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La Academia de Medicina de Familia (AMFE) presenta una propuesta de abordaje de las competencias para el Grado de Medicina en clave de transversalidad con la participación de la Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC)

La Academia de Medicina de Familia (AMFE) presenta una propuesta de abordaje de las competencias para el Grado de Medicina en clave de transversalidad con la participación de la Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC)

El 65% de las competencias que debe adquirir un egresado o egresada coinciden con las definidas en el programa oficial de la especialidad de MFyC, por lo que esta puede aportar a la transversalidad contenidos, metodologías, competencias, conocimiento científico, experiencia del contexto o territorio y un área de investigación transversal.  Se estima que un total de 60 ECTS podrían impartirse con este enfoque. Esta propuesta permitirá participación progresiva en la docencia propia o compartida desde primero a sexto curso, adaptable a la situación inicial de cada universidad. 

Tiempo de lectura: 15:30
Fecha de publicación: 24 de marzo de 2026

La Academia de Medicina Familiar y Comunitaria (AMFE-semFYC) ha presentado su última propuesta para reforzar la formación médica universitaria, destacando la necesidad de integrar de manera nuclear y transversal la Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC) en el Grado de Medicina. El documento, titulado “Aportaciones de la Medicina Familiar y Comunitaria al aprendizaje por competencias: avanzando hacia la transversalidad”, busca formar médicos y médicas de base con un enfoque holístico centrado en la persona, la familia y la comunidad, y no solo en la enfermedad e integrar el ámbito en el que se resuelven el 90% de los problemas por los que acuden las personas al sistema sanitario.  

Este documento es una de las tres propuestas clave formuladas por AMFE y, por tanto, se añade a la ya publicada “asignatura específica de 12 ECTS”, y al documento de “Prácticas tuteladas de 1º a 6º curso” (que se publicará próximamente). 

La propuesta presentada por la AMFE-semFYC supone un avance estratégico en la evolución del modelo formativo del Grado de Medicina, al plantear una integración longitudinal y transversal de la Medicina Familiar y Comunitaria en el conjunto del currículo. Este enfoque trasciende la tradicional compartimentación por asignaturas y promueve una arquitectura competencial coherente, alineada con las necesidades reales del sistema sanitario y con los marcos regulatorios europeos que definen el perfil del denominado “médico/a de b”ase, sobre el que los graduados construirán posteriormente su especialidad, entre otras de MFyC. 

Desde un análisis técnico del mapa competencial del Grado, el documento evidencia que aproximadamente el 65% de las competencias que debe adquirir un egresado o egresada coinciden con las definidas en el programa oficial de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria. Este grado de concordancia no solo legitima la presencia nuclear de la disciplina en la formación de grado, sino que habilita modelos de co-docencia interdepartamental, optimizando recursos docentes y favoreciendo una mayor coherencia pedagógica entre los distintos dominios del conocimiento médico. 

Competencias en siete dominios compartidos 

El modelo propuesto incorpora hasta 60 créditos ECTS susceptibles de ser desarrollados desde la MFyC, ya sea mediante docencia propia o compartida. Estas competencias se estructuran en siete grandes dominios —competencias clínicas, comunicación, gestión de la información, investigación, salud pública y sistemas sanitarios, fundamentos integrados y profesionalismo/ética— y se despliegan de forma progresiva a lo largo de los seis cursos del grado. “Este diseño permite una implementación flexible y adaptativa, compatible con los actuales planes de estudio y viable sin necesidad de reformas estructurales inmediatas” señala la presidenta de la AMFE, Verónica Casado. 

En términos cualitativos, añade Verónica Casado, “la transversalidad de la Medicina de Familia y Comunitaria” introduce un cambio de paradigma en el proceso de enseñanza-aprendizaje, al reforzar competencias nucleares como el método clínico centrado en la persona, el razonamiento clínico contextualizado, la toma de decisiones compartida, la atención a la complejidad y la gestión de la incertidumbre”. Asimismo, “potencia dimensiones frecuentemente infrarepresentadas en el modelo biomédico clásico, como la orientación comunitaria, la prevención en sus cuatro niveles (primaria, secundaria, terciaria y cuaternaria) y la ética clínica en la práctica cotidiana”. 

Sobreexposición a la complejidad hospitalaria y la baja prevalencia

Desde la AMFE se defiende este modelo que se fundamente en un enfoque holístico y centrado en la persona como contrapunto y respuesta a un modelo que, en ocasiones, se ha fundamentado en exponer a las y los futuros médicos a casos hospitalarios y de baja prevalencia. “La incorporación sistemática de la perspectiva de Atención Primaria y la Medicina de Familia y Comunitaria permite al estudiantado aproximarse a la epidemiología real de la práctica clínica, caracterizada por la alta frecuencia, la longitudinalidad asistencial y la coexistencia de múltiples problemas de salud”, señala la presidenta de la semFYC, Remedios Martín. 

Incorporar de forma transversal la visión del especialista en MFyC en distintas asignaturas y dominios del currículo —como la semiología, la anamnesis y la exploración física ;el razonamiento clínico, los conocimientos y habilidades clínicas en los problemas prevalentes, permanentes y amenazantes; la farmacología; la bioética; la salud pública y comunitaria; la comunicación clínica; la atención a la cronicidad, a la multimorbilidad y la complejidad; así como la prevención y la promoción de la salud, entre otros— permite que el alumnado desarrolle comprensión más completa del proceso de salud-enfermedad. 

Asimismo, la implementación de este modelo favorecerá el fortalecimiento del cuerpo de docentes vinculados a la Atención Primaria, promoviendo la incorporación de profesionales con experiencia clínica real y formación en metodologías docentes innovadoras. Este aspecto resulta clave tanto para la calidad formativa como para el impulso de vocaciones en Medicina Familiar y Comunitaria, en un contexto de creciente necesidad de especialistas en este ámbito. 

En última instancia, la AMFE-semFYC plantea esta propuesta como una respuesta estructural a los desafíos actuales del sistema sanitario: envejecimiento poblacional, cronicidad, pluripatología, inequidades en salud y sostenibilidad. Formar médicos y médicas con una sólida base generalista, capaces de abordar la complejidad desde una perspectiva biopsicosocial, se configura como un requisito para garantizar una atención sanitaria más eficiente, equitativa y centrada en las personas. 

La Academia concluye con un llamamiento a los equipos decanales y responsables de ordenación académica para avanzar de forma colaborativa en la implementación de este modelo, subrayando que la transformación de la formación médica es un proceso compartido que requiere liderazgo institucional, innovación pedagógica y compromiso con las necesidades de la sociedad. 

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