Artrosis y artritis: cómo afronta la Atención Primaria las enfermedades articulares más prevalentes
Las enfermedades osteoarticulares —como la artrosis y las distintas formas de artritis— son ya una de las causas más frecuentes de consulta en Atención Primaria. Su prevalencia se incrementa con el envejecimiento de la población y con el aumento de comorbilidades como la obesidad, obligando a los profesionales de la salud a actualizar permanentemente sus conocimientos diagnósticos y terapéuticos.
Las patologías articulares, especialmente la osteoartrosis, constituyen un reto de salud global de gran magnitud ya que es una de las principales causas de discapacidad, afectando principalmente a personas adultas de 70 años o más. Según estimaciones recientes del Global Burden of Disease Study 2021, aproximadamente 607 millones de personas en el mundo presentaban osteoartritis en 2021, lo que representa cerca del 7,7 % de la población mundial. La incidencia y prevalencia de esta enfermedad degenerativa han ido en aumento desde 1990, impulsadas por el envejecimiento poblacional y factores de riesgo asociados al estilo de vida, como la obesidad y la inactividad física, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La osteoartritis afecta mayoritariamente a personas mayores de 55 años y es más frecuente en mujeres.
En Europa, la osteoartritis representa una carga epidemiológica considerable. Según estimaciones del mismo Global Burden of Disease Study 2021, en 2021 hubo aproximadamente 101,2 millones de casos prevalentes de osteoartritis en toda Europa, con un aumento de más del 48 % desde 1990; además, la incidencia estimada fue de 6,7 millones de casos y se observó un incremento en los años vividos con discapacidad (YLDs), que refleja el impacto funcional de la enfermedad en todas las edades. Este incremento se asocia, en parte, con la mayor prevalencia de factores de riesgo como el sobrepeso y el envejecimiento poblacional, y se observa una tendencia ascendente en la incidencia y discapacidad relacionada con la osteoartritis entre los adultos europeos, incluso por debajo de los 50 años.
En el caso concreto de España, estudios epidemiológicos muestran que la prevalencia de osteoartritis sintomática también es elevada. El Estudio EPISER 2016, elaborado por la Sociedad Española de Reumatología, realizado en población adulta, encontró que la prevalencia global de artrosis en una o más localizaciones articulares fue de 29,35 %, con la artrosis lumbar (15,52 %), la de rodilla (13,83 %) y la de mano (7,73 %) entre las más frecuentes; todos estos subtipos se correlacionan con mayor edad, sexo femenino y factores como la obesidad.
Mª Araceli Soler Pérez, médica de familia y comunitaria y miembro del grupo de trabajo de Enfermedades Reumatológicas y Musculoesqueléticas de semFYC explica que los motivos del aumento de la incidencia pueden ser dos. Por un lado, el envejecimiento de la población y el aumento de la expectativa de vida, y por otro, “la gente confía cada vez más en la medicina y espera que se puedan resolver este tipo de problemas”.
Igualmente, Soler diferencia entre artrosis y artritis. En cuanto a la artrosis debido al envejecimiento poblacional “vemos a gente más mayor con degeneración más avanzada”, mientras que la artritis, que “por definición es de gente joven” conforme ha aumentado la expectativa de vida “tenemos más posibilidad de desarrollar un brote de artritis reactiva”, añade.
¿Cuál es su impacto en la salud de las personas?
Las enfermedades articulares no solo causan dolor, rigidez y limitación funcional en articulaciones como la rodilla, la cadera o las manos, sino que también conllevan consecuencias más amplias para la salud general del paciente. La incapacidad para moverse con normalidad puede derivar en sedentarismo, pérdida de masa muscular, empeoramiento de comorbilidades como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, y un impacto negativo en la calidad de vida.
Además, en su forma inflamatoria —como ocurre en la artritis reumatoide y otras artritis sistémicas— existe un componente inmunológico que puede afectar diferentes sistemas, agravando el pronóstico si no se diagnostica y trata oportunamente.
El abordaje desde la Atención Primaria
La Atención Primaria se encuentra en la primera línea de diagnóstico y manejo de estas patologías. Para Araceli Soler “el médico de familia es espectador de primera fila” por ello, el reconocimiento precoz de los signos clínicos, la diferenciación entre procesos degenerativos e inflamatorios, y la selección acertada de pruebas complementarias son competencias esenciales para optimizar el tratamiento inicial y decidir una derivación adecuada a niveles especializados.
En este sentido, el abordaje integral requiere no solo conocimientos diagnósticos, sino también habilidades para educar al paciente sobre su enfermedad, promover estilos de vida saludables, y adaptar el tratamiento farmacológico y no farmacológico a cada caso.
En cuanto a la educación sanitaria, la adherencia terapéutica y la prevención de la discapacidad la especialista lo tiene claro: “se trata intentar en cada patología implementar en el tratamiento, aquellos consejos que mejoren la evolución de la enfermedad”. Además, “del seguimiento, valorando los efectos secundarios que puedan aparecer, y reducir que el paciente pueda perderse en el seguimiento de reumatología”.
La principal dificultad para los miembros del grupo de trabajo es “el escaso contacto que el médico de familia tiene con la patología inflamatoria”. “No todas las personas rotan en reumatología y pueden ver una artritis inflamatoria”, explica. Para ello es necesario formación especializada, especialmente en “anamnesis y exploración, y selección de pruebas diagnósticas”.
Formación para los especialistas: “Patología articular degenerativa e inflamatoria”
Frente a este escenario, la necesidad de formación específica para los profesionales sanitarios es evidente. Para tratar de dotar a los y las especialistas de herramientas que les ayuden en su día a día, ha diseñado el curso “Patología articular degenerativa e inflamatoria” con el objetivo de ofrecer una visión global, práctica y actualizada de las principales enfermedades que afectan las articulaciones, adaptada al trabajo diario en la consulta de Atención Primaria.
Los objetivos formativos incluyen la identificación de las enfermedades articulares más frecuentes, el análisis de sus fundamentos clínicos y diagnósticos basados en la evidencia actual, y la implementación de tratamientos eficaces y seguros. Además, se enfatiza la importancia del seguimiento longitudinal del paciente, la educación sanitaria y la promoción de estilos de vida saludables como parte integral del manejo clínico.
El curso es “eminentemente práctico” afirma Araceli Soler, quien, junto a otros especialistas del mismo grupo de trabajo, coordinan la formación. El reto es poder “hacer un diagnóstico diferencial de forma eficiente, así como tener indicaciones y seleccionar el tipo de prueba complementaria que nos puede ayudar en el diagnóstico diferencial”.
Las patologías articulares representan un desafío de salud pública creciente a nivel global, europeo y nacional, y su impacto sobre la calidad de vida de los pacientes y sobre los sistemas sanitarios exige un abordaje clínico sólido desde la Atención Primaria. “El médico de familia es el espectador que más cerca está del paciente, con lo que puede ver los detalles y en qué momento cambia la enfermedad”. “El diagnóstico precoz es crucial para evitar la destrucción de las articulaciones”, concluye Soler, por lo que la formación continua es igualmente vital y puede ser una herramienta clave para mejorar la atención y contribuir a un manejo integral y centrado en el paciente.
Más información:
- Informe Global, reginal and national burden of osteoarthritis in 1990-202: a system analysis of the global burden of disease study 2021
- Informe sobre la Artrosis según la OMS (14/07/23)
- Informe sobre Trastornos musculoesqueléticos según la OMS (08/02/2021)
- Estudio EPSISER 2016: Prevalencia de atrosis sintomática en España
- Curso Elementales: Patología articular degenerativa e inflamatoria