En España, el 11,7% de quienes viven en residencias están pautados con antibióticos para prevenir infecciones bacterianas
El proyecto europeo HAPPY PATIENT, del que forma parte la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), estudiará la realidad en este campo en un total de 125 residencias de los cinco países diana. Uno de los motivos para este análisis tiene que ver con la relación entre la COVID-19 y las resistencias microbianas.
Lo explica el médico de familia, investigador y coordinador del proyecto HAPPY PATIENT, Carl Llor: “La infección por SARS-CoV-2 debilita enormemente el sistema inmunológico de las personas infectadas y, en el caso de personas que viven en residencias, nos hallamos ante un segmento de la población más inmunodeprimida. En este contexto, las infecciones bacterianas secundarias han sido extremadamente comunes y dañinas”.
El especialista afirma que es posible que “puesto que las infecciones secundarias suponían un problema con la COVID-19, se haya multiplicado la administración de antibióticos con finalidad profiláctica, con los riesgos futuros que esto entraña”. Sin embargo, Llor abre la puerta al optimismo:
La COVID-19 puede ser una oportunidad única para concienciar y romper automatismos de prescripción antibiótica, por el hecho de que se ha modificado la percepción de que el riesgo de una alerta sanitaria global es posible
https://www.youtube.com/watch?v=fqJfP5KOlRw