actualizado basado en la evidencia. Un mensaje comunicativo, cercano, fácilmente interpretable, práctico, que huya de generalidades que quedan bien en papel, pero que en el momento que quieres llevarlo a la práctica, desaparecen. 

 

Hablas sobre todo de comunicar, motivar e informar al paciente. ¿Este curso ayudará al médico de familia o al profesional en Atención Primaria en este aspecto? 

Al personal médico y al de enfermería, que son quienes reciben a pacientes que, con independencia de la motivación que les lleva a las consultas, acaban hablando de temas con matiz nutricional. Eso sucede porque no existe un profesional sanitario dietista nutricionista en la cartera de servicios de la sanidad pública. De modo que médicos y enfermeros tienen que dar consejos sobre cuestiones de nutrición, alimentación y dietética sin estar formados en ello. Fíjate que en Medicina no está contemplada la nutrición, la alimentación y la dietética como materias a impartir. 

 

¿Qué procedimiento tenéis previsto para esta formación? 

Es un curso online compuesto por diferentes módulos con documentación escrita, presentaciones… Cada módulo tendrá un examen final y se requerirá su aprobación para la obtención de la acreditación.

 

En la sociedad en que vivimos hay una relación muy tensa entre la comida y la publicidad. ¿Cómo puede ayudar un médico no especialista en nutrición a relajar esta relación?

Haciendo este curso, esta clarísimo (jajajajaja). En serio, estoy seguro de que muchos profesionales sanitarios que se apunten a este curso terminarán interesados, también a título personal, por estas cuestiones. Porque lo que van a hacer es formarse en nuevos conocimientos sobre nutrición, alimentación y dietética. 

Se trata de motivar al personal sanitario para que se forme en estas cuestiones que sabe interesan a los pacientes.

 

Vais a utilizar guías actualizadas basadas en la evidencia. ¿Podrías explicar que guías son esas que vais a utilizar?

En concreto hay un módulo titulado “guías alimentarias basadas en la evidencia. De la teoría al plato”, que va a exponer una autora, María Manera. Ella ha formado parte del desarrollo y la elaboración de esta guía. Creo que además se van a utilizar estas otras:

Healthy eating plate, de la escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

– El triangulo invertido creado por el instituto flamenco de la nutrición.

– Guías prácticas canadienses, que son muy visuales. 

 

Tú conoces bien el mundo de las redes sociales. ¿Qué te parece que debe hacer un personaje público en redes sociales en relación a opiniones sobre nutrición y salud?

Muy sencillo: hablar con sensatez en vez de mirar por el negocio. Quien se dedique a la divulgación, que se centre en cuestiones de  peso, con concreción científica, basadas en la evidencia. Buscar más el beneficio del mensaje la repercusión que puedan tener sus palabras. 

Lo que tendrían que hacer quienes tienen peso especifico o quienes están acreditados por una cierta comunidad a la hora de hablar de cuestiones de nutrición, alimentación y dietética, gastronomía, y cocina es tener solvencia. 

 

¿Y qué no tendrían que hacer?

No debería hacerse la mayor parte de las cosas que se hacen: lucir cacho, lucir palmito, lanzar mensajes basados en modas y no en evidencias científicas; no se debería dar por seguro una curación o una mejoría respecto a una patología: diabetes, cáncer o adelgazamiento… Sólo deberían hablar desde la objetividad.

 

¿Porque ocurre en situación de pandemia y más aún confinamiento, hemos cambiado el modo de consumo de algunos productos alimenticios? 

Pues mira, no tengo datos que lo confirmen, pero mi reflexión es que ese tipo de comportamientos tienen que ver con la búsqueda de la satisfacción inmediata. Dos de los grandes motores biológicos que tenemos a día de hoy aportan un grandísimo placer. Uno es el acto sexual y el otro, la alimentación, que también nos reporta satisfacción inmediata. De hecho, en el módulo 10 del curso hablamos de trastornos de la conducta alimentaria para asumir que el acto alimentario, más allá que fisiológico, más allá que metabólico, más allá de nutricional, implica cuestiones psicológicas. Implica cuestiones placenteras, implica cuestiones de status. Es decir que elegimos un producto, comemos esto o aquello, no porque tenga tantas proteínas o sea más o menos barato, sino porque queremos los demás vean que nos podemos permitir comer eso.

Y es posible que nos comportemos de una determinada manera de forma global, como comunidad, como especie, al estar confinados, porque buscamos un placer inmediato que no nos está dando precisamente nuestro día a día cotidiano.

Esto queda de relieve con el being eating o los atracones alimentarios que, en muchas ocasiones, buscan la satisfacción inmediata frente a las preocupaciones. 

 

Porque decidiste dedicarte a este campo?

Yo había estudiado nutrición y dietética, pero trabajaba de policía municipal en Pamplona. Allí conocí a una chica que estudiaba en la universidad de Navarra, pero era zaragozana. Cuando reformulamos nuestro proyecto de vida juntos entendimos que había que hacer cambios, reorganizarnos. Así que yo dejé la policía y retomé mi formación científica. Me apetecía porque era hacer algo que realmente me gustaba. Esa es la explicación.

 

Uno de los últimos temas que has abordado en tu web es la idoneidad para la salud de consumir o no carnes rojas. Es un asunto controvertido. 

Creo que el titulo del post ya resume bastante bien el mensaje general pero es necesario matizarlo para entenderlo bien: ”Ni roja ni blanca, cuanta menos carne comas, mejor”. De entrada has centrado la pregunta en las carnes rojas, pero tanto la comunidad científica como quienes de dedican a la comercialización de productos cárnicos refieren que esta clasificación es totalmente arbitraria. No todos nos referimos a lo mismo, porque hay distintos criterios para diferenciarlas. Creo que el mensaje que debe recibir un profesional sanitario y que debe transmitir a la población general es que cuanta menos carne se coma, mejor. 

 

Si yo fuera un médico de familia interesado en el curso, ¿que me dirías para convencerme?

Te diría que los contenidos se van a ofrecer como nunca se han dado en formación reglada; que van a estar basados en la evidencia científica, con una perspectiva de divulgación, de cercanía y de facilidad para transmitir esos conocimientos, porque lo que necesitamos es hacer las cosas mucho mas sencillas de cómo se están haciendo.

 

 

Juan Revenga

Coordinador del Curso Alimentación, nutrición y dietética saludable

 


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