El ejercicio físico beneficia a los pacientes con insuficiencia cardíaca cuando hace años se consideraba contraindicado

Los programas de ejercicio físico se han convertido desde hace unos años en una forma de prevenir, rehabilitar y tratar enfermedades, además de aumentar la calidad de vida de los afectados. “En el caso de la insuficiencia cardíaca, aunque tradicionalmente se les aconsejaba a los pacientes reposo como medida general, en las últimas dos décadas se ha demostrado que el entrenamiento físico en estas personas puede mejorar mucho su estado funcional y su calidad de vida, además de reducir su riesgo de mortalidad”, afirma el doctor Ricardo Ortega, coordinador del Grupo de Actividad Física y Salud (GAFS) de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) en el marco del I Congreso Clínico Cardiovascular, organizado por la Sociedad Española (semFYC) y Aragonesa (SAMFYC) de Medicina de Familia y Comunitaria, que durante hoy y mañana se celebra en el Auditorio-Palacio de Congresos de Zaragoza y al que asisten cerca de 600 profesionales implicados en el control y manejo de los patologías cardiovasculares.
Para el doctor Luis Aguilera, presidente de la semFYC “este evento científico organizado por primera vez por la sociedad, con características propias como son su carácter monográfico, clínico y multidisciplinar, pretende ser un punto de encuentro para diferentes especialistas que trabajan en el área cardiovascular con el fin de intercambiar experiencias y establecer pautas comunes para el abordaje de estas enfermedades”.

Primera causa de muerte en España

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en nuestro país, siendo la insuficiencia cardiaca la tercera más frecuente, tras la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares, y generan un gasto anual de 4.000 millones de euros. Aproximadamente el 1% de los mayores de 40 años sufre insuficiencia cardiaca, porcentaje que se duplica con cada década de vida, situándose en un 10% en los mayores de 70 años. Se estima que estas cifras sigan en aumento en los próximos años debido al envejecimiento de la población. “Teniendo en cuenta estas cifras y el papel que tenemos como médicos de familia”, señala el doctor Javier Perfecto, presidente del Comité Organizador, “en este Congreso pretendemos analizar el impacto, cada vez mayor que tienen estas enfermedades, y revisar los últimos avances en su tratamiento. Nuestra labor como profesionales sanitarios es que los pacientes conozcan mejor su enfermedad con el fin de mantener una buena calidad de vida”.

Ejercicio físico y beneficios para la salud

Los síntomas más frecuentes de la insuficiencia cardíaca son la disnea de esfuerzo (falta de aire) y la fatiga precoz. “Estos síntomas”, explica el doctor Ortega, “hacen que el paciente tenga una intolerancia al esfuerzo y una baja capacidad funcional. Esta última es la que determinará el nivel de actividad que pueda llevar a cabo en su vida cotidiana el afectado. Sin embargo, en los últimos años diversos estudios han demostrado que el entrenamiento físico en estas personas mejora tanto la resistencia al esfuerzo como la capacidad funcional. Por lo que la prescripción de ejercicio en estos pacientes se dirige a aumentar su capacidad funcional, a mejorar el control de sus factores de riesgo y a mantener estable al paciente”.

En estos pacientes se aconseja la práctica de ejercicio aeróbico, como la bicicleta estática, caminar al aire libre e, incluso, si la capacidad funcional es buena, se puede llegar a correr de forma suave. “En cualquier caso, el ejercicio se debe practicar intercalando momentos de descanso con tiempos cortos de actividad física hasta completar una sesión de 20 a 40 minutos”, apunta este experto.

Papel del médico de familia

“La insuficiencia cardiaca”, explica el doctor José María Lobos, coordinador del Grupo de Enfermedades Cardiovasculares de la semFYC, “es una enfermedad muy frecuente en nuestras consultas, que requiere un abordaje continuado del paciente. Un 60% de los pacientes que acude a nuestra consulta con esta patología son mujeres mayores”.

Para este experto, el médico de familia tiene un papel clave no sólo en la prevención activa de la insuficiencia cardiaca, mediante el control de la hipertensión y la cardiopatía isquémica, principales factores de riesgo, sino también en la detección precoz y tratamiento del paciente, “promoviendo el seguimiento coordinado con otros facultativos del ámbito hospitalario como cardiólogos e internistas”, subraya el doctor Lobos.

Importancia de los hábitos de vida

Un aspecto clave en la prevención de estas enfermedades es que la población sea consciente de la importancia de llevar unos hábitos de vida saludables; una alimentación equilibrada, realizar ejercicio físico de forma regular y evitar el consumo de tabaco y alcohol, así como mantener un peso adecuado.

En España, más de la mitad de las personas mayores de 30 años presenta algún factor de riesgo cardiovascular (hipertensión, tabaquismo, colesterol elevado, diabetes, obesidad y sedentarismo). Cuando se padecen varios de ellos, a menudo se acumula un riesgo cardiovascular alto. Muchos pacientes no presentan ningún síntoma hasta que sufren el primer evento cardiovascular, por lo que la prevención es la única forma de evitar en el futuro otros problemas cardiovasculares y la mortalidad asociada. En este sentido, la mejor prevención es promover la práctica de ejercicio físico regular, reducir el sobrepeso y eliminar el tabaquismo”, explica el doctor Lobos.

Tabaquismo y obesidad: factores de riesgo evitables

El tabaquismo constituye la principal causa de morbi mortalidad evitable en nuestro país y es un importante factor de riesgo cardiovascular. En Aragón, la situación es alarmante, ya que según datos de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Aragón, más del 60% de los adolescentes de la región consume habitualmente tabaco frente al 47% del resto de España.

Asimismo, la obesidad, cada vez más frecuente entre la población española, incrementa el riesgo de hipertensión arterial, diabetes y dislipemia. “Aunque es en los adultos donde estas enfermedades son más frecuentes, no podemos pasar por alto la importancia de empezar a educar en salud cardiovascular desde la misma infancia, fomentando hábitos cardiosaludables. Es la mejor manera de vivir más y de hacerlo con más calidad de vida. En ese sentido, los médicos de familia tenemos una situación privilegiada de cercanía y accesibilidad al paciente que debemos aprovechar”, concluye el doctor Aguilera.

El hecho de que, al menos una vez al año, el 70% de la población pase por el centro de salud facilita la realización de actividades preventivas como tomar la tensión arterial periódicamente, medir los niveles de colesterol y controlar la glucemia en pacientes con riesgo de diabetes.