Medicos Rurales

DIARIO MEDICO – 27/12/2007

Médicos todoterreno descolgados de la carrera

Si fuera por el empeño de la Administración de dotar adecuadamente los centros de salud del ámbito rural y por el interés de las comunidades de primar el trabajo de estos profesionales a través de méritos alternativos para la carrera profesional, los médicos que ejercen en localidades de menos de 15.000 habitantes deberían dejar su vocación en busca del lado más humano de la Medicina: la esencia del trato integral al paciente.

Álvaro Sánchez. LeónUn médico es un médico ejerza en un centro de salud, en el hospital universitario, en el sector público o en el privado. Sin embargo, los que trabajan en pueblos que difícilmente aparecen en el mapa tienen un mérito especial.

Trabajan lo mismo, pero cuentan con menos oportunidades: apenas hay nuevas tecnologías en sus centros sanitarios, tienen más dificultad para progresar en su carrera profesional y atienden poblaciones mayoritariamente dispersas y de edad avanzada. Pero el reconocimiento social y la atención integral del paciente parece compensarlo todo.

Irene Noa se licenció en Sevilla en el año 2000, pero desarrolla su vocación profesional en el centro de salud de Cantalejo, en Segovia, desde donde se da cobertura sanitaria a 30 municipios de la zona con 9.000 usuarios.Ella eligió dedicarse a la medicina rural "por ser la medicina más cercana. Es un caldo de cultivo inmejorable para desarrollarte como persona, aprender a escuchar, a tener paciencia, a mejorar tus relaciones interpersonales".

Pero el ejercicio en este ámbito no es un cuento de hadas. Allí se palpa de manera especial el déficit de médicos que padece el Sistema Nacional de Salud, "sobre todo en urgencias", y eso acaba generando también demasiado estrés.

El esfuerzo del ejercicio en ese medio "no está suficientemente recompensado con incentivos económicos: las amplias jornadas semanales, la presión asistencial, trabajar en festivos y de noche… Aunque, sinceramente, no creo que el que trabaje aquí lo haga movido por intereses salariales".

Antonio García decidió ser médico rural "porque me resultó atractiva la idea. Pensé que en vez de un retroceso podía ser un avance en mi carrera profesional, y así creo que está siendo". Lleva cinco años practicando la Medicina y actualmente desempeña su ocupación en el consultorio de Arroyomolinos de León, en plena sierra de Aracena onubense. Para él, "los médicos rurales son los menos valorados por el resto de la profesión y por la Administración.Sin embargo, somos los más considerados por la población, que, a fin de cuentas, es a quien nos debemos". Aunque en su centro de salud no tengan acceso ni a un desfibrilador, cree que, al menos en Andalucía, "se está haciendo un esfuerzo por llevar la mejor tecnología a todos los centros sanitarios, pero, como ocurre siempre, nosotros somos los últimos destinatarios".

Según García, "todos los médicos de familia tienen un médico rural en su interior, ya que se trata de la misma especialidad llevada al extremo, hasta llegar a ese lugar en el que los límites se los establece uno mismo".

Ejerce en la zona básica de Santa Olalla del Cala, donde confluyen cinco pueblos y sus 8.000 habitantes. Entre ellos, hasta 25 kilómetros de distancia, y su experiencia es suficiente para poder afirmar que "faltan médicos en este ámbito, ya que la mayoría de los profesionales tratan de acercarse lo máximo posible a la capital y su periferia. El mismo término de medicina rural conlleva aislamiento, y no todos queremos estar a cien kilómetros del centro hospitalario más cercano".

Francisco Álvarez se licenció en la Universidad de Cantabria en 1997 y ejerce en esta misma autonomía en los consultorios de Tudanca y Polaciones, "dos ayuntamientos de 4 y 13 pueblos respectivamente con cerca de 300 pacientes de cupo y una severa dispersión geográfica, con población muy envejecida y nivel socioeconómico bajo". Él cree que la escasez de profesionales "no afecta a los médicos titulares, pero sí en las sustituciones" y piensa que "cuentan con los medios necesarios para el digno ejercicio de la profesión".No está de acuerdo con que la medicina rural sea la más humana: "Eso es un estereotipo que oigo desde siempre. Considero que la vocación de ser médico es algo muy amplio para concretarlo en un único aspecto.Es decir, se puede ser médico integral en muchas especialidades; depende más del profesional que del título que posea".

Aun así, su experiencia es contundente: "En dos años y medio que llevo trabajando aquí, lo mejor son las relaciones que se establecen con la gente y la posición que se adquiere para ellos. Sin duda, la respuesta a los esfuerzos se multiplica por diez".

Ramón Boria lleva diecisiete años desarrollando su carrera en el primer nivel asistencial. Ahora ejerce de médico titular en Villanueva de Sigena, Huesca. Llegó hasta este enclave aragonés después de hacer varias sustituciones por pueblos del Pirineo: "Me gustó la forma de trabajar y la Medicina que se hacía, y decidí quedarme en el medio rural".Con respecto a la valoración social de estos facultativos, es sencillo y claro: "Pienso que no estamos suficientemente considerados ni antes, ni ahora.

El esfuerzo inversor de las administraciones se ha fijado en los hospitales y centros de salud urbanos. Los médicos rurales se han quedado aislados en sus consultorios locales.Los gerentes no conocen nuestro trabajo, y tanto el nuevo modelo regional de gerencia única como el documento de AP XXI nos olvidan completamente".

Él piensa que tienen pocos incentivos: "Económicamente, estamos peor que en la atención primaria urbana. Echamos en falta complementos de transporte, penosidad y aislamiento. Laboralmente, deberíamos tener otros privilegios para acceder a la carrera profesional y a los concursos de traslado".

Una profesión aconsejable

Las reivindicaciones de estos médicos rurales son similares, aunque dependan de administraciones diferentes: aumentar el tiempo de consulta por paciente en poblaciones con gran dispersión asistencial, incluir al personal de enfermería en los puntos de atención continuada, incremento salarial para evitar la fuga de profesionales, informatización y mejora material de los centros de salud, ayudas al transporte, más autonomía en la toma de decisiones, menos burocracia y criterios especiales para su acceso a los diversos grados de la carrera profesional.

A pesar de todo, estos cuatro médicos rurales jóvenes recomendarían a los estudiantes de Medicina ejercer en el medio rural. Como dice Noa, "lo aconsejaría sin dudarlo. Humanamente hablando, recibes más de lo que das, y el resto se puede solucionar".

O Boria, que considera que "se debería incluir la rotación de los MIR de Familia por este ámbito". Álvarez lo recomendaría "no sólo a los estudiantes sino a todos los médicos", y García propone conocer antes de decidir, "aunque mi experiencia es cien por cien positiva".