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El Proyecto Europeo KRISTINA trabaja para mejorar la comunicación médica

El Proyecto Europeo KRISTINA trabaja para mejorar la comunicación médica

Fecha de publicación: 15 de enero de 2016

Presentamos un proyecto europeo, del que la semFYC es responsable científica, pensado para derribar las barreras lingüísticas y culturales entre los y las pacientes de otros países a través del reconocimiento de sus expresiones, buscando así un lenguaje universal. Desde la revista Noticias semFYC hemos visitado el campus de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona donde se está diseñando el programa de reconocimiento facial y de la expresividad. Presentamos el proyecto y compartimos un pequeño reportaje.


La historia de los pueblos de Europa y de la construcción de sus identidades y sociedades ha ido siempre ligada a los procesos migratorios. Esta es la razón por la cual actualmente vivimos en países multiculturales, multilingüísticos y con una gran variedad de ciudadanos y ciudadanas con distintos orígenes.


En el caso de la Atención Primaria y de la práctica médica, a menudo las personas inmigrantes se enfrentan a un doble desafío. Por un lado se encuentran con el hecho de que no hablan fluidamente la misma lengua que el profesional sanitario y, por el otro, con la problemática de no conocer cómo funciona la administración sanitaria del país al que han llegado. En el caso de los inmigrantes de edad avanzada el problema se convierte en mayor y en ocasiones pueden verse afectados por la exclusión social. Además, se ha detectado que ciertos grupos de inmigrantes, dependiendo de su procedencia, a veces no van al médico en caso de padecer algún tipo de dolencia, ya que en sus países de origen tal vez no exista esta costumbre o tal vez las complicaciones administrativas del país europeo donde viven les infunden inseguridad y desisten de intentarlo.

Los trabajadores sociales de cuidado temporal a inmigrantes tampoco pueden ser la única solución, puesto que no siempre tienen una formación profesional adecuada y a veces les falta información, o tienen una comunicación deficiente hacia las personas que tratan.




Es por eso que la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) es uno de los miembros científicos en el proyecto de la Unión Europea (financiado en parte dentro del programa de investigación Horizon 2020) KRISTINA, juntamente con diversas universidades europeas entre las cuales se encuentran la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y organizaciones como la Cruz Roja de Alemania o el Centro de Investigación & Tecnología de Hellas en Grecia.




El Proyecto KRISTINA se ha diseñado para investigar y conseguir, en un periodo de 3 años, una herramienta útil, fiable e interactiva para que los inmigrantes y todos los colectivos con problemas a la hora de comunicarse puedan acceder una fuente de consulta médica a través de la red.

Los distintos equipos involucrados en el proyecto están trabajando en la creación de un programa interactivo formado por un agente animado en forma de “avatar” que es capaz de recordar, reconocer y reaccionar ante las expresiones faciales y lingüísticas de su interlocutor, al mismo tiempo que le proporciona una información médica fiable. Cada país que colabora en KRISTINA está especializado en un ámbito concreto. Por ejemplo en el caso de la Cruz Roja de Alemania, se está trabajando con la gente mayor para que el avatar les pueda recordar las horas a las que deben tomarse su medicación o les evoque, en el caso de los pacientes con demencia, pasajes de su pasado, incluso compartiendo con ellos rasgos culturales de su tiempo como canciones o frases. Si se logra que un programa rompa las barreras lingüísticas y culturales y haga llegar una información científica correcta y contrastada se conseguirá que toda la gente con problemas de acceso a la sanidad se sientan más integrados.

Pero tal y como afirma Leo Wanner, coordinador del proyecto y del grupo de investigación de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y experto en las aplicaciones de la tecnología sobre la comunicación, “Es muy importante que la máquina no sustituya al médico. La máquina no es un experto médico (…) hay un punto en que la máquina podrá reconocer el momento en que una cuestión está fuera de su capacidad de discernimiento” es decir que “la máquina debe ser inteligente para detectar fenómenos preocupantes pero no debe hacer hipótesis ya que va en contra de los principios éticos de nuestro proyecto”. En ese sentido, se ha previsto que el programa recomiende al paciente que consulte con un médico ante una duda demasiado complicada o con demasiadas variantes en las posibles respuestas.




Los avatares se están creando con rasgos faciales y expresivos propios de las culturas que representan. Por ejemplo, si un ciudadano alemán de origen turco quiere consultar en internet una información sobre una dolencia, se le aparecería un avatar con sus mismos rasgos físicos, hablando turco y capaz de reaccionar e interactuar en los parámetros de la cultura turca.  Este avatar tendrá una autoridad científica contrastada – avalada por el trabajo de asesoramiento que está haciendo la semFYC – y será capaz de expresar, de reconocer las emociones de la persona que lo está interrogando y también de pedir aclaraciones en momentos en que la comunicación no le parezca clara.  El avatar está enfocado a los pacientes para que puedan hacer consultas desde sus casas. “A menudo nos encontramos con casos como el de una mujer africana que va acompañada de su hijo a ver al médico para que este le haga de traductor y hemos comprobado que hay ciertas informaciones acerca de su estado de salud que la madre no llega a compartir en la consulta puesto que su hijo está presente, o incluso palabras y conceptos que se pierden en el proceso oral de la traducción”, comenta la investigadora Mónica Domínguez. “Si esta madre inmigrante pudiese acceder a la información con un avatar que hablase en su misma lengua desde su casa sería mucho más útil para ella y también la ayudaría a integrarse”.

Por eso es tan importante obtener imágenes y grabaciones de situaciones en que se produzcan escenas como ésta y analizar su expresividad, forma de hablar y tratar la información para luego integrarla en el diseño del avatar, cuyo rostro y expresividad son cruciales a la hora de crear complicidades y generar confianza en el paciente. El Doctor Alun Evans es el coordinador del Sub-grupo responsable de los gráficos dentro del GTI (Grupo de Tecnologías Interactivas) y ahora mismo trabaja en el Proyecto KRISTINA intentando que la expresión facial del avatar sea la más real posible y que la sincronización entre el movimiento de sus labios y la lengua que está hablando sea creíble y exacta. Comenta que éste es una de los puntos más difíciles.

El equipo de la Universitat Pompeu Fabra se creó en 2005 con el nombre Grupo de Investigación en Tratamiento Automático del Lenguaje Natural  (TALN) y desde entonces lo dirige el experto internacional en la aplicación de la tecnología en la comunicación, Leo Wanner, que también es investigador ICREA del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) de la UPF. Este grupo estudia e investiga acerca de las posibilidades que ofrece la automatización del lenguaje y acerca de cómo pueden los programas y máquinas artificiales interactuar con nosotros, realizando sus funciones de una forma más humana. En ese sentido, Wanner comenta que lo importante es dotar “a la máquina de un contexto y capacidad de expresividad, y este es el punto en que aún no se ha avanzado lo suficiente”.




En el Proyecto KRISTINA en concreto y en lo que respecta a los estudios acerca de la comunicación en general, se está muy avanzado en la integración de las diferentes tecnologías implicadas con el análisis del habla y la generación de lenguajes, sin embargo en el campo del contexto de interacción,  que implica que la máquina razone y dialogue por sí misma sin llegar a ser totalmente autónoma, aun queda camino por hacer. No se trata, comenta Mireia Farrús, también miembro del equipo, de dotar al avatar de “razonamiento autómatico, sino de copiar las estrategias de un diálogo e ir de lo sencillo a lo complejo”. “Es precisamente en este último punto en el que aún nos queda mucho trabajo por hacer”,  añade nuevamente Wanner.  “A nivel tecnológico, hay muchas partes pequeñas que hay que poner juntas. Lenguaje, gestos, expresiones, cultura… y generar  una forma de funcionar que se parezca a la comunicación”, concluye otra miembro del equipo, Mónica Domínguez.





La aportación de la semFYC


La semFYC es la responsable de la parte científica del proyecto y la aportación de sus médicos es muy relevante. Se encarga de controlar que los contenidos con respecto a la salud y el modo en que se trabajan y se expresan sean rigurosamente científicos y con criterios médicos contrastados. No se trata en ningún caso de que el avatar haga el trabajo de un médico de familia, sino que este pueda asesorar hasta cierto punto a un paciente y haga de “agente social” y de “acompañante”. En ningún caso se plantean consultas con avatares. “Un sistema de traducción simultánea sería mucho más útil” en Atención Primaria, afirma Mireia Farrús.

En este sentido, los dos contextos en los que KRISTINA está trabajando son el caso geriátrico, asistiendo a los inmigrantes de edad avanzada de origen turco y a sus familias en Alemania y en Polonia, y también a los inmigrantes del Norte de África en proceso de integración en España.


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